El legado que dejó José Luis Díaz en Cobreloa es imborrable. Figura estelar de los últimos tres títulos del club, goleador y uno de los extranjeros más exitosos en la historia de la institución. Tanto así, que su rostro está inmortalizado en el camino de la fama afuera del Zorros del Desierto, junto a otros referentes naranjas.

Pepe se autodeclara hincha del conjunto loíno. Su hija Jualiana, además, es influencer en redes sociales de todo lo que tenga que ver con Cobreloa.

El ex volante profundiza junto a En Cancha Prime su recorrido por Calama y todo lo que allí vivió. La gloria, el legado y, entre otras cosas, una imperdible anécdota con Nelson Acosta.

-¿Amor eterno por Cobreloa?

Lógico. Me acuerdo que cuando llegué me hablaban por si no me adaptaría o no me gustaría la ciudad, pero no es eso lo importante para mí. Me adapto fácil. Antes de llegar a Calama, estuvimos en Santiago para jugar tres partidos: el domingo en la mañana, Cobreloa jugaba con Palestino en La Cisterna, ganamos 4-0. Después, jugábamos la pre Sudamericana con Católica en San Carlos, un día con lluvia que ganamos también, y después a Colo Colo le ganamos 2-1 y ahí recién vamos a Calama. Los resultados en Santiago habían sido buenos y allá nos toca a mitad de semana jugar con Cobresal, por pre Sudamericana. Yo estaba acostumbrado a que cuando ibas a un club, te nombraban y la gente te aplaudía; acá, todos callados. Faltaban 15 minutos, íbamos 0-0 y Nelson me llama para entrar y sentí todo en silencio. Entré con todo y la primera pelota que toco, gol mía, de zurda, al lado del palo. Ahí la gente empezó a aplaudir y desde ahí me solté y empecé a hacer goles. Cobreloa, para mí, tiene un principio pero todavía no un final; siempre va a ser algo importante. Cuando entendí todo, cuando nace mi nieto en Calama, ya me di cuenta que yo era un hincha.

-Sin duda, una institución especial…

Me hice fanático. Yo era hincha de Boca Juniors y hoy ya ni me interesa. Hoy, todo es Cobreloa, sufro con Cobreloa y ya me di cuenta que tengo que bajar un poco los decibeles, porque tampoco es así la cosa. Me puse a verlo como hincha, pero habiendo sido jugador también. Se sufre mucho, además estando acá lejos, está la impotencia de no poder estar en ese estadio hermoso. Me gusta mucho ser de Cobreloa…

Las leyendas en Calama: reencuentro especial para Pepe Díaz

-Y siempre cerca del club, como este partido de leyendas que jugaste hace algunos días en Calama…

Este último viaje que he hecho ha sido espectacular. Uno, por el momento que pasamos con todas estas leyendas de América y con los históricos de Cobreloa, que para mí es una alegría y un placer de poder conversar con ellos y que me hayan metido en su grupo también. (Juan) Covarrubias, Chifli (Carlos) Rojas, Mario Soto, Camilo Pino, Hugo Tabilo, El Ligua (Héctor Puebla), verlo ahí a Víctor Merello, que yo sé quiénes son y lo que hicieron por el club…

Leyenda de Cobreloa. Foto: @cobreloasadpoficial en Instagram.
José Luis Díaz.Leyenda de Cobreloa. Foto: @cobreloasadpoficial en Instagram.

-Tremenda constelación de estrellas las que reunieron...

Espectacular. Yo no puedo creer todavía lo que jugaron. La gente grande, de 60 años, y cómo corren, como sienten y lo que les gusta ponerse esa camiseta. Hace dos años que fui también por el tema de los históricos. Yo siempre quise conocer a Covarrubias, que no se daba la oportunidad; me acuerdo una conversación que tuvimos y él me comenta: ‘Pepe, ¿te puedo decir una cosa? Te tenía diferente, con otra personalidad. Desde fuera te veía y no me gustabas, pero me equivoqué, así que te pido perdón’… Yo le dije: ‘Juan, está en todo su derecho, pero la verdad, ustedes capaz no me van a creer, pero yo disfruto de estas cosas, porque sé quiénes son. Disfruto estar con ustedes’. Para mí, viajar con Marcelo Trobbiani desde Buenos Aires a Calama y estar a la par… Son cosas que me dio este trabajo, que hice porque me gustaba. Muchos dicen que es sacrificado, pero nací con ese talento y es lo que me gustó hacer y lo que me dio el fútbol es impagable.

Un recuerdo sentido y una anécdota imperdible con Nelson Acosta...

