
La Selección de Noruega dio uno de los grandes golpes de la Copa del Mundo 2026 al dejar en el camino a Brasil tras imponerse por 2-1 en los octavos de final. Sin embargo, en el cuadro nórdico no hubo espacio para festejos desmedidos.
El director técnico, Stale Solbakken, transparentó en rueda de prensa el enorme desgaste que arrastra el cuerpo técnico y el plantel, revelando que su forma de conmemorar la hazaña estuvo lejos de las luces y el cotillón.
“Dejé que el cuerpo técnico celebrara. Estaba demasiado cansado, así que me fui a la cama y volví a ver el partido. Eché un vistazo a algunas cosas y respondí a algunos mensajes. Casi no dormí”, confesó con total honestidad el estratega noruego.
Respecto a sus dirigidos, Solbakken aclaró que sí tuvieron un espacio de esparcimiento, pero con estrictos límites: “Se les permitió salir y divertirse. Pero libertad total… Es el Mundial”, advirtió antes de profundizar en la verdadera preocupación que hoy azota al equipo.
Tos, ronquera y fatiga extrema en la concentración nórdica
La alegría por la clasificación se vio empañada de inmediato por un brote de malestar físico que afecta a varios miembros de la delegación. Ataques de tos, dolores de garganta y síntomas de resfrío comenzaron a multiplicarse en las últimas horas.

Lejos de apuntar a un virus o contagio masivo, el entrenador y el cuerpo médico atribuyen este panorama al cansancio generalizado y a la exigente bitácora de viajes que han debido afrontar desde su campamento base en Greensboro.
Esta situación ya ha cobrado víctimas en el esquema titular. Jorgen Strand Larsen se vio afectado por fiebre en los días previos, mientras que el lateral Marcus Holmgren Pedersen debió bajarse a última hora del trascendental cruce ante el Scratch por sentirse disminuido físicamente.

“No tenía fiebre y estaba entrenando, pero sentía que su cuerpo no respondía del todo... creo que la enfermedad empezó a hacer mella y se sintió un poco peor”, detalló Solbakken, quien también sufrió complicaciones respiratorias antes del cruce ante Francia.
Para el adiestrador noruego, la explicación detrás del bajón de Marcus Holmgren Pedersen va más allá de los cambios de temperatura por el aire acondicionado de los aviones y vestuarios. Solbakken apuntó a un factor netamente psicológico y emocional.
“Creo, sin ser médico, que se debe a la juventud del chico, al hecho de que llegó al Mundial pensando: ‘Voy a ser el suplente de Julian’. Jugó dos partidos, jugó muy bien, acumuló muchas emociones, su cabeza y su cuerpo están saturados de ellas, y su cuerpo está empezando a resentirse”, analizó el estratega respecto al desgaste mental de sus dirigidos.







