Lleva algo más de siete meses al frente del comando técnico del primer equipo de Universidad Católica. Fue el 12 de junio del año pasado que el argentino Daniel Óscar Garnero (1 de abril de 1969, Lomas de Zamora, Provincia de Buenos Aires) estampó su firma como DT de la Franja, cuando llegó para reemplazar al brasileño Tiago Nunes.

Pero la relación entre el ídolo de Independiente de Avellaneda y los Cruzados escribió otra historia, breve pero intensa, hace tres décadas, al aterrizar en el club como el responsable de reemplazar en el puesto a Néstor Rául Gorosito.

Garnero es el invitado de la semana de Mario Salas en Área Técnica, el podcast de los expertos que, semana a semana, se toma la agenda futbolera en los estudios de En Cancha.

Un repaso completo de la carrera del entrenador que hoy intentará conducir a Universidad Católica a romper la sequía de cuatro años sin títulos. El Rojo, Paraguay y la llegada a Chile, en la palabra de Daniel Garnero...

Daniel Garnero y la difícil misión de reemplazar a una leyenda

-¿Cuándo empezaste a jugar? ¿Tu debut como profesional?

Debuté en 1991. 24 de marzo, me acuerdo bien porque es el cumpleaños de una de mis hermanas. No sé por qué el Bocha (Ricardo Bochini) no pudo jugar y tuve la oportunidad de debutar. Un partido muy importante, ante el Newell’s de Marcelo Bielsa.

-¡Reemplazar a Bochini, nada menos!

En esa época, no lo tenía en cuenta. Por las ganas de jugar, no pensaba en otra cosa, en participar. Después, con el tiempo entendí lo bueno que fue que la gente me aceptara. En ese tiempo, cuando el Bocha empezó a jugar menos, usar la 10 era medio complicado. Compañeros que, cada vez que se la ponían, eran sentenciados. El hecho que con el tiempo a mí no me puteaban tanto, eso fue bueno. Inmediatamente, al poco tiempo, el Bocha pasó a ser entrenador y trajo a varios jugadores. En mi puesto, eso sí, no trajo mucho y eso representa un poco como era él: no hablaba mucho, pero con hechos era claro. Eso me dio la posibilidad de tener cierta continuidad y después continuar mi carrera.

-Eso te da confianza también…

Exactamente. Era joven, usar la camiseta después de tanto tiempo que la usó el Bocha. Fueron años espectaculares. En ese momento no pensaba en lo que estaba pasando y hoy lo valoro mucho más.

-¿Todas tus divisiones inferiores las hiciste en Independiente?

Arranqué a los 8 años. En Argentina, solo jugué en Independiente, la única camiseta que me puse y eso te lo hacen saber. Hoy, saliendo del país, estando mucho en Paraguay, que está identificado mucho con Independiente por Arsenio Erico, me veían y yo era Independiente. Eso para mí es un orgullo.

El actual técnico de Universidad Católica, en su época de futbolista de Independiente de Avellaneda.
Daniel Garnero.El actual técnico de Universidad Católica, en su época de futbolista de Independiente de Avellaneda.

-Estuviste cuatro años en Independiente. ¿Alcanzaste a tener de compañero a Ricardo Gareca?

Sí. El último tramo del Flaco, la despedida futbolística, fue con nosotros en Independiente. Un jugador excepcional y como persona, fuera de serie. En el ambiente del fútbol, de las personas que más me marcaron y que tenemos una relación espectacular, aunque no nos vemos nunca, es Ricardo.

-Pese a que no se ven, tú sabes que él está ahí…

A mí me ayudó mucho como jugador y después cuando me inicié en esta bendita profesión. Es mi referente, charlo mucho con Ricardo…

-También estuviste con Sergio Vargas y con Rogelio Delgado…

Y con la Vieja (Gerardo) Reinoso. Cuando llegué, Reinoso me empezó a buscar inmediatamente para juntarnos. De vez en cuando me llama y siempre es “vamos a juntarnos”. Con Berna (Sergio Vargas), en ese momento, él no era tan titular. Compartimos más en Reserva. No alcanzamos a jugar tanto en Primera. Con la Vieja sí, en una de sus tantas vueltas a Independiente, jugamos un par de partidos. Con Rogelio, él estando acá, siempre nos mandábamos mensajes. Teníamos una excelente relación. Además, él fue después el presidente de los Futbolistas Agremiados de Paraguay (sindicato de ese país).

Daniel Garnero llega a Chile como estrella, pero...

-Después de Independiente, vienes a Universidad Católica. ¿Cuánto tiempo estuviste en la UC?

