
Diego Dedura-Palomero, una de las nuevas estrellas del tenis mundial fue el último invitado a Raquetas y Palas, el podcast de En Cancha para los fanáticos del tenis. En esta nueva edición de programa, el zurdo alemán de padre chileno y madre lituana analizó en extenso su inicipiente carrera.
Parte del diálogo con Rodrigo López y Benjamín Larraín, radicó en su cercanía con Chile y el gusto que tiene por jugar en el país. “Hasta los 16 años no vine ni una vez a Santiago, porque era muy lejos el viaje desde Berlín. La primera vez que vine me gustó harto”, confesó.
En la entrevista con el programa de En Cancha, también hubo momentos de culto. Dedura-Palomino contó que en la cancha usa muchos chilenismos como “huevón” y “huevada”, herencia se su padre. La conversación se realizó en el contexto de su presencia en el Challenger de Santiago.
—Diego, ¿cómo estás? Nuevamente de vuelta en Santiago
Es una cosa linda estar en mi segunda casa. Siempre tengo familia acá. Mi papá es de Chile, tenemos a los abuelos y todo, entonces es muy lindo estar acá.
—Tu nombre está en boca de todos en el último tiempo. Has tenido resultados increíbles para tu edad, pero quizás hay mucha gente que no te conoce. ¿Cómo describirías a Diego Dedura-Palomero dentro y fuera de la cancha?
En la cancha, seguro un luchador, un tipo que quiere ganar al 100%. Afuera de la cancha, un tipo muy aburrido. Soy muy desordenado, no me gusta ordenar las cosas. Me gusta mucha tranquilidad porque en el tenis te gastas harto, tienes mucha adrenalina. Entonces, afuera de la cancha me gusta hacer todo tranquilo, estar tranquilo, no hacer muchas cosas, no me gusta festejar mucho. Los chicos de 18 a 22 años chupan mucho... no, esas cosas no me gustan. Mucha tranquilidad afuera.
—¿De qué manera ha cambiado tu vida en este último año con los resultados que has tenido y el salto de junior a pro?
Las redes siempre te empujan y al final también juegas con mucha más presión. Creo que gané mucha experiencia jugando en el circuito profesional. El año pasado fue mi primera vez jugando un año completo como profesional y cada vez voy teniendo más experiencia. La cabeza está madurando mucho, cada vez estoy mejor en las situaciones difíciles. Las derrotas para mí son más importantes que las victorias, porque ahí escuchas más a los coaches, te baja un poco el ego, te vas al piso y eso es muy importante para después subir.

“Mi papá me puso la raqueta a los tres años”
—¿Qué fue lo primero que te llamó la atención del tenis? ¿Quién te regaló la primera raqueta?
No fue mi decisión. Mi papá me puso la raqueta en la cancha a los tres años, fue muy joven. Me gustaron siempre otros deportes, pero lo principal siempre fue el tenis. En algún momento se hizo tan profesional que dije: tengo que hacer este camino y voy a apostar todo por esto. Hice todo mi camino con mis padres. Mi mamá también es entrenadora, está en Berlín, pero el papá es el que siempre he tenido al lado. Estoy agradecido de tenerlo, aunque es difícil tener al papá de coach.
—¿Tienes alguna rutina para desconectarte del tenis, de esta saturación de tantos partidos y presión mediática?
Sí, mucho. Trato de no ir mucho al teléfono fuera de los partidos, porque sé que si me meto hay muchos comentarios. Trato de tranquilizar y dejar la cabeza tranquila. Ir a la ciudad, por ejemplo: Santiago es una ciudad muy grande, hay muchas cosas que hacer. Te vas a los centros comerciales, vas viendo cosas. Jugar con cabeza clara es muy importante, entonces hay que sacar el tenis fuera de la cancha.

—Fuera de Santiago, ¿te gusta conocer las ciudades o estás más en el hotel concentrado en el partido?
