
Que Lionel Messi no necesita ser el jugador que más corre para terminar siendo el más decisivo del planeta es algo que ha quedado claro a lo largo de toda su exitosa carrera profesional.
Sin embargo, en este Mundial 2026 el ’10′ volvió a romper todos los esquemas lógicos al transformarse en el máximo goleador de la cita planetaria, registrando de paso una de las distancias acumuladas más bajas de toda la competencia.
La agónica y sufrida victoria de la Selección de Argentina frente a Cabo Verde en la ronda de los dieciseisavos de final fue un reflejo fiel de esta realidad.
La paradoja de Lionel Messi
En proporción estricta al tiempo disputado sobre el césped, el capitán trasandino fue el futbolista de campo que menos metros recorrió durante los 120 minutos de juego, terminando el compromiso con un registro inferior a los diez kilómetros, pero adjudicándose de igual forma el premio al mejor jugador del partido.

Este panorama se ha transformado en un escenario habitual para los encuentros de la Albiceleste —y también en el Inter Miami—, donde el estratega le otorga total libertad de movimientos y lo libera completamente de las labores de presión.
Aquella dosificación táctica le permite al rosarino mantenerse fresco y letal de cara al arco rival a sus 39 años recién cumplidos, administrando de forma milimétrica cada uno de sus esfuerzos físicos.
Los datos oficiales entregados por la FIFA tras el último compromiso exponen una paradoja que llama la atención de todo el mundo. Según el ente rector del fútbol mundial, Messi apenas suma 27,5 kilómetros recorridos en lo que va de torneo, una cifra que lo hunde en el puesto 312 de la tabla general de distancia.

Una realidad contrastante, considerando que es el jugador número 145 con más tiempo en cancha, sumando un total de 320 minutos en cuatro partidos disputados.
Aquel llamativo desfase arroja un promedio general de apenas 7,7 kilómetros por cada 90 minutos de juego para el capitán argentino, quedando muy alejado de los más de 10 kilómetros por encuentro que registran los mediocampistas o laterales más intensos del certamen.
Su velocidad de crucero también evidencia este desinterés por el despliegue físico, promediando 4,56 kilómetros por hora sobre el césped (puesto 579 del ranking) y registrando apenas 96 sprints en la competencia.
Y sin embargo, su paciencia rinde frutos dorados al consolidarse en la cima de la tabla de artilleros con siete anotaciones.
En la contraparte asoma el francés Kylian Mbappé, su más cercano perseguidor con seis goles, quien expone una fisionomía radicalmente distinta al ubicarse mucho más arriba en los rankings de distancia recorrida (puesto 147) y de aceleraciones (puesto 164), demostrando que existen diversas vías para llegar al gol, aunque el camino de Messi siga dejando en claro que muchas veces es más útil caminar la cancha con inteligencia que correr sin descanso.







