En pleno Mundial 2026, una de las grandes promesas de Costa de Marfil decidió detener todo para publicar una carta que no hablaba de fútbol.

Yan Diomandé, joven figura del RB Leipzig que disputa su primera cita planetaria, abrió la herida más profunda de su vida a través de The Players Tribune.

El texto está dedicado a Roxanne, su hermana, asesinada en una fiesta en 2025 cuando tenía apenas quince años. Según relató el propio futbolista, alguien le puso algo en la bebida y nunca despertó, en un crimen del que nunca obtuvo respuestas.

Para dimensionar el golpe hay que volver al principio. Diomandé creció en Abiyán junto a 26 niños. Mucho antes de que él tuviera zapatos de fútbol, Roxanne ya repetía una profecía: que algún día iba a ser el mejor del mundo.

La tragedia llegó semanas después de su sueño cumplido. Tras debutar ante el Real Madrid con apenas dieciocho años, recibió la llamada que lo cambió todo, y confesó que ni siquiera lloró ese día, que solo quedó en shock y que desde entonces se siente vacío.

Hoy la cancha es el único lugar donde encuentra paz, y por eso le juró a su hermana que cada gol en este Mundial será para que el mundo jamás olvide su nombre.

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