Depende del lugar. Por ejemplo, las semanas pasadas estuvimos en Tucumán, fue un poco peligroso, tengo que decirlo, y estuvimos viendo siempre dónde íbamos. En Marruecos también hay que tener mucho cuidado porque es otra cultura y no sabes cómo piensa la gente. Sales, pero con mucho cuidado. Lo otro es también mucho hotel, la verdad.
—¿Estás preparado para vivir este contexto de hotel-viaje, hotel-viaje, torneo?
Siempre es difícil. A veces estoy tan loco de los hoteles, porque estás todo el rato con el teléfono o viendo la televisión un poco, pero después de dos o tres horas ya no sabes qué hacer. En los torneos más chicos es más difícil porque no hay mucho que ver. En los torneos más grandes hay más eventos, se pasa el tiempo más rápido: tienes las redes, una entrevista, el partido, después fotos con los fans. Pero en los torneos chicos es muy difícil pasar el tiempo. Estás esperando solo al partido, después vas al hotel, comes y nada más. Esa es la vida de un tenista y tienes que pasar por esas cosas para llegar arriba.
—¿Qué tan desafiante es separar el rol de papá y de coach?
Siempre hablamos, porque a mí no me gusta que me digan muchas cosas cuando el partido está muy tenso. Quiero tranquilizarme y tener la cabeza clara. A veces viene un comentario y le digo “cállate” o algo así. Con el papá te puedes hacer esas cosas, pero con otro entrenador que está arriba no puedes decir eso. Es una cosa de querer y matar a la vez. Es difícil, muy difícil tener al papá de coach, pero yo dije que tengo que aceptar eso y creo que está resultando más o menos bien.
—¿Hay alguna superficie que te guste más, que sientas que estás mejor?
Sí, mucho más. La arcilla es mi prioridad. Me cargan los indoor hardcourt, no puedo jugar en eso, es horrible. Por eso llamé a mi agente a último segundo y le dije: “Oye, me voy para acá (a Sudamérica), no puedo más en Europa”. En el indoor es muy rápido, te vienen esos chicos que son 1,95, sacan y derecha, y para mí eso no es tenis, no hay táctica. Se meten a la red al tiro. No, no, a mí me gusta mucho más la tierra. Creo que para la gente es mucho más lindo de ver también. Escuché que los ATP quieren cambiar de superficie... por favor, no, porque ahí se corta mucho el tenis.
“La primera vez que vine a Chile me gustó harto”
—Tu padre te ha hablado mucho de Chile. ¿Cuál fue tu primera experiencia con el país?
Siempre me contaba cosas, historias de su vida. Él nació en Santiago y vivió aquí mucho tiempo, entonces estaba escuchando todo el rato. Pero la cosa difícil fue que hasta los 16 años no vine ni una vez a Santiago porque era muy lejos el viaje desde Berlín. La primera vez que vine me gustó harto.
—¿Cómo fue esa experiencia?
Muy linda la ciudad y todo. Claro que hay varios barrios complicados, pero tenemos un policía en la casa, el tío Pato, que nos dice dónde vamos y dónde no. Los barrios lindos, muy lindos. Me gusta mucho el Manquehue, es muy lindo. Me gustó mucho más que Argentina.
—¿No te gustó la experiencia en Argentina?
Buenos Aires fue okay, pero Santiago mucho más lindo. Mucho más.
“Con Jarry y Tabilo te deseas suerte, nada más”
—¿Qué experiencias tienes con tenistas chilenos actuales? ¿Cristian Garín, Alejandro Tabilo, Nicolás Jarry?
A veces te tocas. Por ejemplo, el año pasado cuando jugué en Munich estaba hablando unas veces con Nico. Son jugadores buenos. A Tabilo también lo vi en Munich, pero no hablas mucho. Te tocas y dices: “¿Cómo estás? Todo bien, mucha suerte”, y nada más. Sabes que son buenas personas y les das un esfuerzo para su carrera. Al final, el tenis es un deporte individual, todos van haciendo su camino distinto.
