La escena que se vio el fin de semana pasado en Old Trafford, en pleno partido entre el Manchester United y el Everton por la fecha 12 de la Premier League, bien podría ser la historia de portada del Semanario de Lo Insólito. Es que de verdad fue macondiano el asunto: minuto 13, disparo de Bryan Mbeumo de los Diablos Rojos, desvía Pickford, el portero de los Toffees y ahí se armó la grande. Por lo visto, para el zaguero visitante Idrissa Gueye, todo al parecer fue culpa de Michael Keane, quien habría estado pajareando y permitió el remate de Mbeumo…

El senegalés, enfurecido, se le fue encima a Keane y, entre varios, principalmente Pickford, tuvieron que controlarlo… El árbitro del partido, Tony Harrington, no andaba para berrinches y le mostró la tarjeta roja a Gueye, así que a las duchas, antes del cuarto de hora del partido.

¿Lo más extravagante del asunto? Gueye y Keane son… ¡compañeros de equipo! Sí, aunque parezca imposible de creer, el Everton se quedó con 10 jugadores debido a la expulsión de un defensa que le entró a combos a su propio partner en la zaga. Así de insólito…

En un fútbol internacional moderno, tan dado a las frases hechas y a respuestas mil veces repetidas por los futbolistas, del estilo “Hay que seguir trabajando”, “Hay que ir partido a partido”, “Lo importante es fijarnos en lo que podamos hacer nosotros y no el rival” y un sinfín de casetes varios, está también la clásica “lo que pasa en la cancha se queda en la cancha. Son calenturas del momento”, pero cuando ocurre algo como lo que protagonizó Idrissa Gueye, el paradigma obviamente que se ve trastocado.

No es la primera vez que pasa. Han ocurrido otros episodios en que dos compañeros de equipo se van a los golpes en plena cancha. Sin ir más lejos, lo que ocurrió en Old Trafford tenía un antecedente en 2008 en el mismo torneo, cuando Ricardo Fuller, de Stoke City, recibió tarjeta roja por golpear a su compañero Andy Griffin. Pocas veces, entonces, pero sucede.

Compañero y enemigo…

No hay que ser un genio para darse cuenta que en un partido de fútbol (o del deporte que sea, en ese respecto), la adrenalina está a mil, las revoluciones suben y todos los sentidos se ponen en alerta por el fragor de la lucha. Es por eso que muchas veces y eso si que no es una rareza, los compañeros de bando se recriminen por tal o cual acción. Hasta ese punto, todo bien, pero sin dudas que de allí a perder totalmente el control y llegar a la agresión, hay varios pueblos de distancia. De hecho, es cuestionable que el agarrarse a combos con uno de la misma camiseta quepa dentro de la famosa “lo que pasa en la cancha queda en la cancha”.

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Historias de ese tipo ha habido, aunque la mayoría de las veces se dan dentro de la “privacidad” de un entrenamiento. No falta el juvenil canchero y agrandado que le mete un túnel al zaguero patadura de experiencia; inexorablemente, el humillado se las querrá cobrar al imberbe impertinente y le dará inolvidable correctivo.

Pero ha habido más, siempre en el marco de las prácticas y en equipos gigantes en el concierto internacional. Marco van Basten se agarró a patadas y puñetazos con Mauro Tassotti en 1991, en el AC Milan invencible de esos años; Carles Puyol y Vicente se las dieron de boxeadores en una práctica de la Selección española en 2005, y Robinho con el Ogro Thomas Gravesen sacaron chispas en una sesión de pretemporada en Austria, en 2006, cuando estaban en el Real Madrid… Y, claro, también está nuestro criollo Manuel Iturra quien cuando tenía apenas 17 años se fue a las manos con Luis Musrri en un entrenamiento (luego, en 2010, Colocho repitió la dosis, pero con Edson Puch).

La recordada pelea entre Thomas Gravesen y Robinho en pleno entrenamiento del Real Madrid.
Fútbol Internacional.La recordada pelea entre Thomas Gravesen y Robinho en pleno entrenamiento del Real Madrid.

Pero es cuando el asunto se da en la cancha cuando más extrañeza causa. ¿Cómo pueden dos futbolistas profesionales, del mismo equipo, compañeros de club y de profesión, perder de esa manera los estribos? Será trabajo para un sicólogo, pero de que pasa, pasa. Recordado es, por ejemplo, el tremendo lío que se armó en 2005, durante un partido en que el Aston Villa le ganaba cómodamente al Newcastle United.

Estaban los ánimos caldeados en las Urracas y, cómo no, si los villanos les daban un baile por 3-0. Kieron Dyer no le pasó la pelota a Lee Boyer, quien estaba en buena posición para convertir, y allí ardió Troya. Los dos jugadores se enfrentaron con todo, puñetes y patadas de por medio, mientras los compañeros trataban de calmarlos. Ambos, a las duchas.

Ese penal es mío, me lo quieren quitar…

Un instancia clásica en que se generan peleas entre compañeros de equipo es a la hora de patear un lanzamiento penal o un tiro libre muy ventajoso, con alta probabilidad de concreción. Que “quiero pegarle yo”, que “tengo toda la fe”, que “el profe me designó a mí”. La cosa es que no es raro que compañeros de equipo discutan cuando está la posibilidad de una falta directo.

