Fue ídolo de Universidad de Chile, donde jugó desde 1970 hasta 1976 y sorprendió a todo el fútbol chileno cuando, de la noche a la mañana, fichó por Colo Colo para la temporada ’77. Dos años estuvo en el Cacique, para luego terminar su carrera en Unión Española y, de allí, lanzar su trayectoria como técnico.

Héctor Hernán Pinto Lara (12 de junio de 1951) es un personaje tradicional de nuestro medio. Como formador, gracias a su extenso recorrido en divisiones inferiores; también por llevar a la U a un título que pocos pronosticaban, y, cómo no, por ser protagonista de uno de los “milagros” futbolísticos más increíbles en la historia de Chile: la clasificación a los Juegos Olímpicos de 2000, conseguida en Londrina.

El Negro Pinto llega hasta los estudios de En Cancha, como el invitado estelar de la semana del periodista Danilo Díaz, en La Pizarra De..., el podcast de los futboleros.

Héctor Pinto: de la U a Colo Colo sin escalas...

-¿Cómo definir a Héctor Pinto jugador? ¿Un volante con gol?

En mi infancia, yo era delantero, goleador. Cuando me vine a probar a la U había un jugador espectacular, Guillermo “Monito” Gálvez, que nunca vi uno como él y lamentablemente no llegó más allá, y me dijeron que no me probara de ‘9′, porque el que tenían era espectacular. “Hace 40 goles por temporada”, me dijeron. Así que me probé de ’10′. Así que eso, era un volante-delantero, mediapunta como se dice hoy día. Jugué en esa posición, bastante habilitador y también hacía mis goles. Me fui quedando más en el medio que delantero.

El ex jugador marca un gol a Magallanes, en el Estadio Nacional, con Universidad de Chile en 1973.
Héctor Pinto.El ex jugador marca un gol a Magallanes, en el Estadio Nacional, con Universidad de Chile en 1973.

-En su época, fue muy comentado su traspaso de la U a Colo Colo (1976). ¿Cómo vivió ese momento? Porque usted era un símbolo de Universidad de Chile…

Fue muy rápido todo. Estábamos jugando una liguilla para clasificar a la Copa. Le hice un gol a Colo Colo, un día viernes recuerdo. Y el lunes me llamó Alberto Simián, que en ese momento era el presidente, para conversar. Fue una negociación muy larga. Estuve todo un día en las oficinas, fui en la mañana y no llegamos a acuerdo, porque si yo me iba de la U tenía que hacerlo a un lugar de la misma categoría. Si me querían, tenían que pagarme. En la tarde, bien tarde, sí llegamos a un acuerdo, porque el club acordó todo con el presidente de la U y se firmó. Me sorprendí mucho, porque de la noche a la mañana ya era jugador de Colo Colo, muy publicitado todo, me empezaron a llegar muchos llamados.

-¿Cómo lo recibieron en Colo Colo?

El hincha de Colo Colo me recibió bien y además me los gané, porque cuando le hice goles a la U los celebré y todo. Pero sí tuve problemas y es un poco anecdótico: en esos tiempos, la dirigente de la barra era mujer, se llamaba Celia Gaona, y por tradición, por cábala o lo que fuera, toda mi ropa era azul; siempre visto con ese color. Me llamaron a una reunión de la barra y me preguntaron por qué vestía de azul si estaba en Colo Colo. Respondí que tradicionalmente mi vestimenta era así. “Bueno, no lo puedes usar más, porque estás en Colo Colo y acá se usa el blanco. Así que no usé más el azul… Me pusieron las cosas bien claras, pero como hice eso también me respetaron y hasta el día de hoy me respetan. Veo un hincha hoy y con cariño me saludan y todo eso…

-En esos tiempos, las negociaciones eran sin representantes. ¿Vio solo todo ese tema?

En esa época, si hubiera estado con representante habría sido fantástico. Porque cuando estaba en la U, era “ya, firma por tanto, tantos años” y ya ok. Uno jugaba más porque se encariñaba. La U me dio toda la formación, entonces yo estaba muy agradecido. La U me pagó estudios, me trajo de Buin a Santiago y por eso es que el cambio fue brusco para mí, porque fue muy rápido y a un rival fuerte de esa época.

