Arribado a la Universidad Católica el 2010 como director de Cruzados, tomó las riendas del club en 2016, cuando fue elegido presidente. Desde allí, historia más o menos conocida: 5 Campeonatos Nacionales bajo su gestión (4 de forma consecutiva) y un crecimiento exponencial de una institución que hasta tuvo que construirse un estadio nuevo, el Claro Arena, porque el anterior le quedó muy chico.

Es Juan Tagle (58), abogado de profesión, futbolero, pasional, muy hincha de la UC, pero a la vez calmado, analítico, y en esta conversación con En Cancha Prime, reflexivo.

Nunca buscó ser presidente, revela, ni siquiera involucrarse tanto en el fútbol; pero simplemente se dio. Ahora, reelecto hasta 2028, prefiere no proyectarse tanto, porque como él mismo dice, tiene todos los escenarios abiertos. ¿Seguir en la UC? ¿Desconectarse del fútbol? ¿Ir por el sillón de la ANFP? Aquí sus respuestas.

Presidente de Cruzados desde 2016. Foto: Agencia Aton.
Juan TaglePresidente de Cruzados desde 2016. Foto: Agencia Aton.

-¿Qué evaluación general hace de su tiempo en Cruzados?

Es una pregunta para hablar largamente, para pensar, para analizar, sobre todo por los efectos que ha traído en mi vida esta decisión, un poco no buscada. Un accionista minoritario me ofreció, por allá a fines del 2009, la posibilidad de entrar al directorio y de apoyarme con sus acciones. Yo siempre había sido hincha bien fanático de Universidad Católica, de ir al estadio desde niño, con amigos, con mi hermano, pero no estaba en mi radar esto de ser dirigente de fútbol. En alguna época estuvo la posibilidad de involucrarme en el área formativa del club, con una comisión de apoyo, pero en el 2009 yo estaba a full con mi trabajo de abogado, y en el ejercicio de aquel trabajo conocí a este accionista.

-Y de eso han pasado 15 años ya.

Sí, y ha sido una parte importante de mi vida. Partí como director, aprendiendo un poco sobre la industria del fútbol, porque aparte de ser hincha no tenía mucho conocimiento de cómo se manejan ciertas cosas, como la conformación de un plantel, el tema de los sponsors, la relaciones institucionales, la parte comunicacional. Hubo muchos años de aprendizaje, hasta que llegó el tema de la presidencia, que tampoco era algo imaginado, menos marcar ese periodo con un tetracampeonato y con la construcción de un estadio, que no son logros míos, sino de un equipo que me tocó liderar, con Juan Pablo Pareja y Hernán de Solminihac, además de muchos directores, asesores y ejecutivos. Uno entrega mucho a esto, donde también se ve afectada la familia. Yo, por supuesto, siempre he seguido trabajando de abogado, pero con una dedicación menor de lo que sería full time. En el resumen, la verdad es que ha sido muy satisfactorio participar de algo tan emocionante, tan apasionante, tan entretenido como esto.

-¿Intentó ser futbolista alguna vez o no? Porque no me imagino a un niño yendo a ver a su equipo con el sueño de convertirse en presidente.

Yo siempre he jugado y sigo jugando fútbol. Lo hice en el colegio y también en la universidad, donde teníamos un equipo llamado Justiniano, que era muy glorioso, con muchos títulos. Nunca pensé seriamente en ser profesional porque sabía que no tenía condiciones. Recuerdo haber estado viendo alguna revista donde salía la Sub 10 o la Sub 11 de Católica en Santa Rosa de Las Condes, y seguramente lo soñé en algún minuto, pero después de grande sabía que no tenía las aptitudes para haber llegado a ser profesional. Soy un futbolista amateur muy entusiasta. En mi casa teníamos una cancha chiquitita donde jugábamos mucho con mi hermano menor (José) y con gente que llegaba a jugar con mis hermanos más grandes también. En mi casa en La Florida había una cancha de fútbol donde era muy habitual que se jugara ahí también, entonces crecí jugando fútbol.

-¿De qué juega?

Siempre jugué de lateral derecho, tanto en la liga cuando estaba en la universidad y en el colegio, pero después más de grande y más patudo, trataba de jugar más al medio y a veces hasta de centrodelantero, pero ya a nivel de pichanga de amigos.

-¿Y cuándo le hizo clic esto de ser dirigente? ¿Recuerda esa conversación clave?

