Como ya es costumbre, cada vez que un nuevo jugador se integra a la selección chilena, el Rey Arturo y sus compañeros le dan la bienvenida a punta de un "bautizo", en el que se deben parar en una silla y cantar frente a todos. El turno fue de Martín Rodríguez, quien con las risas de sus compañeros de fondo, intentó sacar su mejor voz al ritmo de Ráfaga.