
José Tiznado es uno de los nombres que se ganó un espacio en la Liga de Primera a base de constancia. El defensor de 31 años, formado en Unión Miramar de San Pedro de la Paz, llegó a Cobresal en 2025 tras dos temporadas en Unión Española y se consolidó rápidamente como titular en la zaga del cuadro minero.
Eso sí, su carrera se construyó desde abajo. Debutó profesionalmente en Naval en 2012, pasó a préstamo por Fernández Vial en Tercera División y vivió cinco temporadas en Deportes Copiapó, club con el que logró el histórico ascenso a Primera División en 2022.
Esa última etapa lo terminó de instalar en el radar del fútbol chileno y le abrió la puerta a Unión Española, donde sumó más de 50 partidos entre 2023 y 2024.
En conversación con En Cancha, Tiznado repasó toda su carrera: la formación tardía en el fútbol de barrio, los problemas de pago que enfrentó en sus primeros clubes, el rol determinante de su madre, el título con Fernández Vial en Tercera, el ascenso con Copiapó -el momento más significativo de su trayectoria- y su arribo a Cobresal.
Los inicios de José Tiznado
- ¿Cómo comenzó tu carrera?
Sí. Yo me formé en la población Boca Sur, que es una población de allá de Conce, de San Pedro de la Paz, en Unión Miramar, el equipo donde jugué en el barrio de chico. Desde los 12 años empecé a jugar ahí. Siento que quizás no comencé desde antes, no busqué ser futbolista desde antes —me refiero a entrenar en un equipo— porque mi familia no es futbolera para nada. Yo vivía con mi mamá y ella poco y nada de fútbol; solamente me apoyaba. De a poco se fueron dando las cosas, jugando en el barrio harta gente me veía. Uno que otro profesor me llevó a entrenar a Huachipato también cuando chico, pero por problemas familiares no pude seguir y después terminé en Naval gracias a un amigo de la población que me llevó para que me fuera a probar. Desde ahí no paré más.

- ¿No te costó el hecho de arrancar más tarde?
Sí, la verdad que sí. En Naval se estaban haciendo recién las series menores porque no habían tenido antes, entonces fue como todo desde cero, empezar con los mismos otros jugadores que ya estaban ahí, que también venían casi todos del barrio, eran todos de Talcahuano, de los cerros. Esa fue la Sub-16; yo llegué a mitad de año a la Sub-16. Fue empezar de cero. Obviamente cuesta un poco más porque uno no tiene esa formación de más chico, pero antes tampoco se veía mucho. Si mal no recuerdo, no se veía que uno empezara a los 8 o 10 años a ser cadete o estar en una escuelita; era más que nada todo el barrio.
- ¿Cómo fue ese ascenso al primer equipo de Naval?
Mira, en ese tiempo estuve con Víctor Merello, fue él el que me subió al primer equipo y pude debutar en 2012 en Copa Chile. Yo subí a final del 2011 al plantel y el 2012 ya fuimos a pretemporada. Había muy buenos jugadores, aprendí bastante de ellos: Manuel Faúndez, que estaba en ese tiempo; Jorge Aquino, el paraguayo que se retiró hace muy poco; Nicolas Millán, Rodrigo Jara. Ese Naval peleó el ascenso con Wanderers ese año y al año siguiente quedamos eliminados en la Liguilla. Había muy buenos jugadores, se trabajaba de otra forma también. Edgar Melo, Jaime Barrientos, recuerdo muy buenos jugadores y aprendí bastante de ellos también.