Un año. En 1996. Ahora, el 11 de febrero, van a ser 30 años desde que vine. Lamentablemente, tuve un episodio en diciembre de 1995. Siempre me cuestionaban la parte física, estaba el profe Bonini y se empezaban a hacer esos test de fuerza. Finalizada la temporada, me hace hacer un test y en uno de los movimientos, sentí un dolor muy fuerte arriba del pubis, pero como nos íbamos de vacaciones, se me fue el dolor. Empezamos la pretemporada en Mendoza y en esos tiempos se corrían 15 kilómetros en la montaña…

-O en la playa…

Claro. Los entrenamientos cambiaron muchísimo y eso ayuda muchísimo a la longevidad de los futbolistas. Hoy, Roque Santa Cruz, con 44 años, fue a jugar a Nacional. Hoy tenemos a Gary (Medel) y a Fer (Fernando Zampedri) que entrenan a la par con los compañeros y son fenómenos. El cambio en los entrenamientos hizo que los futbolistas puedan jugar mucho más tiempo. Bueno, volviendo a la historia, haciendo la pretemporada, empiezo a sentir molestias y, al mismo tiempo, estaban las ofertas de Católica. Cuando llego a la UC, estaban a otro ritmo, espacios reducidos, velocidad, y claro, llegué y me quise meter y fue lo peor que hice…

-Claro, venías con la molestia…

Tenía esa dolencia.

-Manuel Pellegrini era el entrenador de Católica y, claro, él es mucho de esos ejercicios de espacios reducidos…

Me encantaban esos entrenamientos, pero los terminaba y sufría. Cada vez fue peor. Volví a Buenos Aires y me decían que me operara. Se distendió mucho, hice todo lo que me dijeron acá que hiciera. Me infiltraron la columna, cualquier cosa hice para tolerar los entrenamientos. Llegaba a mi casa, comía y no me podía levantar de la silla. Fue bravo, no pude sostener los entrenamientos, mantener continuidad en el juego y me tuve que ir, lógicamente.

El argentino tuvo un opaco paso por la UC en 1996.
Daniel GarneroEl argentino tuvo un opaco paso por la UC en 1996.

-¿Qué hiciste una vez que te fuiste de Católica?

Llegué a Buenos Aires, me operé y después de 45 días me puse a entrenar con las inferiores de Independiente.

-Jugaste poco en la UC. 15 partidos y un gol, según la estadística…

Sí, muy poco. Un gol, a Coquimbo Unido. Y no sabes cómo jugaba esos partidos. Hubo algunos en que entré 10 minutos y después de esos 10 minutos llegaba a mi casa y no me podía ni sentar del dolor. Insoportable, horrible. Hoy veo que algunos chicos tienen algunos problemas de estos y los entiendo, porque es muy difícil definir el dolor. ¿Dónde te duele? Te limita un montón de cosas. Aunque, con el tiempo se escucha mucho menos, con todos los preventivos, la preparación física fue cambiando y mejorando mucho. Hoy, los chicos son atletas; nosotros no le dábamos la importancia a la parte física o lo hacíamos de otra manera. ¡15 kilómetros en la montaña! ¿Servía tanto eso?

-Las metodología han cambiado y el profesionalismo de los jugadores también…

Es la educación. A los chicos les comenzaron a decir “en vez de un alfajor, come un plátano; sale lo mismo, si no es por plata”. Los chicos empezaron a entender, se fueron sintiendo mejor y los educaron, La educación es la base de todo, no solo en el fútbol sino en la sociedad.

-Por eso es tan importante que se generen estos hábitos y que se hagan en los inicios.

Lograr el hábito es espectacular y siempre hacia lo sano, hacia el lado del deporte, la preparación. Si lo haces y no te cuesta… Hoy, ves cómo se manejan los chicos, cómo comen, ahora recién que estuvimos en pretemporada, lo hacen bien y después los rendimientos mejoran.

-Llegaste a reemplazar a Néstor Raúl Gorosito a Católica. ¿No lo sentiste como una carga?

Mi carga fue otra. Nunca pude lograr sentirme bien, jugar dos partidos 90 minutos bien y terminar tranquilo. No de jugar bien, sino libre de la cabeza que no tengo nada. No lo pude hacer y eso me mató. Quizás no lo pude manejar. Hoy lo sigo pensando y me da bronca no haber podido…

-Después te fuiste a México, a Toros Neza. ¿Cómo fue esa experiencia?

Muy buena. Después hubo interés en quedarme, no llegamos a un arreglo en la negociación y vuelvo a Independiente, pero México es una plaza muy fuerte. No estaba en el club más importante, pero en la parte económica los dueños de los clubes son gente muy solvente y el duelo del club puede hacer lo que quiera. Son millonarios, así que no había problemas.