El cierre de un ciclo en Unión Española...

-Luego va a Unión Española (1979) en su última etapa como jugador. Allí empieza también su carrera como técnico, ¿no?

Sí, parte allí. El bichito de ser técnico ya lo tenía. Partimos con Fernando Carvallo y otros seis jugadores a hacer un curso a Francia, a Vichy, siendo jugador de Unión. Ya era profesor de educación física, me había recibido y todo. Al terminar el año (1985), el presidente de ese entonces, Alfredo Vega, me dijo “Héctor, no te puedes ir de Unión, te ofrecemos el equipo”.

-¿Recién retirado del fútbol y le ofrecían el equipo…

Lo mismo creí. Yo pensaba ¡cómo, si estaba recién retirado!... Mi pensamiento era otro. Insistí en que no, en que tenía otros proyectos, quería hacer una carrera. Me insistió: “Como eres profesor de educación física, preparador físico y conoces el fútbol, intégrate al equipo técnico. Hazte cargo de la parte física”. En ese equipo técnico estaban Mario Moreno, Víctor Zelada y otros. Le dije que sí, así que trabajé como preparador físico. Hicimos una pretemporada en el Estadio Español, corta, porque a los pocos meses a Mario Moreno le ofrecieron un contrato en Bolivia y don Alfredo me dijo: “Tú o nadie. O eres tú o se van todos”… Yo pensaba que todos iban a quedar sin trabajo. Hablé con Arturo Salah, que era mi amigo, y le pregunté qué le parecía, que me recomendara qué hacer. Tomé el equipo al final, pero creo que cometí un error, porque me hice cargo de todo, de la parte física, técnica. Tenía apoyo, pero todo recaía en mí, porque me hacía cargo de la planificación de la semana, programaba todo. Un poquito desgastante, pero me sirvió muchísimo, por la experiencia.

-En la temporada ’87, se salvan del descenso en un historiado partido contra Rangers en Talca, con un gran Pancho Ugarte…

Pancho, un grande. Tremendo jugador, gran líder…

Héctor Pinto en una formación de los Hispanos. Es el cuarto de abajo, de izquierda a derecha, entre Víctor Estay y Horacio Simaldone.
Unión Española.Héctor Pinto en una formación de los Hispanos. Es el cuarto de abajo, de izquierda a derecha, entre Víctor Estay y Horacio Simaldone.

-Un equipo grande, que en los ’70 venía de ser campeón y jugar la final de la Libertadores, ahora estaba peleando el descenso…

Cuando Mario (Moreno) toma al equipo, él quería mucho a Unión, pero el club no tenía los recursos económicos, así que no se podía contratar mucha gente. Tuvimos que pelear hasta el final. Los últimos cuatro o cinco partidos los vivimos con todo, nos concentramos incluso, en las dependencias de Universidad Católica y eso nos sirvió mucho. Jugamos un partidazo, 3-0 creo que fue el marcador y nos salvamos del descenso. Estuve como dos semanas enfermo, porque me bajaron las defensas, me vino de todo. Me fui a la playa y estuve como una semana en cama.

-Al año siguiente, en 1988, llegan a la final de la Copa Chile con Colo Colo…

Hicimos un gran partido con el Colo Colo de Arturo Salah, que nos ganaron en el tiempo complementario (Colo Colo 1-0 Unión Española, gol de Juan Gutiérrez a los 97’). Fue un tremendo campeonato esa Copa Chile. Los jugadores sabían lo que nosotros como cuerpo técnico queríamos, había mucha unión con ellos. Vino después el gran problema, que le dije a la directiva que le iba a dar descanso a algunos jugadores, porque no lo habían tenido; haríamos rotaciones. Me dijeron que hiciera lo que yo consideraba correcto, pero ya a los dos partidos que perdimos ya hubo problemas. Fuimos a Talcahuano, perdimos, y a la vuelta yo ya no estaba… Igual me llamaron por teléfono y me dijeron que no firmara el finiquito, que querían que siguiera. Pero ahí me di cuenta que mi idea era hacer todo un trabajo en la formación y después ver lo que pasaba…

-Sobre Unión Española, equipo con el que se identificó, ¿cómo vio esta campaña, que terminó de tan mala forma? ¿Por qué Unión descendió?

