“Si me hubiera quedado en Chile, habría jugado en Colo Colo, por mi amigo Carlitos Caszely. Pero me hubiera retirado en Audax”

Carlos Reinoso, el “Maestro”, revisa parte de una historia futbolística excluyente para un jugador chileno que desde hace largos años ya trascendió como uno de los mayores referentes del fútbol nacional fuera de su tierra.

Carlos Reinoso El futbolista chileno que hizo historia de la grande en México, donde es el mayor ídolo del América y considerado el mejor futbolista extranjero de la historia.

No hay otro futbolista chileno en la historia que haya impactado tan profundamente en otro país como Carlos Reinoso (80) en México. Muchos han marcado épocas, varios se arraigaron a sus países adoptivos y otros tantos volvieron a Chile agradecidos. Pero el ex jugador de Audax Italiano se quedó allá hace más de 56 años y desde hace décadas se considera un mexicano más.

Desde Ciudad de México se lo resume a En Cancha Prime con una frase que no resiste discusión: “Nací allá, pero me voy a morir acá”. Aunque su decisión vital no significa que haya olvidado a Chile, más allá de los traicioneros juegos de la memoria de quienes ya se empinan por las ocho décadas y han transitado una vida intensa.

Carlos Reinoso habla a menudo de “su tierra”. Lo hace con el cariño de alguien que comprende que en Chile es prácticamente “un desconocido” para las generaciones recientes, pero que tiene la satisfacción -“y el enorme orgullo”- de haber sido un notable pionero que abrió camino para cientos de compatriotas.

-¿Hace cuánto que no viene a Chile?

Más de diez años, creo. Acabo de cumplir 80 años (7-3-1945). Yo creo que fui a los 70. Ahorita ya me cuesta viajar en avión, me cuesta todo (ríe). Pero estoy comentando en televisión, sigo trabajando.

-¿Qué recuerdos tiene de Audax Italiano, su primer equipo profesional?

Los mejores. Ahí inicié mi carrera, de casualidad, porque Audax iba a buscar a un jugador que jugaba en mi barrio, Daniel Mondaca, El Condorito. Mi padre era el presidente del Círculo Social de Barrancas y llevaron un preliminar de jóvenes, de 14 y 15 años. Jugamos contra la primera infantil de Audax y ahí me vio don Tito Zunino, porque les metí siete goles. Al final me dejaron a mí, también se llevaron a Daniel, pero él no siguió. Entonces yo caí de rebote en Audax Italiano.

-Todo fue muy rápido, por lo que cuenta...

Inmediatamente me firmaron. Yo no sabía que se ganaba dinero en el fútbol. Me dieron 30 pesos y dos trajes, porque al Chocolito Ramírez la Católica también le había dado dos trajes. Primera vez que yo veía dos ternos, 30 pesos mensuales, que era mucho más de lo que ganaba mi padre, que era albañil. Así que de casualidad empezó mi carrera. Pero mis mejores recuerdos para el Audax Italiano. Salí goleador de la división en menores y al año o dos años, ya estaba jugando en Primera.

-Usted debutó antes de los 18 años en Primera.

Y antes fui al seleccionado juvenil, fuimos a Colombia (Sudamericano Sub 20, en 1964). Creo que salí elegido el mejor mediocampista, una cosa así. Y regresando, pues ya debuté en Audax.

Portada de revista Estadio. Reinoso debutó en 1964 en el club itálico, donde convirtió 73 goles en 158 encuentros.
Carlos Reinoso y la verde del AudaxPortada de revista Estadio. Reinoso debutó en 1964 en el club itálico, donde convirtió 73 goles en 158 encuentros.

-Salió goleador del fútbol chileno en 1968, pese a que ese año Audax no hizo una gran campaña, terminó en sexto lugar.

Sí, bueno, era goleador, más bien era un jugador que llegaba al área rival. Fue ahí cuando mi carrera empieza a ser notada. Soy de los jugadores desconocidos para mucha gente en mi tierra, porque reforzaba a Católica, la U o Colo Colo en los torneos de verano que se hacían en Chile con equipos de todo el mundo. El día que jugué por Colo Colo contra Santos, ganamos 4 a 3. Yo hice un gol. Carlitos Caszely, con quien hablo seguido, un crack, hizo dos. De ahí me compró el equipo de mis amores, el América de México, que estaba en esa gira.