-Y terminaste tu carrera en Independiente…

Claro. Vuelvo por tercera vez y allí ya después del último partido que jugué, me retiré. Era joven, 32 años. Jugué a la convertibilidad en Argentina nomás, ¡ja! Tuve a Cavallo como ministro de economía (N. de la R.: Garnero se refiere a Domingo Cavallo, ministro de economía de la presidencia de Carlos Menem, quien instauró en Argentina la convertibilidad de 1 a 1 entre el peso argentino y el dólar)… Pero es verdad también, más allá del chiste. Argentina, en esos momentos, insólitamente estaba por encima… Yo me acuerdo de esa época, muchachos de esa época: (Mauricio) Pochettino se fue al Espanyol de Barcelona y yo ganaba más que él en Independiente. Con el dólar de esa manera, económicamente estábamos muy fuertes. Los premios, por ejemplo; Jorge Burruchaga venía de Francia y no podía creer que nosotros por partido cobrábamos lo que cobrábamos y ellos recién veían esa plata si es que llegaban a cuartos de final de la Copa UEFA (hoy, Europa League).

-Había un apogeo económico…

Sí. Ya ves como es Argentina. En ese momento, yo jugué todo ese tiempo. Una fortuna.

Los primeros pasos de Garnero como entrenador

-Luego de retirarte en 2001, ¿asumes inmediatamente como asistente técnico?

No, al contrario. Dejé el fútbol y no tenía pensado volver. Estaba muy lejos. Yo me retiré y estaba saturado con el fútbol. El Flaco Gareca me llamaba y me decía “disfruta”… Y yo, “¡disfruta de qué!”. El técnico no me pone, me peleo con el técnico, me peleo con los dirigentes que me deben dos años de prima, no nos pagaban los sueldos, venían los barra (barrabravas), me peleaba con los barra. Me peleaba con todos, qué voy a disfrutar. Es verdad que esa parte del fútbol me saturó y dije no juego más. Después empecé a hacer el curso de técnico, por un amigo de mi cuñado. Me decía “te paso a buscar y vamos” y yo qué iba a ir… “Pero si no estás haciendo nada”. Y tenía razón, no estaba haciendo nada, así que ahí comencé a asistir al curso de técnico. Hicimos un grupo, justo empezaba el Mundial de 2002, nos juntábamos, tomábamos un fernet y qué sé yo, lo pasé bien. Justo entonces, Jorge Burruchaga me invita a tomar un champagne, claro le gusta el champagne porque estuvo en Francia, y me ofreció. Le dije que no…

-¿En serio lo rechazaste?

La cosa es que en el viaje de vuelta, mi señora me dice otra vez “pero si no estás haciendo nada”. La verdad es que Jorge necesitaba, porque ascendió con Arsenal y para 2003 estaba obligado a tener una Reserva. Arsenal nunca había estado en Primera, entonces no tenía ese tipo de organizaciones. Estaba buscando a alguien de confianza. Le dije: “Jorge, te digo la verdad. Voy, pero voy a ver si me gusta”. Es que conocí muchos casos de gente que sabe un montón de fútbol, pero transmitir el conocimiento no es tan sencillo. Quería ver si estaba preparado, si me gustaba, si me sentía cómodo o no. “Te soy sincero: yo empiezo pero capaz que a los dos meses me vaya para mi casa”. La verdad es que después me metí, me empezó a gustar de a poco, me entusiasmé y hasta me obsesioné en un punto. Soy apasionado del juego, me encanta el juego, lo vi del otro lado. Además, organizar algo y que se intente… Estando en la Reserva de Arsenal, le empezamos a ganar a Independiente, a Boca, a River. Competíamos. Si nombro a varios chicos de esa Reserva, te caes de culo, porque terminaron siendo excelentes futbolistas.

-¿A ver?

Iván Marcone, Darío Benedetto, Carlos Cuesta, Papu (Alejandro) Gómez, Franco Jara, Damián Pérez, el Bicho (Nicolás) Aguirre…

-¿Qué te pasa con eso? Porque para los técnicos es gratificante ver que tus jugadores se proyectan a otros niveles…

En ese momento, no era mi objetivo. Yo lo que intentaba era darle un funcionamiento al equipo y los chicos lo fueron haciendo. Luego, con el tiempo, lo ves desde afuera y haber colaborado a que esos chicos después brillaran. Y ojo, que estamos hablando de la reserva de Arsenal, no de las captaciones que puedan tener Boca, River, Independiente o los equipos más grandes. Arsenal salió campeón en Primera y la base fue de todos esos chicos. Fueron futbolistas que después jugaron en todos lados…

