
El coloso de Ñuñoa vuelve a latir con un aire distinto. Este miércoles se confirmó que la Selección Chilena femenina regresará al Estadio Nacional tras siete largos años de ausencia, y lo hará en grande: enfrentando a Ecuador el próximo 5 de junio, en un duelo clave por la Liga de Naciones que puede acercar a la Roja al Mundial de Brasil 2027. No es solo un partido, es una especie de reencuentro pendiente entre el equipo y su casa más emblemática.
El anuncio tuvo tintes de ceremonia y emoción. En pleno recinto, el subsecretario de Deportes, Andrés Otero, no escondió el simbolismo del momento: “Es un día histórico”, lanzó, destacando que el Nacional debe ser, de una vez por todas, “el estadio de todas las selecciones chilenas”. La apuesta no es menor: sueñan con 45 mil personas en las tribunas, una cifra que transformaría el ambiente en una verdadera fiesta.
Pero en Quilín no quieren solo llenar el estadio, quieren hacer historia. Desde la ANFP, el gerente de operaciones Felipe de Pablo fue claro: la meta es romper el récord de asistencia en el fútbol femenino chileno. La marca a superar —cerca de 20 mil espectadores en el Superclásico de 2023— parece ambiciosa, pero el entusiasmo invita a creer. “No venimos a cumplir”, advirtió, dejando en claro que la jornada apunta a instalar un antes y un después.
“Sueño cumplido”

Dentro de la cancha, la ilusión también se siente. Yanara Aedo, una de las referentes del equipo, lo resumió con emoción: jugar una eliminatoria en el Nacional es “un sueño cumplido”. Pero el romanticismo no tapa la urgencia deportiva: el duelo ante Ecuador puede ser determinante para meterse en zona de repechaje. La invitación es clara: que el público acompañe en una instancia que puede marcar el futuro del equipo.

En lo estrictamente futbolístico, Chile llega cuarto con diez puntos y sabe que ganar es casi una obligación. Un triunfo las dejaría con 13 unidades y bien posicionadas de cara a la última fecha, donde quedarán libres esperando resultados. El escenario está armado: estadio, historia y presión. Ahora, solo falta que la Roja femenina convierta esta cita en una noche inolvidable.