-Tricampeón con Cobreloa, una marca que pocos pueden decir, salvo los ídolos de los ′80. Quiero que analice un poco a los entrenadores que tuvo en esos títulos y partamos por Nelson Acosta…

Nelson Acosta es lo mejor que me pasó en mi carrera. Siempre observando, siempre escuchando. Lo encontré un técnico con mucha sabiduría. Cuando hablaba conmigo, era de la onda de Alfio Basile, de Carlos Bianchi, tenía ese toque y más que ser técnico, era nuestro amigo. Y digo nuestro, porque teníamos un grupazo que hasta el día de hoy somos amigos.

-Ahora, cuando el Pelado Acosta lo puteaba, lo hacía en serio…

Ah, lógico. De hecho a mí me pasó una situación una vez que vinimos a jugar con Boca Juniors por la Copa y me retó. Los comentaristas que estaban en cancha contaban: ‘¡Uy, lo que le dijo Díaz a Acosta y la respuesta’. Después fue muy gracioso, porque Nelson me termina diciendo algo que me hizo reír mucho ¡Ja! Conocíamos su temperamento, porque él nos permitía todo, pero dentro de la cancha no había amistad ni nada. Iba a jugar el que corriera, el que estuviera concentrado y tuviera ganas. Hoy, que estoy dirigiendo, tengo muchas cosas que le he sacado a Nelson.

Fundamental para pepe Díaz.
Nelson Acosta.Fundamental para pepe Díaz.

-¿Luis Garisto?

Espectacular, también. Fue muy lindo tenerlo y conocerlo. Una tranquilidad nos daba… Muy buen complemento con el profe (PF), también, lo mismo que Nelson Acosta con Ítalo Traverso lo hacía Garisto con Aníbal Matonte que se complementaban muy bien. Después de haber ganado el campeonato anterior, muchas veces pensábamos que el que venía se tenía que adaptar a nosotros y no nosotros a ellos. Y el profe nos insistía: ‘Háganme caso, que pasamos a playoffs y la final la vamos a ganar de punta a punta”. Entonces, nos mataba corriendo, en la arena; sufrimos bastante, pero al final se dio lo que decía. 3-0 afuera, 4-0 en casa. Jugamos con la U y Luis siempre dando la tranquilidad. No se le movía un pelo, su palabra nos calmaba, salíamos y jugábamos muy buenos partidos. Él, en un principio, fue muy criticado, no se tuvo paciencia con él y por eso no se quiso quedar en el club al final. Ese campeonato se lo dedicamos a él. Me quiso llevar a Chacarita, que fue donde partió. Me hubiese gustado poder seguirlo y lástima que no quiso quedarse en Cobreloa.

-¿Y Fernando Díaz? Porque pese a que no ganó oficialmente el título, él estuvo en buena parte de la campaña del título en el Clausura 2004…

Nano Díaz es muy diferente a ellos. Muy cabalero, inteligente sí. Yo creo que de todas maneras si es que no iba, también podíamos haber ganado el título. De diferente manera, pero podríamos haberlo ganado igual, por la forma de trabajo que estaba llevando. Ahora, la llegada de Nelson fue una alegría tremenda y un impulso también para llegar a la final y ganarla. He tenido técnicos interesantes, como el Mortero (Jorge) Aravena también…

-Perdón, pero no puedo dejar de pensar en lo que le habrá dicho el Pelado Acosta y que te dio tanta risa. ¿Se puede contar?

¡Ja! A ver, estoy jugando contra Boca como extremo. (Fernando) Martel por la izquierda y yo por la derecha, por lo que me tocaba controlar la salida de Clemente Rodríguez, y lo tenía re bien. Estaba jugando bien. Y, por la izquierda, el Feña no estaba participando casi y las pelotas que agarraba las perdía. En el entretiempo él le dice a Nelson: ‘Ná, no puedo hacer nada, no agarro una’. ¿Qué hace Nelson? En vez de dejarme por la derecha, que estaba jugando bien, me cambia para la izquierda y al Feña lo manda para la derecha y ¿qué pasó? Que el Feña empezó a jugar y yo no, y ¿quién fue el primer cambio? Yo…! Le digo: “¡Pero, Nelson, cómo me vas a sacar!”. Y responde: “¡Qué, si no estás haciendo ninguna huevada, puras cagadas nomás!”… “Para qué me cambiaste”… “Ná, callate”… Me estaba esperando mi familia, que me había ido a ver para ir a cenar, que ya me había dado permiso Nelson, pero no hallaba cómo decirle, porque estaba enojado. En eso, los comentaristas de FOX, que eran los que transmitían la Copa, decían “Uy, lo que se dijeron Díaz y Acosta”…