-Recuerdo que una vez vi a Benedetto hacer un golazo, cuando jugaba en Atlético Tucumán. Me sorprendió…

Tengo una anécdota con Darío que la cuenta el profe (PF) que tengo hasta hoy, Darío Acevedo. Un día necesito un grupo de futbolistas para hacer un trabajo, viene el coordinador y me dice que jugábamos con Boca el fin de semana y que era la primera vez que jugábamos contra ellos. “¿Te puedo mandar a chicos que no están convocados?”, dale… Entonces, estábamos entrenando. Donde termina la cancha auxiliar de Arsenal, hay un estacionamiento y, luego, viene el estadio, que no es muy alto, pero 20 metros a la tribuna tiene que tener. Agarra la pelota Benedetto, le pega, ¡y la tira a la cancha! Todos medio que se reían, por lo malo… El arco estaba acá y el la tiró a la cancha. Pero yo vi la potencia de este pibe; pensé que si coordinaba un poquito y acertaba un cachito, tenía un misil. A la semana siguiente, me mandan a los titulares, pero no, yo pedí de una que me trajeran a este chico, que no sabía ni cómo se llamaba. No llegó a jugar con nosotros y, después, ya hizo la carrera que hizo…

-Estudiantes vino después…

Estudiantes es un club increíble ¿eh? El predio, ese sentido de pertenencia que tienen los Pincha, que son terribles. Históricamente, Estudiantes e Independiente fueron rivales, por estilo de juego, en que Independiente era todo lo linda y Estudiantes, más resultadista. Nunca se llevaron muy bien. Y Jorge cuando se fue a Estudiantes, por la carrera que tuvo con Bilardo, la gente lo adoraba. Llegamos a semifinales de la Copa Libertadores, justo cuando estaba el Mundial de 2006 y ahí se va a Independiente. Le habíamos ganado a Sao Paulo por 1-0 con gol de Agustín Alayes y van a Brasil, pierden por penales y quedan afuera. Ahí lo toma el Cholo (Diego) Simeone.

-¿Y esa vuelta? Hay que imaginársela, porque Jorge Burruchaga, ídolo de Independiente, al igual que tú…

Justo es cuando venden al Kun (Sergio) Agüero, entonces Independiente tenía posibilidades de hacer incorporaciones, por lo que había una ilusión muy grande. Y al equipo le faltó de arranque y nos fue difícil conseguir resultados.

Desde 2025 que es entrenador de Universidad Católica.
Daniel Garnero.Desde 2025 que es entrenador de Universidad Católica.

Consolidación...

-Hacía solo un par de años, ni te imaginabas que serías técnico, luego te encanta y ahora estabas dando el gran paso…

También me pasaba que yo veía que no era un gran ayudante. Con Jorge teníamos una muy buena relación, pero el ayudante tiene que estar más metido en estadísticas, conocer jugadores y todo eso. A mí me gustaba más tomar decisiones. A veces yo veía decisiones que no compartía; con mucho respeto, siempre… Pero, después dije “no, voy a ver qué pasa” y tomé la decisión. Le dije a Darío (Acevedo) si me acompañaba y decidimos partir. Arrancamos con Hermes Desio, después Pablo Rotchen y hasta que apareció Andrés San Martín, que cuando empezamos en Arsenal era jugador. Hoy está hace rato conmigo…

-¿Cómo fue esa experiencia del primer club?

Arsenal fue increíble. Aparte, trabajar con profesionales, gente consagrada, tienes que dejar afuera a experimentados. Es distinto a lo que venía haciendo. Y es insólito las cosas que pasan: mi primer partido lo jugué en Japón, en la Suruga Cup, porque con Alfaro habían ganado el torneo y luego se va y se organizó ese torneo del ganador de la Copa Sudamericana versus el ganador de Japón. Fuimos para allá, jugamos y ganamos. Si me retiraba allí, tenía el 100 por ciento de efectividad.

-Un torneo, un título…

Claro y un título internacional, más encima, ¡ja!

-Vuelves a Independiente en 2010. ¡Qué relación esa!

Antes de eso, en 2004, justo cuando fallece el Pato (José) Pastoriza (leyenda de Independiente), me habían hablado y yo estaba empezando a hacer mis primeras armas en la reserva de Arsenal. Me llaman para que sea el técnico de Independiente y yo “No, pará”. Sinceramente, no estaba preparado. Puse un ejemplo: estoy como si fuera un cirujano y en el primer año me pides que vaya a operar. ¿Y si se me muere el paciente? Bueno, en la vuelta ya fue diferente. El Flaco Menotti ya estaba de coordinador y nos propone. Éramos gente del club, porque yo estaba con Pablito Rotchen. Fuimos y se dio un descontento general, porque estaba el Tolo Gallegos, muy querido por Independiente, y la dirigencia no le renueva. Había sido campeón en 2002. La gente estaba disconforme porque se fue el Tolo, aunque conmigo no la agarraron, no me reputearon como me tendrían que haber reputeado, porque los resultados no fueron buenos. El ambiente era extraño, estuve poco tiempo y me fui.

