
Una estrella internacional por donde se le mire, Leonardo Rodríguez no pierde tiempo para recalcar el enorme cariño que le tomó a la U, tras jugar en el club azul en dos períodos diferentes (de 1995 a 1996 y luego entre 1998 y 2000) y que lo vio no sólo brillar en lo individual, sino también ganar tres títulos nacionales y llegar a una semifinal de Copa Libertadores. "Mi historia con la U está vinculada al éxito y el amor", recalcó en El Late de la Magia Azul. "El cariño es muy grande y tuve la suerte de participar en dos períodos que están entre las grandes marcas en la historia del club". De hecho, el mundialista en Estados Unidos y mejor jugador de la Copa América 91 reconoce que "recibo muchos mensajes de hijos, chicos que tienen 8, 10, 12 años, y que me dicen 'mi papá me cuenta' o 'te veo en YouTube' o 'que pena que no te pude ver en vivo', y eso es muy lindo. Cuando uno trasciende en el tiempo, es porque logró hacer algo distinto al resto. Y creo que con la camiseta de Universidad de Chile hice algo más que la media. Y eso me lo voy a llevar hasta el día que me muera". "No puedo dejar de reconocer que tuve un rendimiento alto, con muchas actuaciones memorables", dice el Leo. Pero no es prepotencia, todo lo contrario. Asegura que no le quedaba otra porque, a diferencia de otros refuerzos, de él se esperaba mucho. "Llegué con una presión muy grande. La expectativa era muy alta y es difícil cumplirlas. Lo digo con mucho respeto, pero llega (Sebastián) Galani a la U, que es un chico que rindió, pero venía de un club chico y no había gran expectativa. O en su momento en la época de Sampaoli, que llegaron algunos jugadores de Wanderers o de Cobreloa", explica. "Pero cuando vienes de Europa, de ser Campeón de América, la única posibilidad que te queda es romperla y ser campeón". ¿Qué espera del equipo una vez se reanude la competencia? Rodríguez dice que dada las normas sanitarias los azules no contarán con algo que siempre les favorece ante cualquier rival. "La U tiene un plus que tiene que ver con el hincha, el hincha que llena el estadio, que alienta, que en las malas está más que nunca", dice con firmeza. "Un hincha que en su momento descendió a Segunda, y que es un hincha con mística, con sufrimiento, que cuando vas perdiendo en el segundo tiempo es un jugador más. Y todo eso tuve la suerte de vivirlo".