—¿Te gusta eso del tenis, lo individual?
Por eso no hay mucha relación, no hablas mucho con otra gente. Todos tienen casi su equipo y están todo el rato metidos como en una caja. Lo ves también con los mejores: Alcaraz, Sinner, tienen como cinco o seis personas, mucha gente en el equipo. Es un deporte muy solo y muy egoísta. Yo digo siempre que los tenistas son los más egoístas, porque imagínate: vas a un torneo y dices “oye, ¿puedes traerme el agua, me puedes calentar un poco?”. Todo es para ti. Es distinto al fútbol, donde tienes 11 compañeros y más gente en el entrenamiento. En el tenis estás solo en la cancha. Los deportes individuales son más difíciles, hay más desgaste mental porque estás pensando solo.
—¿Cómo te ayuda la familia en eso, en superar este deporte tan solitario?
Es muy difícil. Siempre ayuda hablar con gente, con amigos. Después de los partidos siempre es más fácil cuando ganas, porque ahí la gente te llama y todo. Pero cuando pierdes, siempre atrás de ti está la familia, los papás, las mamás, siempre te empujan de nuevo. Pero creo que lo más importante es que tú te empujes solo, porque al final estás solo en la cancha y tú vas a hacer el quiebre de jugar bien de nuevo después de muchas derrotas. Es todo mental.
“El tenis en Alemania es el segundo deporte después del fútbol”
—¿Cómo es el tenis en Alemania?
En Berlín hay muchos clubes, les encanta mucho el tenis a los alemanes. El problema es que también es un país un poco envidioso, son muy egoístas. Pero encantados de jugar: se levantan a las 7 a jugar y después se van al trabajo. Hay muchas canchas, aunque son medio flojos también, porque cuando el tiempo está muy caluroso o muy frío no van a las canchas aunque las tengan reservadas. Pero en verano está todo lleno, es muy difícil encontrar canchas.
—¿Y la competencia interna, en torneos de Alemania?
Sí, es fuerte. Alemania es un productor de tenis. Después del fútbol, creo que es el segundo deporte que más se juega. Mucha competencia y siempre van llegando chicos nuevos. Ojalá que siga así.
—¿Has podido conversar con alguna leyenda del tenis alemán? Boris Becker, Zverev, Tommy Haas...
De las leyendas no, pero hablé unas veces con Zverev. Buen tipo. Hace lo mismo que todos: van su camino. Me saludó, después me preguntó dónde iba a jugar, te tocas un poco y eso es todo.
—Otro que está ahí metido en el circuito, volviendo a Chile: Nicolás Massú. ¿Tu padre te ha contado algo de sus hazañas?
Con Massú no he tenido contacto, pero sé que fue un gran jugador e hizo mucho por el país. Pero al que más me tocó fue Fernando González, que nos encontramos por primera vez en Madrid el año pasado. Muy buena persona. Se encontró con mi papá y conmigo.
—¿Pudieron conversar? Todos recuerdan la derecha de González...
Muy buena persona. Al principio no reconoció a mi papá, pero después dice que vio mi pelo y ahí lo cachó.
“El Chino Ríos fue un genio en la cancha”
—Me imagino que también te hablaron de Marcelo Ríos, número uno del mundo, el único en Chile.
Me gusta mucho ver al Chino Ríos, los partidos que jugó en Miami, en Hamburgo, los que sea. Me gustó mucho cómo jugaba: muy inteligente en la cancha, mucho talento. No jugaba como yo, pero puedes ver muchas cosas de él de táctica porque fue un genio en la cancha. El mejor tenista de Chile en la historia. Le falta el Grand Slam, pero igual fue un jugador muy bueno.
—De hecho, Horacio de la Peña dijo hace poco que tú eras como ver a un Marcelo Ríos.
