
Nueva York vuelve a ponerse el casco. A horas de un nuevo capítulo de las Finales de la NBA entre los New York Knicks y los San Antonio Spurs (hoy miércoles 10 de junio, 20:30 horas de Chile), las autoridades decidieron blindar nuevamente los alrededores del mítico Madison Square Garden, transformando el corazón de Manhattan en una verdadera fortaleza. El operativo contempla un amplio despliegue policial, vallas de seguridad y estrictos controles de acceso para los miles de fanáticos que llegarán al recinto.
La fiebre por los Knicks alcanzó niveles pocas veces vistos en la ciudad. El equipo neoyorquino está disputando unas Finales de la NBA por primera vez desde 1999 y mantiene viva la ilusión de conquistar un título que se le escapa desde 1973. El regreso de la serie al Madison Square Garden ha convertido cada partido en un acontecimiento masivo, con entradas agotadas y una ciudad completamente volcada al básquetbol.

Atentos a los desórdenes
Sin embargo, el entusiasmo también ha traído dolores de cabeza. Durante una de las recientes “watch parties” organizadas en las inmediaciones del estadio se registraron incidentes, arrestos y hasta policías lesionados, luego de que algunos aficionados se subieran a mobiliario urbano, vehículos y puestos callejeros para celebrar. Aquellos desórdenes llevaron a las autoridades a reforzar aún más las medidas de seguridad para los encuentros siguientes.

A este escenario se suma la presencia de importantes autoridades políticas, incluido el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuya asistencia obligó a coordinar un operativo conjunto entre la Policía de Nueva York y el Servicio Secreto. Como consecuencia, incluso fueron canceladas algunas celebraciones masivas previstas en las afueras del recinto, una tradición que suele acompañar las grandes noches deportivas de la ciudad.
Así, mientras los Knicks buscan acercarse a la gloria frente a los Spurs, Nueva York se prepara para otra jornada histórica. Dentro del Madison Square Garden habrá básquetbol de alto nivel; afuera, en cambio, el espectáculo estará marcado por un dispositivo de seguridad digno de un gran evento mundial. Porque cuando la Gran Manzana sueña con un campeonato, nada queda librado al azar.







