Sigue en plena acción el Mundial 2026 y, entre otros panoramas que ofrece la cartelera, este domingo se juegan los partidos de la segunda fecha del Grupo G, con los choques Irán vs. Bélgica y Nueva Zelandia vs. Egipto.
Un grupo que no ha podido alejars de la polémica, debido a las leoninas restricciones que el Gobierno de Estados Unidos le ha impuesto a la selección iraní. La FIFA que se jacta de que la política y el fútbol no se topan, pero que permite que en su cara traten de la peor forma a uno de sus afiliados.
Este sábado, el asunto escribió un nuevo capítulo: la Federación Iraní reclamó por las restricciones de viaje impuestas nuevamente por Estados Unidos a su selección, al denunciar que el equipo no podrá llegar con la antelación establecida por la FIFA a la sede del partido ante los belgas.
Irán denuncia “punto negro” en la historia de los mundiales
Irán solicitó, de acuerdo con los protocolos FIFA, establecerse en Los Angeles, sede del partido ante Bélgica, con 48 horas de antelación, tal como dicta el protocolo. Sin embargo, la petición fue rechazada.
El secretario general de la Federación, Hedayat Mombeini, declaró en Teherán que “Quienes no pueden aplicar las reglas de la FIFA no deberían solicitar la organización de un Mundial y la FIFA tampoco debería concedérsela. Este es un punto oscuro en la historia de las Copas del Mundo”.
La autoridad señaló que el trato dado a la selección iraní “no tiene precedentes en todas las ediciones del Mundial” y advirtió de que “permitir que cuestiones políticas interfieran en el fútbol supone una amenaza para el propio deporte. Romper las normas y reglamentos pone en cuestión al fútbol. El fútbol no debe perder su fuerza frente a la política”.
Estados Unidos persigue a la Selección de Irán
No es el primer contratiempo que el Gobierno de Estados Unidos le hace pasar a la escuadra asiática. Entre otras contrariedades, once miembros del cuerpo técnico y de la directiva de la federación iraní, incluido su presidente, Mehdi Taj, aún no han recibido los visados para viajar a Estados Unidos.
Además, tras su primer encuentro del Mundial contra Nueva Zelanda, a los iraníes se les negó permanecer un día adicional en Los Angeles para facilitar la recuperación de los jugadores.
Por otra parte, al futbolista Mehdi Torabi se le dio una visa de una sola entrada a Estados Unidos, la cual venció tras el partido ante los neozelandeses, por lo que Irán tuvo que destinar tiempo extra a solucionar esos temas migratorios.
Una estadía de pesadilla para la Selección Iraní en el Mundial y todo en las narices mismas de la FIFA que, simplemente, mira para el lado.