Hay que ver. Yo digo siempre: cuando ganas te empujan mucho y te empiezan a poner al lado de otros nombres. Yo trato de hacer mis cosas. Es parte del proceso. Quizás hay cosas que son parecidas, como ser zurdo, tener buena derecha, pero yo digo siempre que todos los jugadores son distintos, siempre tienen cosas distintas.
—En el circuito actual está esto de Sinner y Alcaraz. ¿Hay alguno que te guste más?
Los dos son los mejores. Son muy difíciles de ganarles constantemente porque son genios. Tienen la velocidad en la pelota que casi la doblan, son muy rápidos, pueden correr 5 horas. Son jugadores distintos, son leyendas. Pero de los otros me gusta mucho Jack Draper, que juega muy bien, y también Musetti, que son jugadores muy talentosos, muy genios en la cancha. Creo que esos dos les pueden ganar a veces a Alcaraz o a Sinner, no todo el rato, pero a veces sí.
—¿Hay algún tenista de tu generación que digas “este va a llegar alto”?
Creo que Moise Kouamé va a llegar alto. Va jugando muy bien y tiene muchas armas. De los otros, Justin Engel está top 100, jugando muy bien. Hay muchos chicos que están llegando: Putkov, el noruego, que está como 140; Sakamoto, de Japón, que está en 170. Los chicos van jugando bien y van subiendo en los rankings, pero al final no sabes qué tan lejos va a llegar uno u otro. En el tenis siempre pueden pasar cosas: te puedes lesionar, pierdes la confianza, te baja el ranking. El tiempo va a decir quién llega más lejos.
—¿Cómo proyectas tu carrera? ¿Te fijas metas o dejas que fluya?
Yo digo que fluye, porque las cosas que no puedo controlar las dejo. El ranking o cómo juegas no lo puedes controlar. La única cosa que puedes controlar es cómo piensas en la cancha, cómo das el esfuerzo: todo está en lo mental. Si me baja el ranking porque jugué con un jugador bueno y él me ganó, no lo puedo controlar. Pero cómo sigo o cómo pienso después de los partidos, eso puedo cambiarlo. Después juegas una buena semana, otra buena semana y ya tienes los puntos de vuelta. Lo más importante en el tenis es siempre seguir, no dejarte porque jugaste una semana mal. Siempre va a llegar el momento. A mí me hizo click un poco ahora en la gira americana.
—¿Cuáles son tus objetivos concretos para este año?
Me puse metas. El clasificatorio de Roland Garros: tenía que juntar muchos puntos, me faltaban como 120, pero siempre dije que todo es posible y ahora ya no estoy muy lejos, me faltan unos 30 puntos. De lo otro, jugar los Grand Slams. El pasto no, seguramente, porque no me gusta mucho. Yo digo que el pasto es para los jugadores de golf. Pero jugar el US Open, claro, y entrar al Next Gen, que son los objetivos más grandes. No te voy a mentir: soy un tipo realista y hay mucha plata en juego, que es muy importante para financiar la carrera.
—¿Y el Chile Open?
También un objetivo. Para mí sería lindo jugar todos los ATP el próximo año. Si estoy cerca del top 150, puedo entrar a todo. Jugar Buenos Aires, Río y después Santiago: esa gira estaría muy linda y estoy dando mucho esfuerzo para jugarla.
“Hablo con ‘huevón’ y ‘huevada’ en la cancha. Toda mi mentalidad es sudamericana”
—Tú tienes mucho de chileno. De hecho, creo que hablas tan chileno como nosotros. ¿Sientes que en la cancha tienes mucho de chileno también?
Yo diría de sudamericano. En la cancha toda mi mentalidad es sudamericana. Me empujo como sudamericano, más que como chileno. Ando diciendo mucho “huevón” y “huevada” en la cancha. Es que los chilenos hablan el español más feo, es una huevada horrible. Cuando hablo con un español, no me entiende ni una huevada. Pero es una cosa cultural que está dentro mío. El papá siempre habla así en la casa, hasta mi mamá habla con “huevón” y todas esas cosas. Me hicieron así, así que hablo así.