-¿Lo del número ‘8’ en su camiseta fue casualidad o una elección?

Es que antes era otro mundo. Un señor húngaro, cuyo nombre ya no recuerdo, me corrió del Audax antes que debutara y terminé jugando en Ovalle, en la Segunda División. Allá le hice goles a la Unión Española de Honorino Landa y también a la U del Ballet Azul. Entonces me querían comprar la U, Colo Colo, Unión, pero Audax no me vendía y me regresaron a Santiago. El día que debuté en Primera, el único número que quedaba sin ocupar era el ‘8′ y lo agarré, y de ahí para siempre. Es un número que marcó mi vida, seguro.

-¿Y por qué lo habían corrido de Audax? ¿Se portó mal?

Creo que algo de disciplina hubo. Insulté a un directivo, una cosa así, pero no me acuerdo. Terminé jugando en Ovalle, de ahí hubo el terremoto de 1965. Así se inició mi carrera.

-Si se hubiera quedado en Chile, seguro hubiese terminado jugando en un club grande. ¿En cuál le hubiese gustado jugar?... ¿Colo Colo?

Yo creo que sí, por Carlitos, adoro a Carlos Caszely. Creo que por la pasión de la hinchada. No por la violencia, por la pasión. Yo creo que me hubiera gustado jugar en Colo Colo.

"Carlitos es un hermano para mí. Hablo con él seguido. Si hubiera venido al América, habria triunfado sin dudas", afirma Reinoso.
Carlos Caszely y Carlos Reinoso en la Roja."Carlitos es un hermano para mí. Hablo con él seguido. Si hubiera venido al América, habria triunfado sin dudas", afirma Reinoso.

-Pero se hubiera retirado en Audax, me imagino.

Ah, por supuesto. Fíjese que hay algo que siempre me extrañó. Yo trabajé tantos años de técnico aquí en México, y alguna vez me ofrecieron la Selección mexicana y preferí dirigir al América. Pero que nunca me hayan llamado de mi tierra para dirigir en Chile. Eso se me hizo muy extraño. Y me quedé con la espinita clavada, como dicen en México, de no haber dirigido en Chile.

Reinoso y las enseñanzas que le dejó el “Viejo” Leonel Sánchez

-Jugó en Audax, lo compró el América, hizo prácticamente toda su carrera ahí y después termina despidiéndose en el Neza. Casi solo dos equipos durante toda su trayectoria, más la Selección Nacional. Hoy es imposible de imaginar una carrera así en un jugador de éxito.

Eran otros tiempos. Veía que Elías (Figueroa), que Nacho (Ignacio Prieto) jugaban en Peñarol, en Nacional, alguna vez Jaime Ramírez en España o Leonel Sánchez, mi ídolo de toda mi vida, que se iba a Italia... Lo que yo quería era triunfar en el extranjero.

-Siempre recuerda a Leonel Sánchez como uno de quienes más aprendió. ¿Qué enseñanzas le dejó?

El Viejo me decía, cuando reforzaba a la U o nos encontrábamos en la Selección Chilena: ‘Eh, chico, los argentinos, brasileños, peruanos, uruguayos, son todos iguales. Les duelen las patadas igual que nos duelen a nosotros. Así que mete, ten personalidad, juégatela, que a ellos les duele lo mismo que a nosotros. No te achiquís nunca’. El Viejo me enseñó muchas cosas, me fue guiando a pesar de que yo lo veía nada más que en las concentraciones o a veces cuando nos juntábamos a comer o a cenar. Él siempre pagaba, yo no tenía un clavo. Guarda muy buenos recuerdos de Leonel.

-Decía anteriormente que en Chile se desconoce su trayectoria en México, su aporte al fútbol chileno. ¿Siente que no haber pasado por uno de los clubes grandes chilenos no lo benefició en ese sentido?

No, nunca me interesó. Yo era audino y era feliz jugando por Audax y reforzando a otros equipos. Era un chavo, un cabro de 17, 18 años que empezó jugando en Chile. Jugué hasta los 23 años allá, y siempre fui bien considerado. Hacían comparaciones que a mí nunca me gustaron. Fui seleccionado chileno tantos años, hice el gol contra Perú en Uruguay para ir al Mundial del ’74. Pero el fútbol y la vida van cambiando. Me siento feliz con lo que hice en Chile, de haber estado con Elías juntos en la misma Selección Juvenil y era feliz cuando lo veía crecer y ser el mejor jugador de la historia del fútbol chileno. Me siento orgulloso de haber conocido a Leonel y que me haya guiado, de ser amigo de Carlitos Caszely, de mi compadre Pedro García, del Flaco Quintano. Entonces nunca me importó a mí eso de la fama y de ser alguien importante o de los mejores jugadores de Chile; ni me ha importado.

