
Son días complejos en el plano dirigencial para Universidad de Chile. El caótico debut del Campeonato Nacional, marcado por los incidentes protagonizados por barristas, abrió un flanco sensible en el Centro Deportivo Azul.
En paralelo a ese escenario, Michael Clark enfrenta un problema de mayor alcance, esta vez fuera de la cancha. El presidente de Azul Azul quedó nuevamente en el centro de la polémica tras activarse una solicitud de liquidación que podría tener consecuencias directas sobre la propiedad que hoy controla a la U.
Clark podría ser obligado a vender su propiedad
Con aprobación del Tribunal Constitucional, BCI Corredor de Bolsa solicitó judicialmente la liquidación de Sartor Matriz, firma que hasta hace poco estaba ligada al fondo que controlaba la mayoría accionaria de Azul Azul.
Un movimiento que, de prosperar, abriría la puerta a la revisión —y eventual anulación— de operaciones recientes relacionadas a la controvertida propiedad del club.
Vale recordar que justo cuando explotó el Caso Sartor a finales de 2024, Michael Clark compró el 63% de las acciones pertenecientes al grupo, para de esta forma, él a través del fondo Tactical Sports, transformarse en accionista mayoritario del club.

En el actual escenario de liquidación, el liquidador estaría facultado para solicitar la revocatoria de esa operación si se estima que perjudicó a acreedores o se realizó cuando Sartor ya enfrentaba una situación financiera crítica.
En términos prácticos, eso podría traducirse en un escenario inédito: que Clark se vea obligado a desprenderse de su participación en Azul Azul, ya sea por una anulación de la compra, una restitución de activos o una venta forzada dentro del proceso concursal.

Clark bajo la lupa
El contexto no es menor. La figura de Clark ya viene siendo cuestionada por hinchas con manifestaciones públicas en su contra y críticas persistentes a su gestión deportiva y administrativa, específicamente relacionada al alto costo de las entradas.
A eso se suma el impacto del caso Sartor y las sanciones previamente informadas por la Comisión para el Mercado Financiero, que mantienen al empresario bajo la lupa.
Hace meses, Clark recibió una multa avaluada en torno a los 2,5 millones de dólares y la inhabilitación a cargos administrativos, medida a la cual apeló, permaneciendo por el momento en la concesionaria que dirige a los laicos.
De este modo, mientras Universidad de Chile intenta enfocarse en lo futbolístico y en sortear los castigos que podrían derivarse de los incidentes en el estadio, su presidente enfrenta una amenaza que podría cambiar el control de Azul Azul.