—¿Qué es lo que más te gusta de Chile?
La comida me gusta mucho. La carne es buena, la fruta en el verano está muy buena. Pero lo que más me gusta y que se me olvidó decir la última vez: las empanadas de pino. Todas son muy buenas.
—¿Te has aficionado a algún otro deporte?
Cuando era chico jugaba harto básquetbol, algunos partidos de fútbol con amigos. Pero cuando eres más profesional no hay tiempo para jugar otros deportes, estás todo el día enfocado en el tenis. Siempre me gusta ver otros deportes más que tenis, porque quiero sacar el tenis fuera de la cancha. Veo partidos de NBA o la Champions que están jugando ahora.
—¿Y en el fútbol, tienes alguna preferencia acá en Chile?
El que más me suena es Colo Colo. Y en Alemania, bueno, no jugamos muy bien en Berlín. Estamos en la segunda Bundesliga ahora y están tratando de subir a la primera, pero es muy difícil.
—¿Hertha o Union Berlin?
Hertha. Union no me gusta mucho, es más del lado del este y nosotros estamos más del lado del oeste.
“Lo más difícil es entrenar todos los días donde nadie te ve”
—¿Qué ha sido lo más difícil en tu carrera hasta ahora?
Lo más difícil, la parte mental. Estar todos los días en la cancha, no en los torneos, sino en el entrenamiento, siempre empujando. Te piensas: ¿para qué estoy haciendo esto? Al final quizás voy a perder igual. Siempre luchar contra esa mentalidad, todos los días, donde nadie te ve. Estás entrenando solo con tu papá, corriendo tres o cuatro horas al día, saltando vallas, haciendo tu trabajo como profesional. Después te dicen: “Qué lindo juegas, se ve tan fácil”, pero todo el trabajo lo haces antes, en las sombras. Esa parte es muy difícil.
La otra parte es que el tenis es muy solitario. Hay momentos en que quieres irte a la casa. La semana pasada en Tucumán no había mucho y pensabas: ¿por qué estoy jugando aquí? No sabes dónde salir, no sabes qué hacer. Hay jugadores que van viajando solos y eso es muy duro, estar solo todo el rato sin tener gente con quien hablar. Te pones un poco depresivo.
Y de lo tenístico, el salto de Junior a Pro te madura mucho, pero muchísimo. Vas jugando los Grand Slams de Junior, crees que la vida está perfecta y después te metes a los Futures de 15, de 25 mil y tienes que pelear por todo. También tienes que ver cuánto gastas, cuánto no gastas, los viajes, los hoteles. Si no eres joven, bueno y tienes muchos sponsors, es muy difícil estar entre los 300, 400, hasta los 1000. Esos chicos no sé cómo se financian. Normalmente un tenista profesional tiene que viajar con un coach y esas cosas son muy difíciles.
—Llegaste como campeón en Tucumán al Challenger de Santiago, pero el viaje a Chile tuvo algunas cosas. ¿Cómo fue ese trayecto?
Me pasó la primera vez y fue para la risa. Mi papá estaba un poco escéptico, pero yo estaba tranquilo porque sabía que íbamos a alcanzar el vuelo. La semana de torneo fue buena. Pero el viaje de vuelta fue una locura. Primero se reventó el neumático del taxi: nos paramos con lluvia al lado de la calle, no teníamos Wi-Fi y necesitábamos pedir un Uber para ir al aeropuerto. Mi papá les pidió wifi a dos chicos que estaban ahí, saqué el Uber y nos fuimos al aeropuerto.