-Tensa la cosa…

No sabía cómo decirle. Él estaba ahí comiendo con los dirigentes después del partido. Me acerco y le digo que me iba a cenar con mi familia… Me dice: 'Andá, pero recuerda que tenemos que hablar’… Me fui preocupado. ‘Este me va a retar en serio’, pensé. Volvimos a Santiago y jugamos con Unión Española, y no me dijo nada. Ganamos, así que volvimos a Calama contentos. Al otro día, estábamos trotando, haciendo regenerativos, y me dice: ‘Pepe, ven’…

-¡Uf! Se venía el reto…

¡Uy!, dije, acá viene… “Sí, Nelson, ¿qué pasó?”… ‘¿Cómo jugaste?’, me pregunta, pero bien, tranquilo. Yo le respondí que bien, que me había sentido muy cómodo. ‘Te saqué, huevón’ y yo: “Eh, no, porque estaba jugando bien”… ‘Bueno, no te saqué porque estabas jugando bien y allá (en Buenos Aires), puras cagadas. La próxima vez que me digas algo así y me grites como me gritaste, te pego una patada en la raja que vas a llegar a Argentina tranquilamente, sin nada’.

-Un Nelson Acosta clásico…

Es que lo que nos reíamos en los viajes en avión, en todos lados. Todos lo molestábamos, por ejemplo cuando se sentaba adelante en el avión y le gritábamos “apaguen esa luz que va allá adelante”, por la pelada… Y él respondía, con cosas que esas sí que no las puedo decir… Todos nos reíamos. El otro día viví una emoción bien grande. Mi hija, que está metida mucho en redes sociales por el tema de Cobreloa, conversó con el hijo de Nelson y le dijo que él me quería mucho, que siempre se acordaba de mí… Yo le tengo un aprecio grandísimo a Nelson, para mí es un amigo. Una vez me lo encontré acá en Buenos Aires, en la calle Florida, a las 9 de la mañana, junto a su señora. Le digo: ‘Nelson, ¿qué está haciendo por acá?’ Me dijo que había venido de vacaciones, callado. Nos pegamos un abrazo grande. Luego, en mi vuelta a Cobreloa en 2012 también había mucho cariño. Me decía que estaba cansado, que quería irse a casa a disfrutar a sus nietos. Me decía que yo dirigiera… Hay muchas cosas que me guardo de él.

Pepe junto a su familia en el Zorros del Desierto, su casa. Foto: @joediaz10 en Instagram
José Luis Díaz.Pepe junto a su familia en el Zorros del Desierto, su casa. Foto: @joediaz10 en Instagram

Las históricas finales con Colo Colo

-Y, para terminar, ganarle dos finales de Campeonato Nacional a Colo Colo… ¿Es un gran clásico del fútbol chileno?

Hay mucha gente de Colo Colo que dice que se extraña el clásico con Cobreloa. En Calama lo que se sentía, lo que vivíamos nosotros. Hubo dos partes, la primera sabíamos que la íbamos a ganar, porque jugábamos en Calama y por eso se dan esos resultados. Se vio a un Colo Colo muy nervioso, luego viene la expulsión de Iván (Zamorano) y luego otra más, pero se notaba que nosotros la ganábamos. Después en el Monumental, estaba por verse lo que iba a pasar. Yo estaba desgarrado y Luis (Garisto) no me dejaba hacer fútbol. Yo había trabajado con el kinesiólogo y era de recuperarme rápido de las lesiones. Luis no lo podía creer. Un día me llama y me dice: ‘Pepe, allá hay una bicicleta, da una vuelta por acá por Calama’… Le digo “Naaa, Lucho, yo pensé que me ibas a hacer jugar”.

-Descartado para la final…

Se juega la primera final con Colo Colo, que se empató 2-2, que hubo unas peleas en el túnel. Yo estaba allá arriba, en la tribuna, al último, y para ir al vestuario bajé todo eso rapidísimo y dentro del túnel pienso: “Bajé esa galería completa y no sentí nada, estoy re bien”… Le dije eso al profe y les decía a mis compañeros para jugar la final en Santiago. Y los que le pidieron al profe que yo jugara fueron ellos, Lucho Fuentes, Rodrigo (Meléndez), todos ellos. Habla el profe antes de viajar a Santiago y dice: “El Pepe va a jugar, pero ustedes no digan nada en las declaraciones”… Y a mí me dijo que diera todo y que jugara hasta donde me diera. Estuve unos 80 minutos, salí cuando ganábamos 2-0 y que después Silvio Fernández hace el gol de Colo Colo para el 2-1. Sabíamos que íbamos a ser campeones. Se demostró que fuimos el mejor equipo lejos del año 2003… Más encima, esa final se iba a jugar en el Nacional y no el Monumental, que estaba suspendido. A último minuto se decide jugar en el Monumental, que veníamos de un camino largo con Carabineros escoltándonos, como 20 cuadras. Fue lindo poder ganar eso…

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