Promisorias figuras del equipo chileno, de izq. a der.: Leopoldo Vallejos, Gustavo Laube, Elías Figueroa, Gustavo Cortés y Carlos Reinoso.
Carlos Reinoso en la Selección Juvenil de 1963Promisorias figuras del equipo chileno, de izq. a der.: Leopoldo Vallejos, Gustavo Laube, Elías Figueroa, Gustavo Cortés y Carlos Reinoso.

-¿Siempre se quiso quedar en el América?

Antes de venir al América mi sueño era jugar con Pelé, porque fuimos muy amigos hasta el último día de su vida. Nos hicimos muy amigos en Chile y después acá en México tuvimos una relación de hermanos, de cariño. Me vine al América, por uno o dos añitos para después irme al Santos con Pelé. Pero jugar en Santos no se dio. Llegué casado a México, me divorcié a los pocos años. Bueno, no me divorcié, me corrieron de mi casa, así que mi vida cambió totalmente (ríe). Ya después éramos amigos con Pelé, él venía mucho a México. Yo alguna vez fui a verlo a Nueva York. Nació una amistad muy grande y me quedé con el sueño ir al Santos de Pelé.

-¿Y algún otro sueño?

Después del Mundial del ’74 me hablaron del Real Madrid. El América no me quiso vender. Me dijeron que si no me regresaba un día viernes, no volvía a jugar al fútbol, así se manejaban las cosas, pero con un cariño terrible también. Así que no pude jugar ni en el Santos ni en el Madrid. Pero he sido muy feliz jugando en el América y con las cosas que he conseguido en el fútbol mexicano.

Reinoso se impone en México y abre un nuevo mercado para Chile

-Usted abrió las puertas del fútbol mexicano para el futbolistas chileno, pero a la vez dejó la vara muy alta para los que venían después. ¿Cómo ve hoy este fenómeno?

Uno no deja la vara alta o como digan. Es un orgullo que todavía en este bendito país me sigan considerando el mejor jugador de la historia de México. Para mí es un orgullo como chileno. Pero no es para dejarle la vara alta a los chilenos que han venido. Iván (Zamorano) lo hizo extraordinariamente bien, el Pata Bendita (Castro), el Flaco Quintano, Juan Rodríguez Vega, el Pony Ruiz, el Fantasma Figueroa, Ivo Basay... han venido jugadores chilenos de una gran categoría, a nivel mundial. Carlitos Caszely se fue a España, iba a venir al América, no se pudo. Carlitos hubiera triunfado acá, indudablemente. Y así muchos chilenos más, por decirle a uno de los grandes chilenos que pisó esta tierra: el Pata Bendita, un crack fuera de serie. Miguel Ángel Gamboa, otro. Tantos chilenos... se me olvidan porque ya estoy viejo (ríe).

Dos chilenos que marcaron una época a principios de los '70 en el fútbol mexicano. El primero se cansó de anotar goles. Y Reinoso se consagró al primer año.
Pata Bendita Castro y ReinosoDos chilenos que marcaron una época a principios de los '70 en el fútbol mexicano. El primero se cansó de anotar goles. Y Reinoso se consagró al primer año.

-No es difícil olvidar a varios, porque son muchos los chilenos que han triunfado en México.

El Chupete Suazo, un crack. Lo que hizo en Monterrey fue impresionante. Les pido una disculpa a todos los chilenos que han jugado en este país. Nunca me interesaron esas cosas de las comparaciones o ser el mejor o el más malo. Yo jugaba con una alegría increíble, me entregaba en cada partido.

-¿Hubo cierta rivalidad futbolística, no personal, entre usted y Chamaco Valdés? La prensa deportiva de ese entonces comentaba que era muy difícil que los dos jugaran en el mismo equipo. ¿Usted pensaba lo mismo?

