
¿Qué se siente venir a la sombra de dos leyendas del deporte chileno como Nicolás Massú y Fernando González? Ese es un dilema que todos los tenistas nacionales deben enfrentar, pero que nadie vivió más en carne propia que Paul Capdeville.
El “Pulpo Paul” no solo tuvo que tratar de seguir los pasos de los héroes olímpicos, sino que incluso alcanzó a ser contemporáneo de ellos. Por eso, si bien tuvo la fortuna de compartir con ellos, también tuvo que enfrentar la presión de tener que reemplazarlos. O al menos tratar, sobre todo en el equipo de Copa Davis.
En particular a Massú, quien comenzó a bajar su nivel antes que Mano de Piedra, pero seguía siendo inamovible. “Sacarlo era como sacar a Vidal. Durísimo”, reconoce Capdeville en un nuevo capítulo del podcast de En Cancha, Raquetas y Palas. “Imposible sacarlo, pero también yo entendía. Claro, no lo entendía así (en ese momento) y ahora lo veo más chistoso. Pero era Nico Massú, era difícil tomar la decisión de dejarlo sentado”.
En particular, el ex N° 76 del mundo recuerda la serie copera contra Israel en Ramat Hasharon, por cuartos de final del Grupo Mundial 2007. Esa vez, objetivamente, él llegaba mejor que el viñamarino, y hasta se alcanzó a ilusionar con ser el segundo singlista, acompañando a un González que estaba en el mejor momento de su carrera.
“A Dudi Sela (el número uno israelí) le había ganado en Washington, venía jugando muy bien. Fue cuando jugué con Roger (Federer) en el US Open, venía jugando gran tenis. Nico pierde en qualy y yo la pasé, le gano a (el alemán Rainer) Schuettler (en primera ronda) y pierdo (en segunda) jugando relativamente bien, o muy bien, pero con Federer...
“Así venía jugando y viene a la semana siguiente Israel y yo como ‘no, si acá yo juego seguro’. ¿Y sabes cómo me fui al banco? ¡A sentarte! No lo podía creer", recuerda, ahora, entre risas.

“Lo que quiero decir es que hasta en mis mejores momentos a Nico no lo podía sacar. Por eso digo que había mucha presión en mi caso, porque cuando yo metía presión y empecé a jugar -que era cuando Fernando o Nico no podían jugar- ahí yo aparte tenía que ganar. Era como ¿sabes qué, compadre? Más lo que leseaste, ahora juega".
Con Chile entreverado con las grandes potencias del mundo, esas primeras experiencias fueron con todo. “Te tocaba Austria acá, que fue durísimo. Estados Unidos, que vino con los Bryan, Isner y Roddick. Te caían unas piedras atómicas”, agrega Capdeville, quien sigue siendo el tenista chileno con más títulos Challenger de la historia, con 10.
“Entonces había una presión extra, porque teníamos tipos buenos arriba. No era parejo el equipo, en el sentido de que Fernando y Nico hacían mucho diferencia con el resto”, concluye.








