La aventura de Senegal en el Mundial 2026 terminó con una eliminación dolorosa ante Bélgica en los dieciseisavos de final el pasado miércoles. Pero el golpe deportivo no fue el final de la historia: la vuelta a casa se transformó en un problema mayor.
Y es que cuatro días después de la caída, buena parte de la delegación africana continúa varada en Estados Unidos. El vuelo chárter que debía trasladar a jugadores, cuerpo técnico y dirigentes de regreso a Dakar fue cancelado, y desde entonces el grupo permanece a la espera de una solución.
Lo llamativo es el origen del problema, que nada tiene que ver con la logística habitual de un torneo. Según The Athletic, la cancelación se produjo tras un desacuerdo entre el Ministerio de Deportes de Senegal y la Federación Senegalesa de Fútbol por las condiciones del viaje de retorno.
El episodio tuvo un momento especialmente incómodo en el propio aeropuerto. De acuerdo a información del periodista Malang Sané, la delegación llegó a la terminal con la salida prevista cerca de las 2:00 de la madrugada hora local del miércoles jueves pasado, pero tras varias horas de espera no había ningún avión disponible.
Una fuente presente en el lugar relató a ese medio que, después de aguardar durante horas sin vuelos operativos, los futbolistas terminaron regresando al hotel. La partida, desde entonces, quedó postergada sin una fecha clara de resolución.
Silencio oficial y muchas preguntas abiertas
Ni el Ministerio de Deportes ni la Federación emitieron un comunicado explicando qué ocurrió con el vuelo ni qué gestiones se están realizando para repatriar al grupo. la actitud alimentó el malestar y dejó en el aire las razones de fondo del conflicto.
Mientras tanto, la atención en Senegal se desplazó de lo ocurrido en la cancha hacia la incómoda postal de una selección atrapada lejos de casa.
La expectativa pasa por que ambas partes logren un acuerdo que permita organizar un viaje alternativo lo antes posible.
Un cierre amargo para una campaña con sabor a poco
El contratiempo llega en el peor momento anímico. Senegal cayó 3-2 ante Bélgica en tiempo extra tras una remontada en apenas cinco minutos, cuando los africanos ganaban por dos goles en el tiempo regular. Para colmo, el tanto del triunfo llegó en el último minuto de la prórroga.
Ese desenlace se sumó a un torneo cargado de ruido: rumores de bonos impagos, la tardía renovación del contrato del técnico Pape Thiaw y problemas de organización en la concentración habían acompañado a los Leones de la Teranga durante toda la competencia.
A eso se sumó la renuncia de jugadores como Pape Gueye tras la cita planetaria, quien acusó este mismo tipo de problemas dirigenciales.
Con la eliminación consumada y la delegación aún en suelo estadounidense, el futuro inmediato de Senegal aparece lleno de interrogantes, tanto en lo dirigencial como en la banca.
La resolución del regreso será apenas el primer capítulo de un análisis más profundo que se viene para una generación que, otra vez, se quedó con la sensación de haber dado menos de lo que prometía.