
Llegar como delantero extranjero a Universidad de Chile implica convivir inmediatamente con una exigencia elevada. Una realidad que durante este semestre han experimentado Octavio Rivero y Juan Martín Lucero, las principales apuestas ofensivas del conjunto estudiantil para este año, quienes no han podido responder en la cancha.
Alguien que conoce perfectamente esa presión es Juan Manuel Olivera. El uruguayo vivió dos etapas distintas en la U: primero como un atacante que buscaba continuidad y, posteriormente, como un goleador decisivo para conseguir el título.
Por eso, en conversación con En Cancha, el actual entrenador entregó su mirada sobre lo que necesita un futbolista extranjero para conseguir algo que muchas contrataciones nunca logran: responder a las expectativas y construir una relación con sus hinchas.
La primera exigencia para triunfar en Universidad de Chile
Para Olivera, antes incluso de hablar de goles, existe una condición básica que cualquier jugador que llegue desde el extranjero debe cumplir.
“El hincha de la U no negocia la entrega. La entrega siempre tiene que estar. Eso se lo pide siempre: que mojen la camiseta, como dicen ellos”, señaló.
Sin embargo, para el exdelantero aquello representa solamente el punto de partida. A su juicio, quien llega utilizando una plaza de extranjero debe entender que fue contratado precisamente porque se espera de él algo diferente.

“Que se entregue y que rinda. El extranjero tiene que rendir. Uno tiene que saber que cuando lo contratan como extranjero es para marcar una diferencia”, explicó Olivera.
Una responsabilidad que, según su mirada, también debe reflejarse en el peso que el futbolista consigue dentro del funcionamiento colectivo.
“No puedes ser un jugador más. Tienes que marcar una diferencia, hacerte notar dentro del equipo y, de cierta forma, ser líder o conductor. Me parece que por ahí va la función del extranjero”, agregó.

La sentencia de Olivera para los delanteros: “El gol es todo”
La exigencia aumenta todavía más cuando el futbolista extranjero ocupa el puesto de centrodelantero. Un escenario que Olivera conoce de primera mano y que actualmente enfrentan Rivero y Lucero en Universidad de Chile.
“Para un delantero el gol es todo. A veces con los goles salvas partidos y salvas semestres. Y a veces, con muy buenos partidos, pero sin hacer goles, de repente no se valora tanto. Esa es la realidad, sobre todo para los delanteros centros”, sostuvo.
El uruguayo hace una diferencia respecto de otras posiciones ofensivas, donde el rendimiento puede medirse desde diferentes aspectos del juego.
“Después tienes extremos, segundos puntas o mediapuntas, en los que capaz que el gol sea algo más secundario. Pero el nueve y el delantero centro viven del gol y de la estadística del gol”, afirmó.
Olivera reconoce que un atacante puede entregar movimientos, juego asociado, sacrificio y diferentes soluciones al equipo. Sin embargo, también entiende que para quien utiliza la camiseta número nueve existe una medida que inevitablemente termina condicionando cualquier evaluación.
“Cuando eres delantero, sabes que también uno puede aportarle mucho más al equipo y darle un montón de cosas, pero en definitiva el plus que le da a su rendimiento es el gol. Para el hincha a veces es lo único y hay que entenderlo y buscar los goles en función de eso”, cerró.
Tanto Rivero con su esperada recuperación como Lucero con la intertemporada esperan poder mostrar una cara renovada y rendir, de una vez por todas, con la camiseta del Romántico Viajero.