Nunca me interesaron esas cosas. Chamaco era un fuera de serie, un crack en Colo Colo, en la Selección. Éramos dos jugadores diferentes. Chamaco tenía una súper, súper técnica. Y yo corría, luchaba, peleaba. Era un ’10′ que no paraba en la cancha, jugaba con el número ‘8’, pero era un ’10′ en cuanto a juego. Mi admiración, respeto y cariño para el Chamaco, mi admiración total. Pero mi personalidad era como la de Leonel Sánchez. Yo me peleaba con todo el mundo. (Con Chamaco) éramos dos personas diferentes que entendíamos el fútbol diferente. Pero reitero mi respeto y mi admiración para Chamaco.

Carlos Reinoso juega su único Mundial: Alemania 1974

-¿Qué recuerdos guarda del Mundial del ’74?

Tuvimos el infortunio de que a Carlitos Caszely lo expulsaron en el primer partido (ante Alemania Federal), si no, con Carlitos en la cancha no tengo ninguna duda que hubiéramos hecho partido y sacado un resultado. Jugábamos de igual a igual y con diez hombres. Nos hizo mucha falta Carlitos. Creo que fue un gran Mundial, porque ese partido, que era el más importante, lo terminamos jugando con diez hombres desde el primer tiempo.

Antonio Arias, Juan Rodríguez Vega y Carlos Reinoso, en la formación de Chile ante Alemania Federal.
Reinoso en el Mundial de Alemania '74Antonio Arias, Juan Rodríguez Vega y Carlos Reinoso, en la formación de Chile ante Alemania Federal.

-Fue además el partido inaugural del campeonato, con el equipo local, a la postre el campeón del mundo.

Con las figuras más grandes de la historia del fútbol alemán. Nosotros teníamos muy buen equipo, a los dos mejores centrales, yo creo en ese momento del fútbol mundial, Quintano y Figueroa; a Carlitos Caszely, que era brillante. El Pata Bendita se nos lesionó en la gira, era un goleador, en Chile se acuerdan poco de él, pero ha sido de los más grandes goleadores en la historia de México y de Chile, un fuera de serie. Teníamos grandes jugadores en ese equipo chileno y con mucha personalidad. No se pudo.

-Hubo poca fortuna contra Alemania Oriental, a la que no se le pudo ganar, y ante Australia se jugó en una piscina.

Sí, contra Alemania yo le pegué al palo en un tiro libre, creo, o un tiro de media distancia. Después con Australia, el chico Caszely me dejó solo en el área y cabeceo mal y se la dejo en las manos al portero, por la lluvia. Siempre nos acordamos con Carlos de esa jugada, porque la verdad me dejó solo, a un metro de la portería y por tener buena técnica, me equivoco. El portero recorría del primer palo al segundo y yo dije pues ya hizo el recorrido, entonces se la pongo al segundo palo, y se la puse la mano.

-Luis Álamos estaba enfermo y dirigió ese equipo Pedro Morales. ¿Cómo era su relación con ellos?

Yo era muy respetuoso, es más, Lucho me dejó en el avión para el Mundial del ’66 y siempre le tuve un gran cariño. Me invitaba a jugar por la U y me quisieron comprar varias veces, igual Católica. Con don Fernando Riera me quisieron comprar, bueno, me querían comprar todos los equipos chilenos. Después la Unión Española, cuando aparece América, Abel Alonso me quería comprar. Teníamos ya casi firmado un contrato y él me dio la chance de que me viniera al América. Eran otros tiempos, otra época. Éramos más amigos que jugador y directivo.

"Eran otros tiempos. Reforcé a todos los grandes para estos torneos de verano en el Estadio Nacional. Todos me querían comprar después", recuerda el ídolo mexicano.
Honorino Landa y Reinoso jugando por la U"Eran otros tiempos. Reforcé a todos los grandes para estos torneos de verano en el Estadio Nacional. Todos me querían comprar después", recuerda el ídolo mexicano.

La ex esposa de Reinoso lo convence de quedarse

-En su exitoso paso por el América, ¿hay alguna campaña en especial que recuerde? ¿El año de su llegada fue complejo en términos futbolísticos?

