
Universidad de Chile atraviesa un momento de ajustes en su mediocampo, pero en medio de las dificultades físicas de una de sus máximas figuras, surge un nombre que comienza a ganar terreno con fuerza: Lucas Barrera.
El joven volante azul ha sido, hasta ahora, el principal beneficiado desde la llegada de Fernando Gago, aprovechando al máximo la oportunidad que dejó, por ejemplo, la lesión de Charles Aránguiz.
La oportunidad que cambió su rol en la U
Desde que el experimentado mediocampista quedó fuera por problemas físicos, Barrera tomó protagonismo en el esquema del técnico argentino.
Lo que en un inicio parecía una solución de emergencia y para sumar minutos sub-20, rápidamente se transformó en una alternativa real dentro del equipo titular.

El canterano ha respondido con personalidad, mostrando despliegue, intensidad y una lectura de juego que ha convencido al cuerpo técnico.

En un mediocampo que necesitaba oxígeno, Barrera aportó dinamismo y frescura, características que han sido claves en los últimos compromisos del cuadro azul.
La lesión de Aránguiz abre un escenario incierto
La situación de Charles Aránguiz sigue generando preocupación en el CDA. El volante no solo se ha perdido los últimos partidos, sino que ahora incluso existe la posibilidad de que su ausencia se extienda por más tiempo del previsto, lo que obligará a Fernando Gago a seguir buscando soluciones en la zona media.
En ese contexto, Barrera asoma como una pieza cada vez más consolidada. Su rendimiento no solo le ha permitido mantenerse en el once, sino que también comienza a instalarse como una alternativa confiable a largo plazo.