-¡Que importante es el momento institucional que está viviendo un club para el rendimiento en general del equipo! ¿No crees?

Termina siendo clave. Con el correr del tiempo te vas dando cuenta de un montón de esas cosas. Antes, quizás agarraba a cualquier cosa, por necesidad, económica o por lo que fuere. Hoy no. “Pará, Veamos”. Yo estoy en Universidad Católica porque quiero estar acá. ¿Vamos a la parte económica? No era tan seductor, podría haber dicho que no. Pero yo conocía el club y también tenía una revanchita por ahí de que “Puta madre, aquí me trataron tan bien”, un lugar maravilloso, San Carlos, el complejo y cada vez mejor. Hoy, el campo de entrenamiento, el gimnasio, a otro nivel sudamericano. Y eso es valorable, muy bueno. Hoy, poder elegir, te lo da el tiempo, la tranquilidad para analizar. Hoy, no sé si volvería a ese Independiente. Si algún día tengo la oportunidad de volver, veré quiénes son los dirigentes, quiénes están y cómo lo están haciendo.

-Estás en una posición que te permite eso…

Además, el técnico que te da la mano y te recibe, a los dos meses te da una patada en el culo. Tú ya sabes que va a pasar eso. Entonces, ya teniendo un poco más de experiencia, esas situaciones las manejas de otra manera, siempre con mucho respeto, pero mirando desde otra perspectiva. Y eso te lo da el haberte tropezado, caído, ganado, caminar y caminar. En los 10 años que estuve en Paraguay, prácticamente paramos dos meses; una vez cuando nos echan de Olimpia y creo que después dos meses más. Trabajamos constantemente y eso te hace ver las cosas de otra manera, con otra perspectiva. Aciertas más también en las decisiones. Después, ya te tropezarás menos. Claro que este es un deporte tan hermoso que si pega en el palo y entra eres un rubio de ojos claros y si solo pega en el palo eres el más boludo de la cuadra.

Foto: Felipe Escobedo / En Cancha.
Daniel GarneroFoto: Felipe Escobedo / En Cancha.

El gran salto a Paraguay, donde el éxito fue rotundo

-El paso por Paraguay es clave para ti y muy exitoso, además…

Quería ir a un país cercano y, la verdad, pensaba más en Chile que en Paraguay, pero se dio eso. Les dije a mi colaboradores, que teníamos que entrar y mostrar nuestro trabajo. El objetivo era llegar a un equipo grande. De a poquito fuimos progresando. Llegamos a Sol de América, que es un club que hacía 25 años no entraba a un torneo internacional; lo logramos. No nos renuevan, que ahí fue que tuvimos un pequeño parate. Arranca el otro torneo, echan a Ramón Díaz de la Selección y Chiqui (Francisco) Arce, que estaba en Guaraní, asume ese puesto. Nos llamaron, fuimos a Guaraní y llegamos a un equipo que estaba trabajado de una manera que también lo habríamos preparado nosotros, porque Chiqui tenía un estilo parecido. Empezamos a hilvanar triunfos. El primer partido, vamos a la cancha, jugaban Sol de América vs. Guaraní, y gana Sol de América por 3-0. A los jugadores les decían de todo. Pero trabajamos y salimos campeones de ese torneo. Ganamos ocho partidos seguidos, empatamos uno.

-Seguiste en Guaraní…

Jugamos Copa Libertadores, un partido de octavos con River Plate que perdimos 2-0. Como son esas cosas: una pelota parada, al final del partido, que perdíamos 1-0 en Paraguay, y nos hacen un gol más boludo… El mejor cabeceador que teníamos estaba en la barrera. Esas cosas que no puedes creer. Nos hacen el gol, vamos a la cancha de River, les hacemos un gol, quedamos mano a mano, se resbala el arquero y después nos empatan a última hora.

-¿Fue inmediato el traspaso a Olimpia?