La inolvidable experiencia en Fernández Vial
- Al poco tiempo te tocó partir a préstamo a Fernández Vial...
Sí, un equipo muy grande. Yo, que estaba recién empezando en el fútbol más profesional, poco y nada había escuchado de Fernández Vial. Me acuerdo que estaba un Fernández Vial en Segunda Profesional, que lo inscribieron así a la rápida, pero a mí me tocó ir al Fernández Vial “original”, como se puede decir, el que estaba en Tercera. Erwin Durán, que estaba en cadetes en Naval en 2012, se le dio la oportunidad y me llevó. El convencimiento de él siempre fue que íbamos a salir campeones. Nos juntamos bastantes jugadores que venían de cadetes y otros que ya habían jugado en Tercera, y se formó un muy buen equipo. Había muy buenos jugadores ese año y nos fue bastante bien. Ese año perdimos dos partidos, si no me equivoco, en todo el año, fuimos campeones de los dos campeonatos, ascendimos.
- ¿Cuál es el recuerdo que más atesoras de esa experiencia?
Para mí lo mejor que nos pasó fue que la gente siempre nos apoyó. Hubo un momento que ya no nos pagaban y se creó una agrupación que se llama “Todos por el Vial”, que creo que sigue vigente hasta el día de hoy. Con ayuda de los hinchas, con depósitos, nos terminaron de ir pagando los sueldos. Eso habla de un club muy grande con unos hinchas hermosos detrás.
- Esos gestos tocan la fibra del futbolista, ¿no?
Sí, obviamente. Uno le toma otro cariño por eso mismo, porque la gente se preocupa de uno. Uno sabe que está representando a un montón de gente con la camiseta, pero esa gente no está obligada a ayudarte de la forma en que nos ayudaban ellos. Como se dice, es un club del pueblo, nunca me olvidaré de eso.
- Luego en Naval te tocó vivir una situación parecida respecto a los pagos...
Sí, la verdad que sí. Ese año en Vial jugué harto, jugaba en otra posición encima, de lateral. Me tocó volver a mitad de año después a Naval con Mario Lepe y terminamos descendiendo, pero por secretaría, por los problemas de pago que tenía Naval. Eran un tema constante los problemas de cotizaciones y pagos al día.
- ¿Esas situaciones no te hacían replantearte estudiar o dejar el fútbol?
Mira, fue todo gracias a mi mamá. Ella siempre me apoyó en todo, ella era el sustento de la casa con mis dos hermanos, a quien cuidaba ella. Siempre me dijo que prefería que yo estuviera entrenando, en vez de estar en la población de donde soy, que es un poco peligrosa. Era mejor seguir por el fútbol. Hay muchos futbolistas a los que no les gusta estudiar, y yo era uno de ellos (sonríe).
- ¿Esos primeros años forjaron tu carácter como jugador?
Agradezco no haberme formado en un equipo grande con muchas más cosas y que después me haya chocado haber ido a un Naval o a un Vial, que no tenían nada. Claro, ahí quizás me hubiese replanteado eso, pero siempre me tocó hacer el esfuerzo y eso también me ayudó.

El paso a Copiapó
- ¿Luego tuviste que elegir entre Deportes La Pintana y Copiapó?
Ese 2017, a principio de año me llama Erwin Durán para ir a Copiapó. Como yo ya llevaba tres años jugando en Segunda Profesional, ya algo me había hecho conocido. En ese tiempo Deportes La Pintana era como el equipo más grande en la división, el que pagaba mejores sueldos, que por ahí tenía mejor cancha para jugar y para entrenar. Me ofrecieron un buen contrato para lo que ofrecía la división. Hablé con Erwin, que me fue guiando un poco más, y me dijo: “¿Vas a querer seguir jugando en Segunda Profesional toda tu vida? Da el paso y juégatela por último”. Obviamente lo escuché y también era lo que yo quería, seguir escalando en el fútbol.
- ¿Y en Copiapó con qué te encontraste?
Económicamente no teníamos mucho, si te soy sincero estoy muy agradecido de Copiapó pero los primeros años con suerte nos alcanzaba para una fruta después del entrenamiento. También me encontré con una ciudad que tenía poco fútbol en ese tiempo, porque había desaparecido Regional Atacama y Copiapó ahí entre que aparecía y no aparecía. La gente no apoyaba mucho al club.
- ¿No tenían mucho público en los partidos?
Los primeros partidos jugábamos en Caldera, que estaba a 40 o 45 minutos de Copiapó, en una cancha donde iban nuestros familiares y algún que otro grupo de hinchas muy menor. Lo gratificante fue que cinco años despés logramos el ascenso a estadio lleno y en Copiapó toda la gente estaba con la camiseta en las calles.

