Llegó de manera imprevista al fútbol chileno. Poco y nada se sabía de él en 2012, cuando se puso el buzo de Cobreloa, apenas unas semanas después de renunciar a Nacional de Paraguay.

Pero luego, el currículum de Javier Luis Torrente (Rosario, Argentina, 8 de junio de 1969) comenzó a develarse y de inmediato saltó a la vista un dato clave: trabajaba palmo a palmo con Marcelo Bielsa, un DT que hacía muy poco había enamorado a Chile con el proceso hacia Sudáfrica 2010.

Arribó a un elenco loíno en crisis y, casi de milagro, lo metió a los playoffs de ese año. Al año siguiente, partió, pero en los siguientes años su nombre se hizo recurrente en Chile. Hoy en día, Torrente es uno de los habituales “bomberos” a quienes se recurre cuando el descenso acecha.

A Everton, su club actual, sin ir más lejos, lo ha salvado en tres ocasiones de caer a la B (2018, 2019 y el torneo recién pasado). También entrenó a la U de Conce y a Deportes Antofagasta en nuestro medio, aparte de experiencias en su país, México, Colombia, Paraguay, Perú y Bélgica. Un aditivo no menor: Bielsa lo llamó para ser su ayudante, cuando entrenó al Olympique de Marsella.

El rosarino Javier Torrente cuenta a En Cancha Prime qué expectativas tiene para 2026 con el club ruletero y opina sobre temas de relevancia en el fútbol chileno.

Tercer periodo del argentino en Everton de Viña del Mar. Foto: Agencia Aton.
Javier Torrente.Tercer periodo del argentino en Everton de Viña del Mar. Foto: Agencia Aton.

Las esperanzas puestas en la temporada 2026

-¿Con qué expectativas asume esta nueva temporada al mando de Everton?

Cuando asumimos de emergencia a fines del año pasado nos tocó resolver situaciones complejas desde el arranque. Sabíamos que no iba a ser sencillo y que había que ordenar varias cosas. La expectativa es que esta temporada podamos cambiar esa realidad, buscar nuevos horizontes, pensar en clasificaciones a copas internacionales y estar en la zona alta de la tabla.

-¿Ese cambio pasa principalmente por lo futbolístico o también por lo estructural?

Por ambas cosas. En lo futbolístico, el equipo ha hecho un gran esfuerzo en la pretemporada. Queremos mostrar una cara distinta, que entusiasme al hincha, que le devuelva la ilusión de venir al estadio. Pero eso tiene que ir de la mano con un proceso real, con ir construyendo un equipo que el próximo año pueda ser disfrutado por todos.

-Everton viene de campañas irregulares. ¿Cuál fue su primer diagnóstico al asumir?

El diagnóstico fue claro: la pretemporada del año pasado no le dio al equipo el sustento necesario para afrontar el resto del año. Eso se terminó pagando. Este año nos enfocamos en que la pretemporada sí entregue ese respaldo físico y futbolístico que queremos mostrar cuando empieza la competencia.

-Ahí estaría la clave para lo que se avecina...

Sí. Me parece que es el cambio más importante. Después, a nivel institucional, el desafío es estabilizar a Everton en la zona alta de la tabla y terminar con esa irregularidad que se ha visto en los últimos años. Para el club y para la hinchada estos años han sido distintos. Por eso el objetivo es devolver esa identidad competitiva, con regularidad y no solo por momentos.

-En la pretemporada ya tuvieron un primer amistoso exigente ante Independiente. ¿Qué conclusiones sacó?

Enfrentamos a un rival de altísimo nivel, como Independiente, que tiene prácticamente dos equipos titulares y se prepara para competir en cosas importantes. Haber convertido tres goles y jugar el primer tiempo de igual a igual nos ilusiona.

-¿Aspectos a corregir?

En el segundo tiempo quedamos en deuda. Producto de los cambios y de que algunos jugadores todavía no están al mismo ritmo que los del primer tiempo, sufrimos más. Ellos presionaron mejor, recuperaron pelotas y nos convirtieron goles. Ahí todavía estamos al debe.

-¿Eso se arregla con trabajo o con refuerzos?

Principalmente con trabajo y con que esos jugadores sigan poniéndose bien físicamente. La idea es que todos puedan transformarse en un aporte real para el equipo.

El DT argentina tiene altas expectativas en la campaña venidera con Everton. Foto: Agencia Aton.
Javier Torrente.El DT argentina tiene altas expectativas en la campaña venidera con Everton. Foto: Agencia Aton.

El plantel de Everton en este mercado veraniego

-¿El plantel está cerrado o el mercado sigue abierto?

No, el plantel no está cerrado. Siempre existe la posibilidad de sumar algún jugador más. Además, muchas veces desde México aparecen oportunidades, como ha pasado en años anteriores, con jugadores de renombre. Por eso no damos por cerrado el mercado.