Tenía contrato con Guaraní, pero Olimpia nos vino a buscar. Ellos querían que fuéramos nosotros. Nos había ido bien en Sol de América, fuimos campeones, competimos en Copa Libertadores… Nos vamos a Olimpia y esa decisión, que fue complicada porque tuvimos que hacer uso de la cláusula de rescisión, y bueno, Olimpia tenía todo para pelear todo. No me equivoqué…

-En los cuatro primeros campeonatos, ganaste. El quinto, segundo…

En 2018, Apertura y Clausura, los ganamos los dos. 2019, también, el tercero lo ganamos invicto. Ese equipo era tremendo… No perdíamos. Cuando llegamos a Olimpia estaba Roque Santa Cruz, que medio parecía que se iba, porque los dirigentes, que se quería ir, no le había ido muy bien. Willy Mendieta y Néstor Camacho, que nosotros habíamos tenido en Guaraní. Roque como centrodelantero y los otros como medias puntas.

-Roque Santa Cruz con 34 años…

¡Ja! Yo tengo muy buena relación con él. Le dijo a la señora, estando afuera, que iba, firmaba por seis meses y se retiraba. Ahora, recién, renovó con Nacional. Eso fue 2017… Yo decía que ahí tenían que jugar los tres, porque había mucho gol. El tri, que salimos invictos, Roque y Willy hicieron 14 goles y Néstor hizo 11. 39 goles con tres jugadores, una locura, imposible no salir campeón…

-¿Por qué te fuiste de Olimpia?

Porque me echaron. Quedamos afuera en Copa Libertadores (2020). Hicimos una copa re extraña, en que quedamos fuera en fase de grupos. Olimpia es tricampeón de Libertadores, así que cuando participa, ya la ganó. Hay una exigencia mayor. Quedamos fuera de todo en ese grupo (N. de la R.: Grupo G, junto a Santos, Delfín y Defensa y Justicia). El último gol que nos hace Delfín, de pelota parada, nos deja fuera de todo. Defensa fue a la Sudamericana y la termina ganando. Quedamos últimos en el último partido; si ganábamos, clasificábamos y quedamos fuera por una distracción. Perdemos un partido en el interior después y cuando volvimos, nos echaron. En diciembre de 2020, empecé a hablar con la gente de Libertad y arranqué en 2021 y salimos campeones.

-Campeón de Apertura 21, Apertura 22 y Apertura 23

La tercera es la vencida, porque en los Clausura éramos un desastre. Estábamos un fenómeno. Terminamos la primera rueda, le llevábamos siete puntos al segundo y teníamos un partido menos. Ahí habíamos levantado. En la Copa Paraguay, habíamos pasado tres fases…

-¿Y qué pasó?

Nos llevaron a la Selección pues…

-¿Te quedaste con gusto a poco? ¿Te cuestionas haber ido a la Selección?

No, pero me dio bronca que tocó en ese momento, en que habíamos enderezado e íbamos bien. Que te inviten a la Selección es espectacular. Después, lamentablemente, los resultados no se dieron. Los tiempos de la Selección fueron difíciles.

-¿Qué te pasó? Porque entrenar una Selección y a un equipo es totalmente distinto

Lo sabíamos antes de ir a la Selección, pero lo que pasa es que el ofrecimiento es tan espectacular que no puedes decir que no. Tenía el pensamiento que nosotros le sacábamos provecho al conocimiento del jugador, pero eso es en el día a día y toma tiempo. El buen trato, la buena relación. Nosotros no somos un cuerpo técnico en que acá se hace lo que yo diga. Logramos ese acercamiento con el futbolista, respetuoso, sabiendo que el que toma la decisión soy yo y nos dio resultado. Pero, en la Selección, los tiempos para hacer eso no se me dieron. Lo que hablábamos antes: experiencias que me sirven mucho para próximas determinaciones. El convencimiento, el momento y, bueno, si no es no tiene que ser.

El paso del DT argentino por Paraguay estuvo marcado por los títulos.
Daniel Garnero.El paso del DT argentino por Paraguay estuvo marcado por los títulos.

Un regreso a la UC que tardó tres décadas

-Hasta que llegas a Chile…

Ahí aparece Católica, cuando teníamos distintas ofertas. No era la más seductora, en ningún caso, ni en lo deportivo, porque deportivamente estaba séptima u octava, no había grandes ambiciones, era un plantel más bien reducido, llegamos y se fueron jugadores; no era lo más seductor. Pero, me despertó algo: sabía dónde venía y que a mi cuerpo técnico le iba a encantar la ciudad, que tendríamos todo para trabajar de la mejor manera y lo busqué por ese lado. Ese poquitito también de revancha personal, de querer ayudar a que el club crezca. Estaban en esa idea de la reinauguración del estadio y eso también lo vislumbré, porque Católica siempre fue muy fuerte de local, me gustaba la idea, sobre todo para los torneos internacionales. Si te haces fuerte de local, tienes más posibilidades, obviamente tienes que ver el grupo que te toca…

-Entremos a la cancha. ¿Te gusta el sistema de campeonato actual?

