
Un estallido mediático y político terminó por sepultar las opciones de Andrea Pirlo de asumir la dirección técnica de la Selección de Italia.
A través de una declaración en sus redes sociales, el actual entrenador del United FC Dubai confirmó que fue notificado de que ya no es candidato al cargo de seleccionador nacional, poniendo fin a días de intensas controversias en la península.
“Por respeto a las instituciones, a la Federación y a todas las personas implicadas, hasta ahora he optado por guardar silencio, pero tras enterarme de que ya no soy candidato al puesto de seleccionador, considero que es mi deber aclarar algunos aspectos”, manifestó el Maestro.
La controversia por Fonbet y su vínculo en Emiratos Árabes
El origen del conflicto que alejó a Pirlo del banquillo azzurro radica en su rol como embajador global de Fonbet, la principal casa de apuestas de Rusia.
La firma cuenta entre sus accionistas mayoritarios al oligarca ruso Sergey Lomakin, quien además es presidente del United FC, club de Emiratos Árabes donde el DT italiano dirigió la última temporada, logrando el ascenso.

Frente a los cuestionamientos por el trasfondo político de dicho contrato, el campeón del mundo en 2006 fue enfático en defender su postura:
“A lo largo de mi carrera siempre he llevado a cabo mis actividades cumpliendo estrictamente con las leyes. La colaboración profesional que ha generado controversia es exclusivamente de índole comercial y deportiva. Atribuirle un significado político implica atribuirme creencias que nunca he expresado y que no son mías”, aclaró Pirlo.
Tras el portazo definitivo a la opción de Andrea Pirlo —quien agradeció públicamente el respaldo de figuras como Paolo Maldini y Leonardo—, la Federación Italiana de Fútbol (FIGC) debe resolver a la brevedad la llegada del nuevo adiestrador.
Bajo la conducción del nuevo presidente del organismo, Giovanni Malagò, el Consejo Federal analiza ahora las alternativas para presentar un candidato formal, donde los nombres de Antonio Conte y Roberto Mancini volvieron a tomar fuerza absoluta para asumir las riendas del combinado nacional.








