
El destacado filósofo chileno Reinaldo Sánchez suele decir que “toda polémica dura tres días”. En su época de presidente de la ANFP, con los incendios diarios que conlleva el cargo, el ladino propietario de Santiago Wanderers aprendió de manera empírica que los escándalos, aun los más ruidosos, tienden a apagarse tan rápido como se encendieron. Pasado el fin de semana, nadie se acuerda.
En la columna de la semana pasada denuncié la horrible práctica de esquilmar a los clubes de Segunda Profesional con cobros usureros por los derechos de formación. El título del texto no tenía metáforas: Una vergüenza. Daba nombres, clubes, fechas, emplazaba al Sifup... En los días siguientes aporté más datos, hablé en Canal 13, radio Agricultura y, sobre todo, en mi programa de youtube “La hora de King Kong”. Tan escandaloso como fatuo. Luego de un par de rebotes en algún medio digital, la denuncia se fue diluyendo hasta que una semana después está en el archivo.
Reinaldo Sánchez lo sabía y los que manejan la actividad lo convirtieron hoy en un arte: en el fútbol chileno no se pide permiso ni perdón, se sigue camino tal cual. Se puede meter las patas, las manos, agarrar el codo o empomar el ojo y nunca pasa nada. Es tal el control que hay sobre todos los actores, que aún una denuncia de ese calado, donde de manera flagrante y casi insana se vulnera el derecho al trabajo con la aplicación mañosa y de mala fe de un reglamento, que para los perpetradores las consecuencias son inexistentes.
El tribunal en lo patrimonial de la ANFP seguirá fallando a favor de los clubes que seguirán cobrando decenas de miles de dólares para que futbolistas desechados por esos mismos clubes puedan jugar por un sueldo mínimo. Mientras, una división completa del fútbol chileno, que hoy no tiene calendario, ni número exacto de participantes, ni voz en la ANFP, ni destino, ni sentido de existir, corre el serio peligro de desaparecer por pura indolencia.
El invento de Sergio Jadue y Felipe Muñoz, otro que capea olas sin sacarse el sombrero ni levantarse de su asiento, está a punto de morir sin que nadie se dé cuenta. General Velásquez se dio una semana para conseguir financiamiento o baja la cortina. Y no hay mucha, tal vez ninguna, convicción de lograrlo.
¿Y la ANFP? La prioridad es conseguir buenos abogados ante la arremetida de Unión Española e Iquique en Tribunales. Jorge Segovia, herido por lo de la elección fallida el 2011, encontró el momento preciso para vengarse. Si un juez mete una orden de “no innovar”, a Pablo Milad se le pudre todo. En esa dinámica, lo que ocurra con la Segunda Profesional o con jugadores que ganan el sueldo mínimo le importa bien poco. Con suerte se enteró de la historia.
Si Reinaldo Sánchez dice que toda polémica dura tres días, la verdad es esta última historia tuvo vida más breve si cabe: de suerte aguantó 48 horas. Mucho antes el gran Pezoa Véliz escribió “nadie dijo nada, nadie dijo nada”.