El año pasado fue muy extraño, con parates muy largos, como el del Mundial Sub 20, por ejemplo. Cinco semanas, ¿cómo le hacíamos? Me acuerdo que apenas llegué los jugadores querían tener algunos días, que seguramente habían arreglado con el técnico anterior y yo no podía darles ese tiempo. Quiero que me conozcan, que me conozcan, que seamos claros sobre cómo íbamos a ir a buscar los partidos. Necesitaba tiempo… Dentro de todo, pudimos llevar esos primeros días. Después, por cualquier cosa se paraba. Había elecciones, fechas FIFA, Fiestas Patrias. Ahora, para este año, vi el calendario para ver cuándo puedo ir a ver a mi vieja a Buenos Aires y no hay un día… Los campeonatos largos me gustan; es verdad que 30 partidos son pocos. Para mí lo ideal es como era en Argentina en algún momento, con 20 equipos, que con eso juegas 38 partidos, los ideales, porque no te sobrecargas mucho tampoco y tienes a algunos equipos que juegan torneos internacionales. Si quieres que les vaya bien a tus equipos y les pones 50 partidos por temporada, los vas a desgastar.

-¿Usas la tecnología?

Se usa mucho y trato de que me llegue. Cuando empezó todo esto del GPS, me los pasaban y yo decía “¿qué es todo esto?”. Coincidentemente, si miras al entrenamiento, ves a los jugadores correr, debe ser porque ya soy viejo malo, pero te das cuenta si el jugador está bien o mal. Yo les digo a mis asistentes, vi mal a este, este y este. Después, ves los numeritos y coincide… Pero, bueno, hoy se lleva mucho. Yo lo digo un poco de broma, pero el número es si saltas, si corres, pero todavía no hay número sobre si el jugador cómo está emocionalmente. No te dice si está bien en la casa, si el padre no le pegó a la madre. Ponme un número en la cabeza del chico y ahí recién le voy a creer. Que corra esto, que corra lo otro, son datos, pero en la cancha te das cuenta.

El entrenador de Universidad Católica. Foto: Agencia Aton.
Daniel GarneroEl entrenador de Universidad Católica. Foto: Agencia Aton.

-Y aparte del GPS, ¿la tecnología de los videos?

Sí, me gusta. Los drones, por ejemplo, que parecen una boludez, está bueno para mostrar. Veo cosas que sirven para el convencimiento y la interpretación del futbolista. Es más fácil que te entiendan mostrándoles imágenes. Hoy vimos un entrenamiento, para mostrarles con qué facilidad logramos cosas, con buen posicionamiento, con buenos controles o buscando tal movimiento. También, los errores que se producen en el juego, no solo técnicos. Mucho mejor una imagen que un comentario.

-Si comparas el fútbol paraguayo con el chileno. ¿Qué ves? ¿Tiene un mejor recambio Paraguay que Chile?

En este último tramo, sí. En Paraguay salieron jóvenes que ya son una realidad, chicos que están jugando a buen nivel. Antes de esta camada paraguayo, costaba ver futbolistas en ligas europeas importantes y hoy no. Y, los que no, están jugando en equipos grandes de Brasil, que es una liga muy fuerte y competitiva. En eso, Paraguay está mejor. A nivel de infraestructura, está mucho mejor Chile, pero Paraguay está mejorando, con varios estadios que se están remodelando. Yo era muy crítico con los campos de juego, con algunas canchas donde no se podía jugar y algunos creían sacar ventaja con eso. No les sirve eso, porque el fútbol hoy va por otro lado. Y no solo en Europa, porque en cualquier lugar donde se juegue al fútbol, la cancha está impecable.

-Debería ser como lo mínimo ¿no?

En Paraguay costó, pero se está mejorando bastante. Hay varios campos de juego que están en perfecto estado y están remodelando unos cuantos más, así que en ese sentido van bien. Y en cuanto al fútbol en sí, veo que el fútbol paraguayo es más directo, se juega muy directamente a los centrodelanteros…

-¿Sigue siendo esa la esencia del fútbol paraguayo?

Hay más juego ahora, pero en Paraguay, el lateral que mide un metro 60 salta y te toca el techo con la cabeza. Un juego aéreo que en todas sus características es increíble. No solo los defensores y los centrodelanteros, porque un volante chiquitito salta y ya… Están acostumbrados, es la tradición de ellos, quizás por los campos de juego que estaban en mal estado. Acá se juega más, se busca asociar, pero con un ritmo siempre más pausado que, claro, te da más seguridad, pero falta el cambio de ritmo. Veo muy pasiva esa tenencia, que no sorprende. Tener futbolista que puedan cambiarle el ritmo a la jugada es primordial.