- ¿Ese ascenso tuvo sabor a revancha por lo que pasó con Huachipato un año antes?
Obviamente, así empezó el año, con esa palabra que era la revancha de todos nosotros, por lo que habíamos pasado el 2021, que nos sentimos muy perjudicados. Con el pasar del tiempo uno va sabiendo cosas; el fútbol es muy chico, se saben todas las cosas. Pero tuvimos nuestra revancha el 2022. El fútbol, por lo que uno siempre escucha, siempre tiene reconocimiento, y al final se nos dio a nosotros. De todo lo que luchamos, había varios jugadores que estábamos desde el 2017, pudimos lograr eso que fue importante: el primer ascenso de Copiapó a Primera División. Uno ya queda en la historia. Me enseñaron desde chico que uno tiene que pasar por un club y dejar huella, no pasar por pasar. Obviamente eso fue gratificante para mí también.
- ¿Te hubiese gustado jugar en Primera con Copiapó?
Sí, obviamente. Mi primera opción siempre fue quedarme en Copiapó, en agradecimiento a la gente por el cariño que ya me tenían. Pero hubieron situaciones ahí que no me parecieron correctas en el club y decidí ir a Unión Española, que fue el primer equipo que me llamó. Tuve la chance de ir a Audax también, que ellos se portaron bastante bien, pero no se dio la posibilidad. Decidí ir a Unión, con alegría y satisfacción también de haber logrado algo que venía buscando hace años.
- Y bueno, tuvieron buenas campañas en el tiempo que estuviste, ¿no?
Sí, la verdad que sí. Obviamente también tuve en la cabeza siempre eso de que se hablaba de que el jugador de la B era solamente de la B, y muchos iban a Primera y al primer año ya volvían a la B. Pero fui con la intención de querer aprender. En Unión había muy buenos jugadores, entonces me tocó aprender bastante de ellos. Uno de los que aprendí mucho fue Manuel Fernández, que está hoy en Coquimbo haciendo muy buenas campañas. Aprendí mucho, se juega de otra forma. El profe Ronald (Fuentes) también me ayudó bastante en eso. Fue muy gratificante. Los dos años que estuve siento que hicimos muy buenas campañas, el último año clasificamos a Sudamericana, así que dentro de todo me quedo tranquilo con eso.

- Además era un camarín con varios nombres de jerarquía...
Sí. El 2023, cuando llegué, había muchos jugadores jóvenes, pero de mucha calidad: el Loli Piñero, Garate de delantero, Manuel Fernández, Mejía que ahora irá al Mundial con Panamá, Octavio Rivero también estaba. Eran jugadores grandes. Y el 2024 estaba Vecchio, estaba el Pulpo González, que venía de Boca Juniors. Había grandes jugadores, Tornagscioli también, Pablito Aránguiz también que está ahí. Uno va aprendiendo de ellos y ellos también te hacen jugar mucho más fácil.
- Por último, ¿qué te sedujo para recalar en Cobresal en 2025?
Ellos me venían llamando hace dos años. Igual fue una decisión difícil, por la familia. En ese momento iba a nacer mi segundo hijo y era difícil porque no sabía qué iba a ser en Unión, porque no me habían hablado nada todavía. Iba a nacer mi hijo, entonces eran muchas dudas. Ellos me llamaron, se portaron súper bien y estuvieron las condiciones que yo pedí. Hasta el día de hoy ha sido todo súper bueno acá.
- Ya que hicimos todo el repaso, ¿cuál sientes que es el momento más lindo de tu carrera?
Para mí, obviamente haber llegado a Primera, pero por lo que significó, fue haber ascendido con Copiapó después de tantos años. Haber estado ahí luchándola: había días que no sabíamos dónde entrenábamos, o entrenábamos en una cancha de fútbol de barrio. Tenía muy pocas cosas y, con el pasar del tiempo y con las buenas campañas que nosotros también fuimos haciendo, se logró que el equipo se mantuviera bien, que hoy día sea uno de los equipos fuertes en la B. Para mí, el llegar a Primera siempre fue lo que yo decía, pero por cómo se logró, fue el ascenso con Copiapó.