Después el vuelo se retrasó. No había información, nadie para contactar, toda la gente esperando. De repente dicen que a las 01:30 vamos a embarcar, cuando normalmente era a las 23:30. Nos dejaron esperar una hora y media más en la puerta de embarque. Cuando ya estábamos todos en el avión, a las 2:30 iba a despegar el avión y de repente un chico le da miedo volar, tenía ansiedad o algo, y se tenía que bajar. Tuvieron que sacar sus maletas y todo. Al final llegamos 4 horas tarde a Buenos Aires.
Ya estaba chato, estaba loco. Más encima el avión de Tucumán se movía como loco en el aire. Después en Buenos Aires nos pasaron una conexión a las 10 de la noche y dije: ni cagando puedo viajar a las 22. Cancelamos, pagamos un vuelo de las 9:50 porque tenía que llegar el lunes ya que jugaba el martes. Habría llegado a las 12 de la noche, a la casa a las 2 de la mañana, loco. Una locura el viaje de Tucumán a Santiago. Pero eso también es parte de ser tenista, no creo que sea el único al que le pasan estas cosas.
Ídolos, Grand Slams y redes sociales
—¿Quién es tu gran ídolo en el tenis?
Mi más grande ídolo soy yo mismo, porque me veo a mí solo y me quiero ver lo más posible arriba. Pero si tengo que decir alguien, me gusta mucho Rafa. Rafa Nadal es una leyenda del tenis, un jugador muy grande. Y también Djokovic, que me encanta la mentalidad que tiene: increíble ganando con 38 años a Sinner, una locura. Después de tantos años todavía está jugando a un nivel altísimo. Tienes que ver a esas personas y cogerte cosas de ellos para subir. De todos los jugadores que están arriba puedes sacarte cosas que te ayudan en tu juego.
—Estuviste también en la academia de Rafa Nadal. ¿Pudiste pelotear con él?
Sí, jugué una vez con él. Estaba nervioso, claro. Después te vas acostumbrando. Fue una experiencia muy buena, me gustó mucho. Al final hablamos unas cosas, corto nomás.
—¿Cómo te tomas las críticas en redes sociales?
Tuve varias críticas encima, lo voy a tocar un poco: por el festejo con Shapovalov y un segundo saque que hice una vez en Polonia. Con eso siempre te vienen muchos haters y comentarios negativos. Pero al final yo digo siempre: la cabeza tiene que estar clara y no ver mucho el teléfono. Entendí que el teléfono te hace mucho daño. Por ejemplo, en el ATP, cuando viene el hate y muchos mensajes, mejor solo sacar los mensajes porque después te quedas 5 horas con el teléfono sin cachar qué está pasando realmente. Es mejor dejar el teléfono al lado y después del partido pensar 2 horas sin teléfono. Todas las cosas electrónicas te matan mentalmente.
Claro que también hay cosas positivas: después vas respondiendo a tus supporters y fans, estás agradecido por ellos. Pero lo más importante es llamar a tu familia, a tus amigos.
—¿Manejas tú mismo tus redes sociales?
Sí, no tengo equipo. Si yo soy la persona que juega, yo soy la persona que maneja y eso.
—¿Por qué dejaste el circuito junior?
Es una pregunta que me han hecho hartas veces. El último torneo que jugué como Junior me ganó un tipo que estaba como 300 del ranking ATP. Al tiro después dejé de jugar Juniors. Hice la consulta con mis padres: ¿dónde voy a madurar más? Tenía 15 o 16 años y me quedaban dos o tres años más de Junior. Dije que tenía que empezar a jugar profesional ya, porque al principio creía que iba a jugar igual de bien al tiro en el circuito Pro, pero empecé perdiendo, perdiendo, perdiendo. Dije: ¿qué pasa acá?
Después vas madurando y ves que es otro mundo. Con muchos jugadores junior no pasa nada después. Fueron número uno del mundo en Junior, todos los top 10, ¿y cuántos llegan arriba? No hay mucho, por eso solo hay un top 100. El circuito junior es importante para tener experiencia en Grand Slams, pero después tienes que saltar al tiro porque el mundo Pro es la realidad del tenis. Esa fue la decisión más importante de mi carrera y la más positiva.