Sí, lo tengo clarísimo. Este accionista que te mencionaba tenía una relación fuerte con el club, hasta tenía a un hijo suyo jugando ahí. Había comprado un paquete minoritario de acciones que no le alcanzaba para ser elegido director, pero un día me lo dijo directamente: “¿Y a ti no te gustaría postularte al directorio de Cruzados?“. Para mí era como que me ofrecieran lo máximo que me pudieran ofrecer. Era un sueño. Imagina estar metido en la toma de decisiones, poder conocer al plantel, poder apoyar a que Católica fuera más grande. Creo que él tenía un 1% (del paquete accionario), y no recuerdo si se necesitaba un 9% o un 10% para poder ser elegido, pero sabía que tenía que salir a buscar apoyo.

Juan Tagle: “Encantado de apoyar a Colo Colo o a cualquier club que quiera escuchar lo que vivimos con el Claro Arena”Más de esta entrevistaJuan Tagle: “Encantado de apoyar a Colo Colo o a cualquier club que quiera escuchar lo que vivimos con el Claro Arena”

-¿Qué siguió?

Como yo vengo de una familia grande y por mi trabajo conocía mucha gente, de a poco fui consiguiendo apoyo y armando una especie de programa, como haciendo campaña. Una de mis primeras ideas era jugar los clásicos en San Carlos. Yo eso lo tenía como un objetivo, y muchos me decían que era imposible, porque la municipalidad y los vecinos nos harían las cosas muy difíciles, pero al final cuando uno trabaja con tiempo, con esfuerzo y motivación, las cosas se logran. Y en el año 2011 comenzamos a jugar los clásicos allí y hoy los más jóvenes no pueden creer que pasamos tanto tiempo sin jugar esos partidos en nuestra casa. Quizás cuántos títulos perdió Católica por no tener esa localía. Recuerdo haber estado motivado y hoy esa motivación sigue siendo la misma.

-No sé si es “arrepentido” la palabra, pero en algún momento se habrá cuestionado la decisión que tomó, sobre todo cuando las cosas salen mal deportivamente, ¿no?

Sí, por supuesto. Tengo dos recuerdos claros que se me vienen a la cabeza. El primero, justo antes del título del 30 de abril del 2016, donde se me estaba recién planteando la idea de ser presidente, porque Luis Larraín lo era. El partido previo, en Quillota, donde perdimos (ante San Luis) y quedó O’Higgins en primer lugar, y que parecía que una vez más nos quedábamos con la frustración, tengo grabado el estar en la terraza de mi casa, luego de haber viajado de vuelta con el equipo junto a mis hijos, que me acompañaron a ese partido, y a esa altura tenían 13 y 15 años. Ahí me dije: “¿Para qué cresta estoy en esto? Lo estoy pasando mal solamente". El nivel de frustración que sentía la hinchada era muy grande, porque estábamos dejando pasar otro título, ahora contra O’Higgins. Ese fue uno de los momentos.

-¿Y el otro?

En el periodo de la construcción del estadio. Ahí, la verdad, tengo varios recuerdos de mucha tensión en el directorio, con las autoridades por los distintos permisos, con la constructora, porque el asunto iba más lento de lo que habíamos planificado... Fue un momento complejo, y ahí hubo varias veces en los que me dije para qué me metí en esto o por qué no nos quedamos con el estadio que teníamos. Claro, estaba viejito y ya nos quedaba pequeño, pero nos iba bien y ganábamos, y ahora estamos por todos lados buscando estadio, perdemos, y el nuestro se va atrasando cada vez más y haciéndose más caro, y eso generaba mucha tensión.

“Con el Tati hemos tenido desacuerdos, pero nos decimos todo de frente; buscamos siempre el bien de Católica”

-¿Cómo aprendió a convivir con el elogio y con la crítica? Porque a usted se le evalúa dependiendo si la pelota entra o no, o al menos el hincha lo hace de ese modo.

No sé si lo he aprendido todavía, es un proceso permanente. No es que ahora diga que me resbala lo que diga la gente. No. Pero sí es cierto que, ya llevando harto tiempo, he pasado por todo tipo de experiencias. Yo entré el 2010 a Cruzados y de inmediato fuimos campeones, en un torneo donde nadie daba un peso por nosotros, porque Colo Colo parecía el casi seguro campeón. Terminamos coronando el año nosotros con una fiesta increíble en San Carlos (5-0 a Everton). Después vino el 2011, donde parecía que íbamos a ser bicampeones, y tenemos una derrota que es muy dolorosa, frente a un clásico rival y ahí todo negro de nuevo. Hemos pasado por todas.

Ambos son los rostros más reconocibles de la UC en los últimos 15 años. (Foto: Agencia Aton).
José María Buljubasich y Juan TagleAmbos son los rostros más reconocibles de la UC en los últimos 15 años. (Foto: Agencia Aton).

-Es duro para los dirigentes, ¿no? Usted es el mejor presidente de la historia un día y al siguiente el peor de todos.