Es una secuencia de cosas en que vinieron errando. Se equivocaron en las contrataciones, porque los que llegaron no fueron los aportes que Unión necesitaba. No eran grandes precios ni nada, pero los nombres precisos para que esto funcionara. Desgraciadamente, no fue así. Las contrataciones no fueron las esperadas. A mí me dolió mucho, porque estuve muchos años en Unión. Es de esperar que esto le sirva al club y que vuelva a Primera, que es donde tiene que estar. Tiene un lindo estadio, una linda hinchada, el Estadio Español que los apoya, la colonia española cercana…

-Volviendo a su carrera, ¿por qué tomó la decisión, después de estar en el primer equipo de Unión, de irse a trabajar al fútbol joven?

Por vocación. Me retiré del fútbol en el ’85 y mis primeros pasos, después de todo lo de Unión, fue irme al Stadio Italiano y luego a la Scuola Italiana. Ahí me di cuenta de que mi vocación era enseñar. Descubrí que por ahí iba mi camino. En 1990, me llamaron Fernando Carvallo e Ignacio Prieto y me fui a Católica y allí estuve como siete años.

El llamado de La Roja y el milagro de Londrina

-Pasó entonces a la Selección y viene el hito para el fútbol chileno en Londrina, Brasil, de clasificar a los Juegos Olímpicos. ¿Cómo se armó ese equipo? ¿Qué características buscó?

Ese también fue un tema bullado y el periodismo también estaba muy encima de nosotros. Yo fui llamado por Nelson Acosta, él me integró a la Sub 17. Cuando Nelson se hace cargo para Francia ’98, me ofreció a mí ser su ayudante, pedí autorización en Católica y lamentablemente no me la dieron. Se dio después la posibilidad de la Sub 17, la Sub 20 y fue ahí que me dice que me haré cargo de este equipo, porque él estaba a cargo de la Adulta. Hicimos pretemporada y estaba todo planificado de que él iba con nosotros a Londrina a los dos primeros partidos y luego se regresaba; yo tenía que seguir allá. Estaba planificado, no fue como dijeron por algunas partes que él me dejó tirado allá y me dejó con el 5-2 que nos hizo Colombia. Él se tuvo que venir.

-Porque Chile se preparaba para el debut con Argentina en las Eliminatorias para Japón/Corea…

Claro. Estaba metido allá, pero la preparación y todo lo demás me la dio a mí. Nos hicieron el 5-1 y estábamos prácticamente eliminados. Hubo muchas críticas porque Nelson se vino y yo me quedé allá. Se dijo que yo no tenía experiencia. Hablé mucho con Nelson, ya que estábamos jugando con línea de tres y me di cuenta que no estábamos para eso. Le dije que cambiaría el sistema. Nelson me dijo “haz lo que a ti te parezca”. Estábamos prácticamente eliminados, habíamos regalado un montón de ropa e indumentarias, nos veníamos y pasó lo que pasó. Brasil le hizo 9-0 a Colombia, eso sirvió como motivación. De ahí salió mi slogan “éramos el patito feo”… Le ganamos a Uruguay…

-Jugó muy bien Chile ese día…

¡Uf! Un partidazo. (David) Pizarro fue espectacular, hizo rabonas, jugó de una manera increíble. Después, en la conferencia de prensa, pedían a Pizarro y no lo pudimos mandar porque los hinchas y los jugadores uruguayos lo querían matar casi… Es que Pizarro hizo de todo, un partidazo digno de un jugador de muchísimo nivel. Ganamos 3-0, después perdimos con Brasil y llegó el partido con Argentina.

El "Milagro de Londrina", en que Héctor Pinto fue protagonista.
Selección Chilena.El "Milagro de Londrina", en que Héctor Pinto fue protagonista.

-¿Cómo planificaron ese partido con Argentina?