En pleno partido ante Aston Villa se cruzaron los compañeros en Newscatle United Kieron Dyer y Lee Bowyer.
Inglaterra.En pleno partido ante Aston Villa se cruzaron los compañeros en Newscatle United Kieron Dyer y Lee Bowyer.

Lo vimos, por ejemplo, el Mundial Sub 20 que se jugó recientemente en Chile, cuando dos egipcios estuvieron largamente discutiendo quién le pegaba a la pelota en el partido ante La Roja. Al final, vino una orden desde la banca, ejecutó Omar Kedhr, golazo de los Farahones y la Selección que clasificó a la siguiente ronda por obra y gracia del Espíritu Santo.

Por lo general, es una discusión fuerte y ya está, pero ha habido ocasiones en que el tira y afloja se convierte en algo un poco más serio. Como en 2017, cuando en un partido del PSG, Dani Alves toma con convicción la pelota y se la cede a Neymar para que ejecute un tiro libre. Se molestó Edinson Cavani, porque le quería pegar él; al final empujones, insultos y mala onda en general que se llevaron hasta los camarines.

Lorenzo Lucca y Jaka Bijol eran compañeros de Alexis Sánchez en el Udinese. Penal para los friulanos y vino el baile de quién ejecuta. Lucca se negó a pasarle la responsabilidad a su compañero, pese a que hasta los compañeros se lo pidieron. Hubo mucha tensión en el estadio y hasta el entrenador bianconero, Kosta Runjaic, salió enfurecido tras la escena y decidió reemplazar al irrespetuoso.

¿Y en Chile?

Como es de esperar, en nuestro país también se han dado peleas entre futbolistas con los mismos colores y en plena cancha. Dos son hechos en la era moderna son muy recordados y hasta el día de hoy protagonizan conversaciones futboleras.

26 de agosto de 2017, clásico universitario entre la U y la UC. Estadio Nacional. Marcelo Salas anota para los azules y los Cruzados se recriminan. La discusión entre Gary Medel y Eros Pérez comienza a subir de tono, con culpas para un lado y culpas para el otro. Hasta que de puro enrabiado, el exdefensor le tira un cabezazo al Pitbull que, si bien no lo derribo, provocó la ira del hoy referente de La Franja. Tuvieron que calmarlos.

Eros Pérez y Gary Medel se vieron las caras en un Clásico Universitario.
Fútbol ChilenoEros Pérez y Gary Medel se vieron las caras en un Clásico Universitario.

Pero a diferencia de lo que pasa en casos antes descritos, los jugadores no fueron expulsados (¿qué hubiera pasado hoy con el VAR?). De todas maneras, Medel se cobró revancha ese mismo día, marcó dos golazos y la UC le dio vuelta el clásico a la U.

El otro momento que suma a este recuento pasó el 15 de abril de 2018 y para un Superclásico, más encima. La U recibía a Colo Colo en el Nacional y el partido se saldaría con triunfo albo por 3-1. Día aciago para el Romántico Viajero, quien, además, ese día sufrió la expulsión de Jean Beausejour, por propinarle un golpe a Claudio Baeza.

Iba saliendo Bose de la cancha, cuando Mauricio Pinilla le pidió que apurara el tranco para, así, intentar la remontada. Los ánimos se caldearon, comenzaron los gritos y los pechazos y todos vieron en HD como los compañeros de equipo casi se agarran a combos. No hubo expulsiones tampoco (bueno, salvo la del ya sancionado Beausejour), pero de que la cosa se puso fea, sí se puso bien fea. Luego, los protagonistas limaron asperezas y tan amigos como siempre…

Una pelea recordada por los futboleros chilenos: Mauricio Pinilla vs. Jean Beausejour.
Fútbol Chileno.Una pelea recordada por los futboleros chilenos: Mauricio Pinilla vs. Jean Beausejour.

¿Qué dice el reglamento?

Como se trata de un hecho que se da una vez a las miles, el reglamento del fútbol no contempla explícitamente la agresión a un compañero de equipo de equipo como motivo de tarjeta roja, pero sí hay un acápite en que el tema se menciona, por lo que la decisión tomada el lunes por el juez del Manchester United vs. Everton se ajusta totalmente a las reglas.

En la Ley 12, sobre Faltas y Mala Conducta, en el apartado 12.4, sobre Acciones Disciplinarias, la International Board describe así la Conducta Violenta, causal de expulsión: “La conducta violenta es cuando un jugador usa o intenta usar fuerza excesiva o brutalidad contra un oponente cuando no está disputando el balón, o contra un compañero de equipo, un oficial del equipo, un árbitro del partido, un espectador o cualquier otra persona, independientemente de si se produce contacto”… Más claro echarle agua.

Queda claro, entonces. Si un árbitro ve que dos compañeros no pueden resolver para callado sus diferencias y se ponen a pelear en plena cancha, está totalmente facultado para expulsar a el o los protagonistas. Mejor, andar con cuidado, controlar las pasiones y limar cualquier diferencia puertas adentro, donde no haya nadie mirando. Allí, los futbolistas tienen otra frase célebre: “Son secretos de camarín”...

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