-Hablando de estadios, ¿qué te parece el Claro Arena?

Espectacular. Estéticamente es muy lindo. Lo ves de afuera, lo ves de adentro, es impecable. Lograron ese funcionamiento interno, cómodo. No hay lujos, sino exactamente lo que se necesita. Lo esencial lo tienes, así que logras que el protagonista esté cómodo. Y no solo nosotros ¿eh? Me acuerdo cuando remodelado el estadio de Independiente, el vestuario local, pero ¿sabes cómo era el visitante? Hoy es otra cosa: el visitante está muy cómodo también y todo lo que necesita lo tiene.

-¿Es un problema para ti que el pasto sea mixto?

Es sintético. La verdad, de los artificiales que vi es el más parecido al pasto natural. La cancha de verdad que termina siendo más rápida y es hermoso el juego cuando lo haces en una cancha rápida y tienes los intérpretes para jugar allí. Estamos en búsqueda de eso: lograr un funcionamiento y que la cancha esté a favor nuestro e incomode al rival. La precisión en velocidad en este juego saca una ventaja terrible.

-A nivel de clubes, ¿hay alguno en Argentina o Europa donde quieras dirigir?

No. Estoy pensando en irme para mi casa que en otra cosa. Sí me gustaría, como una cuestión romántica, dirigir a Independiente y, la verdad, si dirijo a Independiente, me retiro y no entreno más. Ojalá con éxito, porque en Independiente puedes durar dos meses y, si es con éxito, terminar ahí… Me gustaría devolverle todo lo que me dio, ahora de este lugar. Como jugador, tuve la suerte de alternar cosas buenas, cosas malas, y como entrenador que no me fue bien, me gustaría a colaborar en el engrandecimiento de un club como Independiente.

-Unas cortitas: ¿El técnico que más te marcó como jugador?

El Flaco (César Luis) Menotti fue muy importante, pero desde lo deportivo el que más me hizo crecer fue Miguel Brindisi.

-¿El mejor jugador con que te enfrentaste?

Toninho Cerezo y lo agarré grande. Mira y no nombré a Diego (Maradona). Cuando él vuelve a Newell´s, jugué contra él.

-¿Compañero de equipo?

Gustavo López, Sebastián Rambert, Pablo Rotchen; toda gente del club. Tengo un montón, amigos, como Diego Cagna.

-¿El título más importante como jugador?

El campeonato nacional con Independiente que le ganamos a Huracán (Clausura 93/94). Veníamos corriendo desde atrás y todos decían que era una final, pero Huracán empatando era campeón. Estábamos obligados a ganar y los aplastamos 4-0. El convencimiento de ese grupo fue tremendo; ya en el vestuario. Eso nos permite jugar la Supercopa, que era el único trofeo que Independiente no tenía. Le ganamos la final a Boca. También, una final internacional y a Boca es buenísimo.

-¿Y un título como DT?

El primer partido, el que salimos campeón con Arsenal en Japón. ¡Ja! Pero, el tricampeonato con Olimpia, porque ese equipo no solo no perdía, sino que demolía.

-¿Argentina revalidará su título de campeón mundial?

Tiene posibilidades. Está en carrera, tiene con qué. Obvio que un título mundial es difícil, pero tiene para ganarlo.

-¿Ves a alguien que pueda tomar la posta en Argentina?

Eso sería muy atípico. Tuvimos la suerte, porque tuvimos a Di Stéfano también, pero entre Di Stéfano y Diego pasó mucho tiempo; entre Diego y Messi también. No se da a cada rato, no es común. Hay un montón de muy buenos futbolistas, pero a ese nivel, no lo veo. Y no solo a nivel argentino, sino mundial…

-¿Algún plato de comida que te guste de Chile?

Típico no comí mucho, pero acá hay mucha gastronomía marítima, que me encanta. Hace mucho que no como carne, soy carnívoro, porque llego a un restaurante, veo un bife chorizo y un pulpo y me tiro al pulpo. Carne ya comí toda mi vida. Me gustan mucho los mariscos y los pescados. Estuve en Zapallar, donde te sacaban el pescado, te lo limpiaban y te lo hacían. Comí congrio y ¡uf! Pero comidas así típicas, no mucho.

-¿Te gustaría conocer algún lugar de Chile en particular?

El sur… Y no solo de Chile, sino también de Argentina. Yo soy de Buenos Aires, en la zona sur.

-¿Practicas otro deporte?

Nada, ningún deporte. Aunque, ahora ando haciendo trekking. Me hace bien, subir ahí, hacer un poquito de fuerza… La subida bien, pero la bajada me da un poquito de miedo, porque siento que se me va la rodilla. Lo llevamos bien…

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