Yo me preocupé mucho de Argentina, porque venía de ganar el otro grupo, invictos. Estaba (José) Pekerman como entrenador. Yo veía que él ponía un equipo y a los tantos minutos o iniciando el segundo tiempo cambiaba todo y entraban todos los jugadores buenos que tenía; lo hizo en casi todos los partidos. Hice más o menos lo mismo, porque aparecen Rodrigo Ríos, Rodrigo Núñez, los metí en una función especial. Se dio lo que pensé que iba a pasar. Aguantamos, aguantamos y aguantamos y luego metí a Reinaldo Navia y les ganamos. Teníamos todo el público brasileño a favor nuestro, además. Fue un gran logro para el fútbol chileno.

-Y que termina con el bronce en Sídney, que debería haber sido oro…

Debería haber sido oro, es verdad, porque a Camerún lo teníamos ganado prácticamente. Nos ganaron en el último minuto.

-Después usted agarra a un equipo Sub 20 que clasifica al Mundial de Argentina. Nombres interesantes, como Johnny Herrera, Hugo Droguett, Rodrigo Millar y Jaime Valdés. ¿Cómo definiría a ese plantel?

Ese equipo se fue armando. Los tuve de antes, así que los conocía bastante. Siempre intenté que jugaran, a ras de piso, más en corto que en largo, que supiéramos manejar el balón, pero con dinámica. Teníamos los jugadores para hacerlo y lo hicimos. Desgraciadamente, no pudimos aspirar a más, por el problema que hubo.

-El de las lucecitas rojas…

Exacto, ese mismo. Éramos un equipo bien afiatado y muy de amigos. Y ese problema que pasó, que no fue culpa mía, sino una cuestión que no sé si llamarlo accidental, irresponsabilidad quizás, produjo un quiebre en el equipo. Yo incluso estaba renunciando para ir al Mundial y, claro, estábamos a tres días y si lo hacía iba a quedar una tragedia más o menos grande. Dije “ya ok, esta cosa vamos a tratar de arreglarla allá”. No pudimos obtener lo que queríamos, pasar una ronda. Equipo teníamos, muy buenos jugadores.

-Se quebró definitivamente el camarín…

Sí. Y eso que habíamos hecho una muy buena preparación con ese equipo también. Hicimos gira en Europa, fuimos a Rusia. Es lo que eche de menos hoy en día en las selecciones, que vayan a jugar a otras partes, para que vean cómo son las exigencias en otro medio.

La U lo recibe y llega un título que no estaba en los pronósticos

-De la Selección, de regreso al fútbol de Primera División, en Universidad de Chile. Fueron campeones en el Apertura 2004, que le ganan la final a Cobreloa, pero ese equipo parte con un 0-4 rotundo en el Nacional, ante Colo Colo...

Estaba en la Selección, ayudándole a Juvenal Olmos que estaba preparando a una Sub 23 para el Preolímpico de 2004. Hubo un cierto acercamiento, cuando el Doctor René Orozco era el presidente. Se me puso a mí en una quina de técnicos y se decidieron por mí. Hubo una elección, que creo que fue muy peleada, y finalmente el doctor optó por mí, así que dejé la Selección y me fui a la U. Cuando me reuní con el doctor, él me preguntó cuántos años de contrato quería, ¿dos años? Le dije que firmaría solo por un año. “Si me va bien, ¡les voy a cobrar el doble! Y si no me va bien, a ustedes no les va a significar mucho gasto”. Finalmente, me fue bien y luego, hubo algunos problemas…

El Negro, en su época de entrenador de Universidad de Chile.
Héctor Pinto.El Negro, en su época de entrenador de Universidad de Chile.

-Ese equipo de la U se armó de atrás hacia adelante…

Lo primero que pedí al llegar a la U fue un defensa paraguayo, porque me encantan. Y de ahí empezamos… (Arnaldo) Espínola era tremendo y un líder dentro del equipo. Víctor Cancino, que corría y me dejaba agotadísimo. Se armó un buen equipo con jugadores que yo conocí, que vi, y que necesitaban una segunda oportunidad.…

-Colocho (Manuel) Iturra, Diego Rivarola, Sergio Gioino, La Nona Muñoz, Caté (Manuel) Ibarra…

Con Caté tenemos una anécdota grande. Cuando lo invité a trabajar con nosotros, iba atrasado a la primera reunión. Venía corriendo, que el bus lo había dejado lejos, y dijo que tuvo que saltar todas las cercas del Estadio Nacional, para llegar al Caracol Azul… La cosa es que a todos los jugadores que llegaron les explicamos qué es la U…

-¿Y qué es la U?

