
Se disputó la primera fecha del torneo local, con tres partidos suspendidos. Universidad de Chile-Cobresal, Everton- Palestino y Unión La Calera-Universidad Católica fueron los cotejos aplazados, por latas razones, en el caso de la U, y por la tragedia de los incendios forestales que afectó a Viña del Mar y las ciudades aledañas.
En el inicio se apreció a Colo Colo macizo, con un 3-0 lapidario en Santa Laura. Unión Española jugó muy mal y decir que fue el peor equipo de la jornada no es un despropósito. Los cuatro cambios que Miguel Ponce realizó al terminar el primer tiempo ilustran el descontento de la banca hispana.
Los albos fueron contundentes, coparon la mitad de la cancha, con la presencia de Arturo Vidal. Sus trazos largos, simpleza para desplazarse y encontrar el espacio preciso se notaron. Cristián Zavala en la derecha volvió loco a Nicolás Peñailillo, mientras el resto de la escuadra de Jorge Almirón exhibió un libreto claro. Manejo de la pelota, sin un delantero centro natural (Marcos Bolados ocupó la función) y el empuje de Maximiliano Falcón. El uruguayo anotó un golazo, que tuvo el gentil auspicio de los rojos, que jamás cortaron su carrera iniciada en terreno propio.

No fue rival Unión, al igual que Huachipato en la final de la Supercopa. Por eso emitir un juicio mayor sobre los albos no corresponde. La llave con Godoy Cruz en la Copa Libertadores y el duelo con O’Higgins en Rancagua darán una pauta más certera.
En el caso de los rancagüinos, la victoria sobre Deportes Copiapó otorga aire al entrenador Juan Manuel Azconzábal. No terminaron bien los celestes en 2023 y era necesario un empujón en la temporada que arranca. Los yerros del portero Nelson Espinoza marcaron el trámite de la derrota copiapina, con la efectividad de Simón Contreras, el argentino Octavio Bianchi y Bryan Rabello. Bien por Bianchi, ex ariete de Rosario Central, que llega con la misión de otorgar la cuota de gol que su oncena requiere.
El conjunto de Ivo Basay mostró fervor, la presencia de Tobías Figueroa (volvió a anotar luego de una larga sequía), pero ofreció licencias graves en el fondo. A los seis minutos perdía 2-0. La cuesta estaba pesada muy temprano.
El puntapié inicial de Ñublense y Coquimbo Unido fue discreto. La escuadra de Mario Salas tuvo ausencias relevantes y se aprecia que está en rodaje. Los piratas de Fernando Díaz mantuvieron la concentración defensiva que los distinguió el año pasado y entregaron trazos de la dupla formada por Luciano Cabral y Andrés Chávez. El primero como habilitador y el segundo imponiendo su peso.
Se esperaba el retorno de Cobreloa ante Huachipato. El empate 1-1 castigó a los nortinos, que encontraron en la polenta de Bayron Monroy y la zurda de Marco Borgnino sus principales agentes ofensivos, más un buen segundo tiempo de Francisco Arancibia. Los acereros de Javier Sanguinetti no aguantaron la ventaja parcial y no se acercan al equipo que dio la vuelta olímpica el pasado 8 de diciembre. Gonzalo Montes y Claudio Sepúlveda son los barómetros, pero necesitan algo más.
El cierre electrizante entre Audax Italiano y Deportes Iquique en La Pintana, con un 3-2 agónico de los iquiqueños, mostró el carácter de la oncena de Miguel Ramírez. Walter Ervitti, el debutante entrenador audino, metió muy atrás el equipo luego de la evitable expulsión de Emanuel Cecchini. El pacado lo pagó en el epílogo. Claves los ingresos de los argentino Lázaro Romero y Enzo Hoyos que dieron vuelta un marcador que parecía escrito.
Este fin de semana por fin jugarán todos. Como en las ligas normales. A esta altura, no es mucho pedir.



