
Casi tres meses invicto y 30 partidos seguidos ganados, incluyendo cinco títulos consecutivos de Masters 1000. Este Roland Garros parecía listo y dispuesto para que Jannik Sinner ganara el único título de Grand Slam que le falta.
Sin Carlos Alcaraz en el horizonte, el único rival para el italiano parecía ser el físico tras su larga seguidilla de triunfos... la única esperanza para el resto, en realidad.
Y eso ocurrió este jueves, en una jornada histórica. Contra todos los pronósticos, el número uno del mundo quedó eliminado apenas en segunda ronda.
Su verdugo fue el argentino Juan Manuel Cerúndolo, quien obviamente hizo su parte, aunque tal vez su mayor enemigo en realidad fue el calor.

Jugando en el primer turno del Court Central, al mediodía, Sinner partió con todo, mostrando el mismo nivel de las últimas semanas y ganando los dos primeros sets con facilidad, por 6-3 y 6-2. Y parecía que sería una paliza cuando se puso 5-1 en el tercero.
Y ahí cambió todo. El italiano empezó a mostrar signos de fatiga, cansancio y calambres. Pese al poco desgaste del match puntual, se veía extenuado y preocupado, pidiendo asistencia médica. Ni él ni su equipo en las tribunas lo podía creer.

Desde ahí, el partido fue más un martirio que un duelo de tenis. Cerúndolo se dedicó a aguantar y alargar lo más posible los puntos, mermando aún más la resistencia de un Sinner que poco a poco iba perdiendo el espíritu, y las fuerzas.
Al final, el marcador es lo de menos (3-6, 2-6, 7-5, 6-1 y 6-1), tras una derrota que nadie creía que llegaría y que ha dejado el título de Roland Garros absolutamente disponible casi para cualquiera.

¿Quién lo aprovechará?