-¿Qué posiciones hoy considera prioritarias para reforzar?

Estamos evaluando un refuerzo en la zona media y otro en la zona defensiva. Con dos refuerzos más, deberíamos quedar bien armados para conseguir los desafíos de 2026.

-¿Qué criterio prima a la hora de decidir qué jugador llega?

Que el jugador que llegue sea un aporte claro. Si viene alguien que mejora lo que tenemos, se toma la decisión. Si es similar a lo que ya hay, no tendría sentido sumar por sumar.

-¿Cómo ha sido el trabajo con la dirigencia en este mercado? ¿Se ilusiona con que el Grupo Pachuca le dé jugadores de calidad?

Ha sido alineado. Hemos tratado de darle forma al equipo con jugadores que le agradan al grupo y que también me agradan a mí. Nos ilusiona tener calidad dentro del plantel, pero siempre bajo una idea clara.

-¿El Grupo Pachuca le impone refuerzos?

No. Como te dije, es un trabajo mancomunado. Los refuerzos que llegan son consensuados con la dirigencia.

-¿Siente que hoy Everton está mejor preparado para competir que hace un año?

Ha mejorado, pero la institución tiene que seguir creciendo. Se han hecho esfuerzos importantes: la cancha sintética nueva, el área de kinesiología, el gimnasio. Todo eso suma, pero las instituciones deben seguir avanzando para consolidarse como equipos grandes.

Técnico de Everton. Foto: Photosport.
Javier Torrente.Técnico de Everton. Foto: Photosport.

Un técnico que se siente en casa en el fútbol chileno

-Usted lleva muchos años ligado al fútbol chileno. ¿Qué lo mantiene conectado con el país?

El fútbol chileno me dio trabajo en distintos momentos: 2012, 2018, 2019, 2020, 2022, 2024 y ahora nuevamente. Eso genera un vínculo fuerte.

-Incluso cuando no está en Chile, ¿sigue la liga?

Siempre. Seguimos los resultados, vemos cómo juegan los equipos que hemos dirigido, cómo está el campeonato. Esa conexión hace que, cuando llega un llamado desde Chile, uno ya esté empapado de la realidad del fútbol local.

-¿Influye también lo humano?

Muchísimo. Es un país donde nos sentimos bien, donde hemos conocido gente que nos ha abierto las puertas de sus casas. Eso se valora y pesa a la hora de volver. Ahora, con mi familia estamos muy cómodos. Viña del Mar es una ciudad maravillosa. No tenemos nada negativo que decir ni del lugar ni de la gente.

-Ha dirigido en distintas zonas del país. ¿Le queda pendiente dirigir en Santiago?

No lo veo como algo pendiente. Uno tiene que hacer bien las cosas donde está. Si en algún momento llega una propuesta desde Santiago, se evaluará, pero hoy mi foco está en Everton.

-Desde su experiencia, ¿cómo evalúa el nivel actual del fútbol chileno?

Hay equipos que compiten bien y que suelen llegar lejos en torneos internacionales, pero también veo un bache importante en el desarrollo de juveniles.

-¿Ese es el principal déficit?

Sí. Para tener un fútbol más competitivo hay que mejorar la formación. Los clubes deben abocarse de verdad a la búsqueda y desarrollo de juveniles que alimenten a las Selecciones menores y a la Selección Adulta.

La receta de Javier Torrente

-¿Cómo se da ese salto en la práctica?

Con más inversión en divisiones inferiores y con la creación de un torneo de Reservas competitivo y televisado.

-¿Por qué considera tan clave ese torneo que es característico de Argentina?

Porque permite que jugadores sin minutos en Primera, o que vienen saliendo de lesiones, compitan. Además, al mezclarlos con juveniles, esos chicos se foguean y adquieren roce casi de Primera División. Para mí, el torneo de Reservas cumple un rol fundamental.

-Justamente, ¿qué opinión tiene de la regla del minutaje Sub 20 o Sub 21?

No la veo positiva. Las ligas importantes del mundo no la tienen. No debemos “peruanizar” la liga chilena; hay que pensarla como una liga importante, como una competencia modelo de Sudamérica.

-¿Por qué cree que no funciona?

Porque el juvenil debería jugar porque es bueno, no por obligación. Cuando juega solo para cumplir minutos, muchas veces no está preparado y termina perdiéndose.

-¿Le ha tocado poner juveniles por obligación?

Sí y es muy complicado. A veces, el chico no tiene el nivel necesario, juega solo por cumplir y después desaparece. Eso no ayuda ni al jugador ni al equipo.

-Desde su diagnóstico, ¿qué virtudes mantiene hoy el torneo chileno frente a otras ligas de la región?

Es un torneo competitivo. La incorporación de la Copa de la Liga este año también es positiva, porque le entrega mayor competencia a los clubes. Hoy el torneo permite que, haciendo un buen trabajo, equipos como Coquimbo puedan levantar una copa, como ocurrió el año pasado, o como pasó años atrás con Huachipato.