Los primeros meses me quería regresar a Chile. El América era un desastre porque era un equipo joven, con gente muy buena, pero los titulares estaban en la Selección mexicana del Mundial del ’70. Yo llego en febrero y jugamos un torneo de Copa. Éramos malísimos, no me acomodaba al fútbol mexicano, se jugaba a otra velocidad. Me quería regresar a Chile e irme al Santos. Y ahí influyó mucho mi ex esposa Susana, madre de mis hijos. Un día que yo me quería regresar, me dijo: ‘¡¿Cómo vamos a regresar fracasados?!’ Eso me sirvió muchísimo. Aguanté. Pasó el Mundial y empezamos el campeonato con Borja, ‘Pichojos’ Pérez, ‘Campeón’ Hernández, Horacio López Salgado, Vega, Núñez, que eran seleccionados. Todo cambió. Ellos llegaron junto al maestro (José Antonio) Roca, lo más grande que le pasó al América. Roca era un señor que era contador, pero que fue mi guía, mi padre futbolístico en el fútbol mexicano. Tres meses después, el América, de ser un desastre, se convierte en el modelo por su forma de jugar y de encarar los partidos. Un equipo que daba espectáculo, rápido, joven, con gran técnica. Cambia la historia y yo me convierto, gracias a Dios, en el mejor jugador del torneo, hasta hago un gol en la final.

-Ganó el título el primer año que llegó a México y rápidamente se transformó en un ídolo.

Campeón y gol en la final, un golazo. Siempre tuve suerte. Las veces que fuimos campeones con América siempre hacía goles. Y de ahí pues nace la historia de un servidor en el país.

-¿Usted se siente más mexicano que chileno?

(Ríe) Salí a los 23 años de mi tierra y ahora tengo 80. Mis raíces, mi cariño y mi respeto pues siempre serán para mi tierra. Ahí nací, pero no me voy a morir allá. Me voy a morir acá, porque mi sueño es que tiren mis cenizas en el Azteca. Entonces, sí en años y en cariño, soy chileno, pero me siento mexicano, muy mexicano.

El jugador chileno recuerda que los primeros meses se quería volver de México. No se acostumbraba al fútbol y al club le estaba yendo pésimo.
Carlos Reinoso en el AméricaEl jugador chileno recuerda que los primeros meses se quería volver de México. No se acostumbraba al fútbol y al club le estaba yendo pésimo.

La disyuntiva de Carlos Reinoso: ir por México o por Chile

-¿Qué le sucede cuando juegan México y Chile? Por ejemplo, para la Copa América Centenario 2016 cuando en ese partido irrepetible Chile le ganó a México 7 a 0, ¿qué sensación tuvo?

Es que ahí pues te sale lo chileno, verdad... porque normalmente, México le gana a Chile. Pero esa vez me sentí feliz, no como una revancha personal, pero me sentí muy feliz de que Chile le haya ganado a México, porque principalmente se hablaba acá mucho del técnico de la Selección de México, el señor (Juan Carlos) Osorio. Y a mí, de las cosas que me preguntaban, yo decía que no me gustaba cómo manejaba la Selección. Así que fue un gusto que Chile le haya ganado a México. Pero también después, con los amigos y eso, el dolor de ver a México en una de las peores derrota de su historia... me dolió por el fútbol mexicano. Estos momentos que están pasando en el fútbol mexicano también me duele muchísimo, porque no hay ni pies ni cabeza, no hay ascenso y descenso, y se está jugando un fútbol que realmente a mí no me gusta. Como cuando veo, por decirle, a la Selección Chilena, que no me gusta para nada cómo están jugando.

-Pero gozó, como gozamos todos, a la Generación Dorada: Vidal, Alexis Sánchez, Claudio Bravo, Gary Medel...

Claro, como chileno da gusto que Chile consiga cosas que nunca pudimos conseguir otros jugadores en la historia del fútbol chileno. Pero eso hay que seguirlo. No se puede seguir con los mismos jugadores por lo que hicieron, tiene que haber recambio. El fútbol chileno en este momento, a lo lejos, lo digo con todo respeto, necesita un recambio muy grande, muy importante. (Tiene que) Jugar a la velocidad que se juega en el mundo del fútbol de ahora.

-En México, el trabajo de las fuerzas básicas parece ser más estructurado que en Chile, donde se vive una regresión respecto del trabajo de los jugadores juveniles. Acá los clubes se transformaron en sociedades anónimas, deportivas y la mayoría están más preocupados de generar dinero que de generar nuevos jugadores. ¿En México eso también sucede?

Con razón le va tan mal al fútbol chileno! Pero le soy sincero: hablar tan a lo lejos sería faltarle el respeto al fútbol chileno. Pero se tienen que dar cuenta que la base del fútbol, como lo es en Brasil, en Uruguay, en Argentina, son las fuerzas menores y hay que trabajarlas muy bien.