
José Tiznado se ha consolidado como una de las piezas fijas en la zaga de Cobresal, club al que llegó en 2025 tras dos temporadas en Unión Española. El defensor de 31 años atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera en el cuadro minero.
En conversación con En Cancha, el lateral formado en Unión Miramar de San Pedro de la Paz se detuvo a repasar el rol que tuvo su madre, Marcela Contreras, en cada etapa de su trayectoria profesional.
Los inicios en Boca Sur y la llegada al fútbol
Tiznado creció en la población Boca Sur, en San Pedro de la Paz, y recién a los 12 años comenzó a jugar de manera formal en Unión Miramar, el club de su barrio.
“No busqué ser futbolista desde antes porque mi familia no es futbolera para nada. Yo viví con mi mamá siempre y ella poco y nada (sabía) de fútbol; ella solamente me apoyaba”, recordó el defensor.
El camino al profesionalismo se fue dando a través de contactos del propio barrio. Algunos profesores intentaron llevarlo a entrenar a Huachipato cuando era niño, pero problemas familiares interrumpieron ese paso.

“Después terminé en Naval gracias a un amigo de la población que me llevó para que me fuera a probar. Desde ahí no paré más”, agregó sobre su llegada al club de Talcahuano, donde debutó profesionalmente en 2012.

La decisión que marcó su carrera
El momento bisagra llegó a fines de 2011, en plena movilización estudiantil que mantuvo a miles de colegios en toma a lo largo del país. Tiznado estaba próximo a ser ascendido al plantel profesional de Naval y enfrentaba un dilema entre terminar el colegio o sumarse a la pretemporada.
“En el año del Movimiento Estudiantil, me iban a subir al plantel profesional de Naval y nosotros terminábamos las clases a mediados de febrero por todo el tema de las tomas. Yo tenía que decidir si irme a la pretemporada o terminar el colegio”, relató el defensor a En Cancha.
La decisión no era sencilla en un contexto donde el fútbol no garantizaba estabilidad económica. Naval por esos años arrastraba problemas graves para pagar los sueldos a sus jugadores.
En ese escenario, fue su madre quien le señaló el camino. “Mi mamá fue la que me dijo: ‘Decide tú. Si te vas a dedicar al fútbol, ponle todo el empeño nomás y ponlo como prioridad, yo te voy a apoyar’. Escuché su consejo y fue vital”, recordó.
Hoy, mirando hacia atrás, Tiznado reconoce el peso de ese consejo en todo lo que vino después. “Quizás si optaba por terminar y no ir a la pretemporada nunca hubiese sido futbolista. Ella es fundamental para mí”, subrayó.
“La persona más especial de mi carrera”
El defensor fue tajante a la hora de identificar a la figura más importante de toda su trayectoria. Su madre fue el sostén económico y emocional de la familia mientras él daba sus primeros pasos en el profesionalismo.
“Toda mi carrera fue gracias a mi mamá. Ella siempre me apoyó en todo, ella era el sustento de la casa con mis dos hermanos, a quien cuidaba ella”, sostuvo Tiznado.
El defensor también valoró que su madre haya priorizado mantenerlo en el fútbol como una alternativa frente al entorno del barrio. “Siempre me dijo que prefería que yo estuviera entrenando, en vez de estar en la población de donde soy, que es peligrosa”, agregó.
El acompañamiento se mantuvo intacto durante los años más complejos de su carrera, especialmente en los pasajes por Naval y Fernández Vial, donde los problemas de pago eran constantes. “Hubo un momento en el que las cosas se ponían difíciles en el ámbito familiar y ella siempre me apoyó. Siempre estuvo para lo que yo necesitara y apoyando mi carrera siempre”, cerró.
Tiznado seguirá esta temporada vistiendo la camiseta de Cobresal, club que ha enfrentado un difícil inicio de temporada y donde buscará seguir aportando en la zaga del cuadro minero en lo que resta del campeonato.