Efectivamente, ha habido momentos en que el elogio ha sido total. Me acuerdo, por ejemplo, cuando somos tetracampeones en Sausalito y me nombran en la premiación en algún minuto, y el estadio se viene abajo aplaudiéndome. Ahí uno se pregunta a qué dirigente lo aplauden de esa forma, pero poco tiempo después me estaban matando, sobre todo en redes sociales, donde hay gente muy dura y está lleno de insultos, descalificaciones... Hoy le doy la justa dimensión al elogio y la crítica, entiendo que lo importante es lo que uno piense y la tranquilidad de que se está haciendo un buen trabajo. En mi caso, lo que me importa es lo que piense el directorio, la administración, mis amigos, mis socios en el estudio de abogados Prieto. Lo otro va y viene.

-Juan Tagle y Tati (José María) Buljubasich parece un matrimonio en el fútbol chileno a esta altura. ¿Cómo se hace para sostener una relación profesional así y prolongarla incluso cuando los resultados no se dan?

Cuando a mí me plantearon ser presidente, una de las primeras cosas que hice fue hablar con él. Después de mi señora, creo que él fue el segundo que se enteró de la posibilidad de llegar a la presidencia. Yo le planteé que para mí era fundamental que siguiera en su cargo, porque tenía mucha confianza en su trabajo, en su buen criterio, en su profesionalismo y en su honorabilidad, que en esta actividad es muy importante, porque las oportunidades de verse involucrado en un acto de corrupción son muy grandes en el fútbol. Hay mucho dinero que se mueve, mucho intermediario, y había que tener una confianza ciega en él y la sigo teniendo. Tanto Tati como yo hemos tenido errores y aciertos, estamos claros, al igual que Juan Pablo Pareja, que también está desde el 2011 en su cargo. Llevamos más de diez años juntos y hay confianza total, transparencia en decirnos las cosas. Muchas veces hemos estado en desacuerdo, pero nos decimos todo de frente. Todos buscamos el bien de Católica, entregamos nuestra vida a esto. Nos llevamos el peso mediático, porque todos identifican a Católica con el Tati y yo, somos los principales voceros del club. Siempre me he sentido muy cómodo trabajando con él. ¿Tenemos desafíos? Sí, y ahora van cambiando. Hay muchas cosas que queremos mejorar en nuestros procesos, queremos incorporar más tecnología en el área deportiva. Estamos en eso. Me sigo sintiendo muy a gusto con el equipo que tenemos en Cruzados.

El sillón de la ANFP y los rounds con el periodismo

-Y cuando termine su mandato en la UC, ¿va por el sillón de la ANFP o no?

Me lo han planteado algunos dirigentes, pero la verdad es que no lo sé. No lo veo como algo muy concreto. No sé hasta cuándo voy a seguir como presidente de Cruzados, y no sé si cuando me toque salir, lo haré totalmente o seguiré en el directorio. Cuando salga, mi destino natural es volver a estar cien por ciento en mi estudio de abogados, donde han tenido una paciencia increíble conmigo durante todos estos años. Lo de la ANFP dependerá de entender qué va a pasar con la estructura del fútbol chileno y cómo se va a manejar los próximos años, cuál va a ser el gobierno corporativo que va a tener. Hoy hay mucha incertidumbre porque hay un proyecto de ley que quiere cambiar cómo el fútbol se maneja y no sabemos cómo va a avanzar, así que hay que analizar. Hoy, de verdad, están todos mis escenarios abiertos: seguir un poco más como presidente, salir, ser director, estar a full como abogado, liderar algo en la ANFP... Todo es posible.

El mandamás de la UC junto a Pablo Milad, presidente de la ANFP, en una visita suya a las instalaciones cruzadas. Foto: Comunicaciones Cruzados.
Juan TagleEl mandamás de la UC junto a Pablo Milad, presidente de la ANFP, en una visita suya a las instalaciones cruzadas. Foto: Comunicaciones Cruzados.

-Hablando de la ANFP, usted estuvo involucrado directamente en las negociaciones con TNT Sports, donde se buscaba salir bien parados de esa demanda multimillonaria que pedía entre 60 y 70 mil millones de pesos debido a la falta de transmisión de partidos. Muchos critican el acuerdo, usted lo defiende.

Sí. Un grupo de dirigentes hemos estado involucrado desde el principio. A mí, por ejemplo, me tocó mucho participar en el proceso de venta del Canal del Fútbol y la licitación de los derechos que ganó TNT, después cuando se tenía el problema de la interrupción del torneo por el estallido social fui parte de una comisión para evaluar los avances de un principio de acuerdo del presidente (Sebastián) Moreno en esa época con algún otro director. El directorio y el Consejo de Presidentes consideraron que era un acuerdo muy negativo para el fútbol chileno y lo sigo creyendo. De alguna manera alguien instaló que ese era un gran acuerdo y que este grupo había cometido un gravísimo error al desechar ese acuerdo. Se nos causó un daño reputacional muy grande, porque en Chile las cosas se instalan a pesar de que sean medias verdades o falsedades, como en este caso.

