
Universidad de Chile sufrió un golpe letal este fin de semana. Los azules cayeron 1-0 ante Cobresal en el Estadio El Cobre de El Salvador, en un partido en que dominaron pero volvieron a sucumbir ante su propia ineficacia.
Con la caída, la U quedó en el octavo lugar con 17 puntos, a 10 unidades del líder Colo-Colo. Un abismo que lo saca prácticamente de la pelea por el título.
Cuando Fernando Gago llegó a la banca azul en la fecha 7, la U acumulaba 10 puntos y se encontraba a apenas 5 del liderato. La distancia se duplicó con el DT argentino y hay tres decisiones que explican por qué el técnico argentino no ha conseguido que la U dé el salto que se esperaba.
La falta de reacción de Gago
Uno de los patrones más repetidos en el ciclo de Gago es la falta de lectura desde la banca. El trasandino aceita bien el plan inicial, pero luego no acierta con los cambios, ya sea de nombres o de estrategia.
Ante Cobresal se repitió el patrón. Cuando la U no abre el marcador rápido, le cuesta encontrar variantes desde el banco.
Además, los cambios no han sido los mejores, y en otros partidos, como por ejemplo, ante Ñublense, también perdió en el segundo tiempo con un planteamiento de más a menos.

Mediocampo desarmado
Quizás el error más concreto de Gago en estas semanas fue intervenir sobre algo que estaba funcionando. En la Copa de la Liga, la U encontró un mediocampo que le daba orden, criterio y dinámica.
El eje era Lucas Barrera, volante de solo 19 años que se instaló como titular sorprendiendo. El técnico optó por ese mediocampo con alternativas jóvenes ante un escenario marcado por ausencias, incluyendo la lesión de Charles Aránguiz.
El problema es que cuando Aránguiz se recuperó, Gago optó por reintegrarlo como titular, lo que significó desplazar a Barrera. En los últimos dos compromisos, Aránguiz reemplazó directamente al juvenil en el once inicial. ¿El resultado? un equipo que pareció retroceder tácticamente.

Una inofensiva U
El tercer pecado es el más evidente. La U tiene la pelota, la mueve, llega a zonas de definición. Pero cuando el rival se organiza y cierra los espacios, el equipo se queda sin respuestas.
Ante Cobresal, los azules tuvieron la gran parte del control del balón pero el duelo fue plano y de escasas llegadas de peligro.
Lo que viene no da mucho margen. El próximo partido de la U será ante Deportes Concepción, el sábado 30 de mayo en el Estadio Nacional. Un duelo que, en el papel, debería ser accesible, pero que en el contexto actual será ganar o ganar para los azules.







