En la actualidad del fútbol chileno, es poco frecuente que jugadores extranjeros lleguen para quedarse por un largo período y para guardar su nombre en la memoria colectiva a punta de goles, como lo ha hecho Joaquín Larrivey.

El trasandino arribó a la Universidad de Chile en enero de 2020, a sus 35 años, luego de su paso por Cerro Porteño de Paraguay, equipo en el que anotó 14 goles en 39 partidos. Desde su llegada al elenco laico, se fue ganando rápidamente el cariño de los hinchas, a pesar de que ese año los azules no tuvieron aspiraciones al título. El argentino consolidó una gran dupla con Walter Montillo y anotó 19 goles, quedando apenas a un tanto del máximo goleador, Fernando Zampedri.

En el 2021, los azules tuvieron un muy buen inicio de año de la mano de Larrivey, pero todo se desmoronó en la segunda parte. El equipo acumuló 12 partidos sin ganar y quedaría al borde del abismo. El llanto del delantero, tras la agónica remontada 3-2 ante Unión La Calera, reflejó el sufrimiento de todo el pueblo azul, que sólo en la última fecha logró salvar la categoría.

Seguramente, el 2021 fue un año que quedará siempre en su memoria, ya que el goleador argentino enfrentó dos caras. Por un lado, cerró un registro sobresaliente: 24 goles en 38 partidos. Por otro, la sequía de la segunda rueda —apenas un gol en las últimas diez fechas— terminó golpeando el cierre de temporada.

Ese mismo año, la U vivió un fuerte cambio con la llegada a la propiedad del Grupo Sartor, encabezado por Michael Clark. A pesar de tener un acuerdo de palabra con Joaquín Larrivey para renovar su contrato (según las propias declaraciones del delantero), el cuestionado timonel azul decantó por la salida del goleador, lo que se transformaría en uno de los errores deportivos más grandes de la historia de Azul Azul.

Me detengo aquí, primero, porque, más allá del opaco final de temporada, el delantero argentino se fue de la U con 43 goles en dos años. De no mediar nada extraño, Larrivey habría marcado época en el elenco de La Cisterna anotando muchísimos goles. De hecho, sólo en el fútbol chileno está muy cerca de llegar a los 100 goles en 162 partidos.

Universidad de Chile nunca logró reemplazar a un goleador de ese calibre. No ocurrió con Cristian Palacios ni con Ronnie Fernández al año siguiente. Tampoco con Luciano Pons en 2024, temporada en la que incluso se pudo concretar el retorno del argentino.

Increíblemente, Clark disolvió con facilidad un vínculo que pudo tener tintes históricos y claro está que a la U le faltó en los últimos años esa cuota de efectividad goleadora para volver a ser campeón.

Larrivey volvería al fútbol chileno a mediado de 2023, luego de partir al ascenso italiano en busca de una nueva experiencia. Magallanes, por gestión de Cristián Ogalde y Nicolás Nuñez, contaría con el delantero para reforzar al equipo que estaba muy cerca de descender, lo que finalmente se concretó, pero tanto en 2023 como 2024, el argentino seguiría anotando goles y serían 33 los tantos con la camiseta carabelera.

A sus 40 años, buscaría un nuevo desafío en el ascenso con la camiseta de Deportes Concepción. La apuesta sería todo un éxito, dado que el jugador está intacto físicamente, jugando hasta aquí, 38 partidos en el año, y debido a su gran capacidad goleadora, ya son 21 tantos que tiene al elenco lila con la ilusión viva de conseguir el ascenso en la liguilla.

Su carrera, ejemplar de principio a fin, podría tener como broche de oro un ascenso histórico. Larrivey no sólo trajo goles al fútbol chileno: añadió jerarquía, profesionalismo y una vigencia absoluta a los 41 años. Un ejemplo que deberían observar no sólo los jóvenes futbolistas, sino también quienes administran nuestros clubes. Porque profesionales como él son justamente los que hay que salir a buscar en el mercado que se aproxima.

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