
El peruano Ignacio Buse (31°) luchó hasta el final en su debut en Roland Garros, pero terminó inclinándose ante el ruso Andrey Rublev (13°) en la primera ronda del Grand Slam parisino. El sudamericano cayó por 6-3, 6-3 y 7-5 en la cancha 7, en un encuentro donde mostró carácter y momentos de muy buen tenis, aunque el desgaste físico terminó pasándole la cuenta.
Buse llegaba a París tras vivir una semana soñada en el ATP de Hamburgo, torneo que conquistó luego de una exigente campaña que lo dejó con evidente cansancio acumulado. Esa carga se notó por momentos frente a Rublev, especialmente en los intercambios largos y en los pasajes decisivos del partido, donde el ruso logró imponer su experiencia y potencia desde el fondo de la cancha.

Pese a ello, el peruano nunca bajó los brazos. En el tercer set elevó considerablemente su nivel y complicó seriamente al ex top ten, llegando incluso a sostener un ritmo intenso que hizo pensar en una posible reacción. Sin embargo, Rublev mantuvo la calma en el cierre y aprovechó su oportunidad para sentenciar el compromiso en sets corridos.

Más allá de la derrota, Buse dejó una imagen positiva en su estreno absoluto en el cuadro principal de Roland Garros. El joven peruano demostró personalidad y capacidad competitiva ante uno de los jugadores más fuertes del circuito, confirmando además que atraviesa el mejor momento de su carrera tras el reciente título conseguido en Hamburgo.