La identidad de la U. Un equipo aguerrido, que nunca da nada por perdido. Que tenían que luchar, pero jugar bien al fútbol. Lo entendieron muy bien. Hubo partidos en que demostramos esas características que buscábamos. Nos fue bien. También entramos a la última parte como el Patito Feo de la película y logramos ese campeonato, que de verdad era impensado; o sea, Calama…

-Hay que poner en contexto que Cobreloa se había armado para ser campeón…

Era el favorito absoluto y, además, jugar en Calama. Había algunos factores que me sirvieron de mucho. Salimos a calentar y Cobreloa salió con una polera que decía “campeón”. Nos sirvió mucho como motivación, los jugadores llegaron después de de ese calentamiento molestos al camarín, “oye, cómo que ellos ya se sienten campeones”. Realmente fue una gran sorpresa aguantamos, terminamos 1-1 y en los penales fue algo muy emotivo. Johnny le pegó un tremendo balazo al balón y ahí a disfrutar y pasarlo bien.

-¿Cómo fue la planificación de ese partido?

La idea era defenderse más con el balón que metiéndose atrás. Nos armamos bien. Fuimos un equipo que trató de salir, ellos nos complicaron en los primeros minutos de cada tiempo, porque se nos fueron encima, pero nosotros teníamos los jugadores en el mediocampo y adelante. Supimos cuidar el balón y tuvimos el aguante como para soportar más de 90 minutos. Era un equipo que tenía personalidad, garra, fútbol, de todo. Me llenó en el gusto y a la gente también, porque siempre trató de ir a buscar los partidos.

-Al año siguiente van a la Copa Libertadores y avanzan en un grupo difícil, con Sao Paulo, Quilmes y The Strongest. Clasificaron y terminan siendo eliminados en octavos por el Santos de Robinho…

Le ganamos a Santos en Santiago, que eso sí que era difícil. Empatamos con Sao Paulo, también. Quedamos eliminados allá, porque Santos en su casa era otra cosa. Fue una muy buena campaña. Cumplimos con las expectativas, lo hicimos bastante bien.

-¿Cómo fue recibir a un jugador como Marcelo Salas, cuando llegó en 2005?

Cuando me dijeron que venía Marcelo yo no la creía; pero vino. Fue un líder tremendamente positivo. Hablé con él y le dije lo que yo, como la gente y sus compañeros, esperaban de él. Entendió y siempre fue de mucha conversación, mucho diálogo. Algo que me caracteriza y es una copia un poco de lo que hace Manuel Pellegrini: con cada jugador hablo muchísimo, me entrevistaba solo con ellos, hablábamos de lo que le pasaba, de su casa, de su vida…

-Algo así comentaba Gustavo Huerta; “fútbol y familia”

Claro. Y uno estaba enterado de todo lo que les pasaba. Me gané el afecto de ellos y además hubo disciplina, porque impusimos disciplina y ellos lo entendieron así. Si queríamos lograr los objetivos, teníamos que tener un comportamiento notable.

El entrenador analiza el fútbol chileno. Foto: Agencia Aton.
Héctor Pinto.El entrenador analiza el fútbol chileno. Foto: Agencia Aton.

Los problemas latentes del fútbol chileno

-¿Cuesta que el jugador chileno sea disciplinado?

No tanto. Hay que conversar mucho y estar cerca de ellos. El jugador chileno necesita que uno lo apañe, el abrazo, “oye, ven, conversemos qué pasa”. Necesita preocupación, cariño en definitiva. Hoy no sé si tanto, pero antes sí…

-¿Cuál de todos los equipos que dirigió en la U fue el que más le gusta?

En 2005 tuvimos grandes figuras. Marcelo (Salas), Rivarola que estaba en un gran momento, pero me quedo con el de 2004. Armamos un equipo y supimos darle identidad U, de las características, esa identidad de la que uno se enorgullecía. Logramos llegarles a todos. Me quedo con ese quipo, pese a que el de 2005 era más en cuanto a nombres.