—En el circuito Junior jugaste contra tu hermano Mariano y ganaron juntos un doble aquí en Santiago. ¿Cómo fue?
Estuvimos viajando juntos tres semanas y jugamos unos torneos Junior en Alemania. Fueron mis primeros torneos Junior después de haber saltado al circuito profesional, hacía harto tiempo. Me tocó tres veces con él: una vez en cuartos, después en semi y otra en segunda ronda. Mariano estaba más fuerte, tenía más madurez y jugaba mejor en ese momento. Igual le saqué un partido, pero yo no jugaba muy bien todavía.
Ahora la cosa cambió. Pero fue lindo, y el doble que jugamos en Santiago... en la final ya estaba raja, no me podía ni mover, estaba pegando puros palos y Mariano hacía todo casi en la red. Siempre es lindo jugar con tu hermano.
“Roland Garros es mi favorito; donde te tratan mejor es Australia”
—¿Cuál es tu Grand Slam favorito?
Va a ser Roland Garros, por la tierra. La atmósfera es muy buena, el Philippe Chatrier es muy lindo. Me gusta mucho que Roland Garros es más chico, estás al lado de los jugadores, viendo a los fans. Fui una vez y estás ahí como en los partidos adentro, es íntimo. Pero tengo que decir que por tradición, lo más lindo va a ser Wimbledon. Y donde te tratan mejor es Australia, porque ahí es increíble cómo te tratan. Jugué Junior en Australia y te tratan como un rey: estás jugando como los profesionales, tienes toallas, te preguntan cómo estás, te hacen todo. Pero Roland Garros va a ser el favorito por superficie.
—Hay que quitárselo a Alcaraz...
Sí, ganan mucho ya. Hay que quitarles uno.
—Si Diego Dedura-Palomero gana Roland Garros, ¿saldrías con la bandera chilena, la alemana o la lituana?
Difícil, porque no me gusta hacer sentir mal a la gente. De todos los lados me apoyan. Me pondría las tres nomás.

“Hoy es Alemania, pero la ventana con Chile siempre está abierta”
—La pregunta que te han hecho mucho: ¿Chile o Alemania?
Mira, es una cosa difícil. En el tenis, sin sponsors ni plata no puedes hacer nada. Tienes que financiar tu carrera. Los jugadores llegan como máximo a los 35 años y hasta ahí tienes que asegurarte una cantidad de plata y resumir todo. Si no eres top 50, tienes que financiarte de manera muy inteligente y no puedes gastar todo.
Al final es una cosa muy difícil. El apoyo aquí en Chile es más grande que en Alemania. Me gusta mucho porque los chilenos son muy nacionalistas. Pero te voy a dar un ejemplo: si tienes una empresa y me dices “ven a trabajar para mí, pero vas a trabajar gratis”... necesito financiar los vuelos, los hoteles, pagar a otro entrenador. Necesitas ayuda, no puedes jugar gratis. Esa es la cosa más difícil.
—Y Alemania se la jugó por ti, apostó por tu carrera y tu futuro.
Claro, la federación ayudó en cosas financieras. Es lo más importante: tienes que financiar de alguna manera tu carrera, si no, no puedes jugar tenis.
—Entonces, ¿es una ventana abierta?
Por hoy tengo que decir que es Alemania. Pero claro, en el futuro, si con Chile le va bien y se puede hablar... siempre se puede hablar. Yo no tengo problema. Yo voy escuchando de todos los lados. Hablar es una cosa, hablar nomás, y siempre se puede hablar.
—Nos encantaría tener tu talento en Chile...
Alemania también quiere mi talento, incluso Lituania también ya ha hablado unas cosas. Es una pelea de tres lados, entonces es muy difícil. Pero claro, los chilenos me gustan mucho: el apoyo ayer (en el Challenger de Santiago) fue muy lindo, mucho apoyo de los chilenos.








