El 27 de agosto de 1999 la Lazio de Marcelo Salas tenía el enorme desafío de enfrentar en Mónaco al poderoso Manchester United de David Beckham por la Supercopa de Europa. El equipo italiano tenía las apuestas en contra, ante un rival que venía de ganarlo todo a nivel local y continental con Sir Alex Ferguson en la banca. Aún peor, el DT sueco Sven-Goran Eriksson había dejado al chileno en la banca, pero tuvo que hacerlo ingresar tempranamente a los 23' ante la lesión de Simone Inzaghi. Y el Matador se demoró 12 minutos en demostrarle su error, con un tiro desde fuera del área que batió la débil resistencia del portero holandés Raimond Van der Gouw.