-¿Cuál es su impresión actual de nuestro fútbol? Fuera de tres Mundiales, sin Generación Dorada, nos fuimos quedando. ¿Por qué no hemos podido salir?

Llegan los empresarios, los mismos que manejan jugadores y son dueños de los equipos, y descuidaron el trabajo formativo. Hoy no hay ese cariño, esa preocupación. Antes nosotros buscábamos eso del jugador, que fuera completo. Hoy, lo único que se quiere es que rápidamente esté listo para hacer negocio y mandarlo para afuera. Ese es el gran problema hoy día. Los torneos, que no son los adecuados tampoco…

-No es un buen diagnóstico…

Mira, de la Sub 20, que también fui a verla y un poco la seguí. Siempre dije que la preparación no era la más adecuada, como jugar partidos internacionales a puertas cerradas. En el primer partido que jugaron en el Mundial (contra Nueva Zelandia), yo pensé: “Estos chicos nunca supieron cómo era meterse la mano al corazón y cantar la canción nacional. Es una presión tremenda y tendrían que haberla aprendido antes. Me alegro mucho lo que está haciendo Católica hoy en día, que trajo de vuelta estos torneos para juveniles. Yo fui varias veces a Europa con Católica, también con la U, con la Selección tuvimos varios torneos afuera. Eso es lo que se ha perdido: la inversión en el fútbol de menores y que el chico se dé cuenta cuáles son las exigencias que hay en Europa, en Sudamérica, en todos lados…

-¿Qué le parece la norma del Sub 21?

Ojala a esa edad ya están listos para jugar. Yo adelantaría un poco las etapas, mejorando un poco los torneos. Tendremos jugadores preparados antes de los 21. También echo de menos y es una cuestión que tengo desde hace tiempo e incluso se la comuniqué a algunos dirigentes: tienen que volver o fortalecer el trabajo de un campeonato de Reservas. Que a los 17 años, los chicos jueguen con algunos del primer equipo y sea un campeonato competitivo. Vengo desde dos lugares, México y China, y me pasaban equipos reservas altamente competitivo. Dejamos una generación bastante buena…

-¿Qué tal la experiencia de trabajar en China?

Tenía un proyecto a 15 años, que a esas alturas debían estar ganando medallas y demás. Fue una experiencia realmente gratificante. Difícil, al principio, por todo lo que significa darse a entender y las costumbres que nos tocó vivir. Pero, luego, cuando uno analiza da las gracias por haber podido vivir eso y salido adelante. Dejamos cosas interesantes ahí. Desgraciadamente, China se estancó un poco en esto de los proyectos, porque casi todos los clubes eran de inmobiliarias y como ese sector empezó a fallar, también lo hicieron los clubes.

-¿Cuál es su balance de 2025, sobre los dos Mundiales que jugó Chile, el Sub 20 y el Sub 17?

Vi una Sub 20 que fue a un Sudamericano y que terminó última en el hexagonal. No hubo ahí una intención de arreglo, eché de menos, a lo mejor, un cambio. Quizás había otros jugadores que pudieron ocupar el lugar de alguno. Y con la 17, un poco lo mismo, pero es por lo que hablamos antes: hoy los clubes no están invirtiendo en los jugadores. No hay esas giras o campeonatos. Los jugadores se van muy temprano, no juegan en el extranjero y pierden años de trabajo, de competencia, que es la que te obliga a mejorar. Vuelven a Chile, a un campeonato que a mí por lo menos no me gusta, lo encuentro muy débil, no es tan competitivo. Hay que mejorar el trabajo formativo. Ojalá que la ANFP pueda manejarse en estos temas.

-¿Los ha llamado a ustedes la ANFP? ¿A quienes tienen más experiencia en el tema?

De esa época, Fernando Carvallo, que es extraordinario. Yo, que trabajé con él e hicimos cosas muy buenas. (Carlos) Pedemonte en Huachipato, otros técnicos que ya no están, el Walo (Luis) Ahumada, en el Audax. No están y se echan de menos. Hoy, los técnicos lo único que quieren es dirigir a los primeros equipos, no sienten esa vocación o lo hacen porque la remuneración en los trabajos con menores no es la adecuada, entonces, están buscando sobresalir para rápidamente alcanzar los sueldos que se manejan en los primeros equipos.

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