
En un partido extraño en donde Inglaterra venció 6-4 a Francia y se quedó con el tercer puesto del Mundial 2026, Kylian Mbappé grabó su nombre con letras doradas en los libros de historia del fútbol, pero el sabor que le quedó en la boca fue sumamente agridulce.
El astro francés se despachó un doblete frente a los Tres Leones, actuación consagratoria que lo elevó a lo más alto de los registros del balompié planetario, aunque no bastó para tapar la frustración de quedarse a las puertas de la gran final de Norteamérica.
Con sus dos anotaciones en el duelo, el delantero del Real Madrid alcanzó los 10 festejos en la presente cita norteamericana y escaló a la impresionante cifra de 22 goles en la historia de los mundiales.
Con esto, superó por uno a Lionel Messi y se alzó en solitario como el máximo artillero de todos los tiempos en el torneo. Sin embargo, los récords personales parecieron importarle poco al capitán galo.

La crítica de Kylian Mbappé
Tras el compromiso en Miami, Mbappé enfrentó a los medios y dejó una frase que refleja a la perfección su tremenda mentalidad competitiva. Al ser consultado sobre si seguiría con nerviosismo la gran final del domingo para ver si Messi recupera la corona del gol, no titubeó: “Mañana va a marcar Messi, seguro. Marca siempre. Me gustaría no ser el máximo goleador de la historia y jugar mañana el partido”, lanzó con evidente amargura por no poder pelear el título.

Pero no solo eso, la figura de los europeos también se dio el tiempo para analizar el encuentro, ese donde vivieron un primer tiempo sencillamente para el olvido y una segunda parte que en algo ayudo a hacer más digna la despedida de Didier Deschamps.
“Ha habido dos mitades diferentes. La primera no hemos respetado la camiseta. Hay cosas que no entiendo. No nos podemos permitir eso”, señaló. “Hemos jugado a alto nivel en la segunda parte. Nos hubiese gustado ganar para el entrenador”, cerró.