-Sin duda que los campeones del año pasado, Coquimbo y Huachipato, fueron poco habituales. ¿Que los grandes pierdan la hegemonía es una fortaleza o una debilidad del campeonato?

Fortaleza, claramente. Los grandes ya no tienen la hegemonía que tenían en otros tiempos. Hoy vemos que clubes como Colo Colo, Universidad Católica u Universidad de Chile no son campeones de manera habitual y eso abre el apetito de muchos equipos para soñar con pelear el título.

-¿Ese escenario invita a pensar en un campeonato más abierto y a usted con el título con Everton?

Sin duda, pero no hay que apurarse. Nosotros venimos de pelear cosas distintas. Pensar que de luchar por no descender uno puede pasar inmediatamente a ser campeón es un salto muy grande. Puede darse, claro, pero no es lo normal.

-Entonces, ¿dónde pone hoy el foco competitivo de su equipo?

En los procesos, y yo disfruto de los procesos. Ojalá este año podamos ser un equipo de mitad de tabla hacia arriba, entrando a una copa internacional. Y si con un poco de suerte se da algo más, muchísimo mejor.

-¿El verdadero salto lo imagina más adelante?

Claro. La idea es que el año siguiente uno pueda decir: tuvimos determinados refuerzos en lugares específicos, estos jugadores rindieron y ahora damos otro paso más. Ahí sí pensar en consolidar un equipo que pelee los primeros puestos del torneo.

EL DT argentino llegó por primera vez al fútbol chileno en 2012. Foto: Agencia Aton.
Javier Torrente.EL DT argentino llegó por primera vez al fútbol chileno en 2012. Foto: Agencia Aton.

Tareas pendientes en la formación

-Desde su experiencia, ¿cuáles son hoy las principales virtudes del futbolista chileno?

El futbolista chileno hoy es más profesional. Ha cambiado mucho la mentalidad respecto a otros tiempos y eso es muy positivo.

-¿En qué se nota principalmente ese cambio?

En el cuidado personal, en el trabajo de gimnasio, en la preparación preventiva. Son hábitos que se han ido copiando de las ligas europeas y que elevan el nivel del jugador.

-En lo técnico y táctico, ¿dónde cree que el fútbol chileno marca diferencia?

Técnicamente, el jugador chileno es bueno. Es un futbolista con condiciones técnicas claras y que saca a relucir. Es una gran ventaja que con el paso del tiempo, no se ha perdido.

-Pero hay por mejorar todavía...

En lo físico y en la elección del futbolista. El fútbol internacional maneja parámetros distintos a los del fútbol sudamericano.

-¿A qué se refiere específicamente con esos parámetros?

Cuando uno proyecta un equipo o una selección, tiene que pensar cómo se juega y cómo se elije al futbolista en otras latitudes. Hoy uno ve a juveniles de 17 o 18 años en Chile que son muy bajos o muy delgados físicamente.

-Entonces, ¿cómo se forman jugadores exportables?

Todo parte por la elección del futbolista. El jugador chico y técnico es importante, pero también hay que pensar que un defensor o un volante, si se proyecta a ligas como la italiana o la inglesa, debe cumplir con determinados parámetros físicos. Basta mirar las tallas del 98% de los futbolistas en esas ligas para entender dónde está el problema.

El dolor con Deportes Antofagasta

-Mirando su carrera, ¿le queda alguna espina clavada?

Sí. El partido que no se jugó en Antofagasta (ante Palestino, en 2022, que terminó costando el descenso), producto de malos entendidos entre la municipalidad y el club.

El DT en la época de Deportes Antofagasta. Foto: Agencia Aton.
Javier Torrente.El DT en la época de Deportes Antofagasta. Foto: Agencia Aton.

-Ese episodio termina marcando una temporada completa...

Totalmente. Ese partido no jugado nos terminó costando un descenso por la falta de un punto.

-¿Qué otros momentos recuerda de ese desenlace?

Tuvimos un partido casi empatado en El Salvador, cometimos un error y perdimos. Después, un penal sobre la hora contra O’Higgins que erramos y volvimos a perder. Además, ese partido de local que no se jugó era clave, porque históricamente el equipo construía la campaña ganando de local y perdiendo de visitante.

-¿Ese punto pudo cambiar todo?

Sí. Ese partido de local nos habría dado el punto que nos faltaba. Y eso duele, porque fue un equipo que le ganó a Coquimbo y a La Serena en cruces directos, que sacó puntos importantes frente a Unión Española y Ñublense, equipos que estaban peleando arriba.

-¿Ese recuerdo sigue siendo una herida abierta?

Es un dolor en el alma. Me gustaría algún día poder devolverle esa posición de privilegio a esa institución, si es que en algún momento me toca.

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