-¿La pasó mal?

Sí. En redes sociales muchas veces me encuentro con gente que me insulta, diciéndome que nosotros prácticamente hicimos quebrar al fútbol chileno por rechazar este acuerdo con TNT, y periodistas más encima, informados y preparados. Después, esos periodistas nunca me llamaron para preguntarme mi visión, no, simplemente instalaron que esta comisión había sido nefasta y que habíamos rechazado un acuerdo fantástico, y la verdad es que no tenía nada de fantástico.

-Vamos a lo técnico, ¿en qué consistía el acuerdo?

El acuerdo lo único que hacía era establecer que el fútbol debía asumir todas las pérdidas que se generaran por interrupciones por fuerza mayor de un torneo, y en este caso eran dos, el estallido social y la pandemia. Esos eran los criterios, y más encima se iban a mantener en el futuro. Entonces la discusión era solamente por el monto que le teníamos que pagar a TNT, y si no se llegaba a acuerdo iba a ver un arbitraje. Bueno, vamos al arbitraje dijimos, porque nosotros no estamos convencidos de que el fútbol sea el que asuma todo el costo de la interrupción por fuerza mayor. La cifra que TNT nos entregó en ese momento, que la vi yo mismo, era más del doble que después se nos condenó a pagar. De hecho, la demanda de ellos fue por mucho más.

-De todas formas, el fútbol chileno debía meterse la mano al bolsillo.

Perdimos el arbitraje en lo principal, que era la discusión de quién debía asumir el costo de interrumpir el fútbol por motivo de fuerza mayor, pero terminamos por recibir una sanción mucho menor que la que nos habían pedido. Es un buen acuerdo. Se estableció que fueran 25 millones de dólares, al cual se le agregaban intereses. En principio TNT pudo haber exigido que se le pagara todo de inmediato, pero llegamos a acuerdo en un sistema de pago muy favorable, sin intereses, y pagadero a lo largo de lo que queda del contrato, y más encima se comienza a pagar el otro año. Entonces, yo estoy convencido de que el acuerdo es muy bueno, y además recompusimos la relación con TNT.

-Y apareció otro torneo para 2026...

Acordamos una serie de modificaciones al calendario el próximo año para que TNT tenga un mejor producto, agregamos un tercer torneo que Católica siempre lo había promovido, y por eso lo anunciamos con mucha satisfacción. Pero, bueno, los periodistas que nos mataron después no aparecieron hablando más de esto, porque ya perdió el atractivo de poder atacar a algunas personas. La verdad, a mí me hubiera resultado mucho más cómodo no participar de estas comisiones con otros presidentes, y si la cosa salía mal, criticar, y si salía mal, felicitar, pero con Felipe Muñoz (presidente de Rangers), que estuvo desde el comienzo, y otros dirigentes que fueron entrando y saliendo, gastamos muchas horas de trabajo no remunerada por trabajar este acuerdo con TNT en beneficio de todos los clubes, y uno esperaría que al menos esa parte del periodismo que nos mató hubiera hecho la pega de entender el acuerdo de Moreno y ver si era bueno o no. Sería bueno que dijeran “parece que nos equivocamos”, pero bueno, eso sería en otro mundo probablemente.

-¿Le molestan esas críticas que se instalan como verdad en el medio?

Claro que molestan. Yo soy abogado, me dedico a temas de negocios, y que me digan de manera pública que hice una pésima negociación y logré un pésimo acuerdo, me duele y afecta mi reputación profesional, y afecta a mi familia también. O sea, que mis hijos lean en redes sociales que nosotros quebramos al fútbol chileno y que rechazamos un acuerdo maravilloso, en el fondo nos están diciendo que somos tipos muy negligentes. Claro que duele. Y esos periodistas nunca me llamaron, no me invitaron a un programa o me invitaron a un café, por lo menos para tener la otra versión, porque yo entiendo que el periodismo debe tener todas las versiones, pero a muchos no les interesa...

-...

Mira, hay otro periodista que ha querido siempre instalar que a nosotros en Católica nos domina el representante Fernando Felicevich y que todas las decisiones las toma él. Yo digo si alguna vez ese periodista me va a llamar para preguntarme mi versión. Y no, no le interesa. Lo único que le interesa es tener ese titular escandaloso. Pero, bueno, es parte de esto, si yo estoy aquí de forma voluntaria, nadie me obliga tampoco.

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