Manuel Pellegrini miró al cielo y probablemente supo que el final estaba cerca. En La Cartuja, lo que comenzó como un sueño con el Betis ganando 2-0 a los 26 minutos, terminó en un infierno absoluto. Tras el descuento de penal del Braga al minuto 53, el equipo del chileno se desmoronó por completo, repitiendo la pesadilla del derbi ante el Sevilla y sentenciando una eliminación europea que duele más por la forma que por el resultado.

Fueron 44 minutos de agonía. Desde ese gol de Horta hasta el pitazo final, el “beticismo” dictó sentencia: se acabó el cariño. Los insultos, las pifias y el ensordecedor “vete ya” marcaron una jornada donde las estadísticas no mienten: un pavoroso 27% de rendimiento en los últimos 11 partidos. Al Ingeniero se le olvidó ganar y la hinchada ya no perdona.

En conferencia de prensa, el chileno no puso excusas: admitió que es su momento más bajo. Y aunque a nivel directivo el respeto por su figura es total y tiene contrato hasta 2027, en los pasillos del club ya se escucha una palabra que retumba con fuerza: desgaste. ¿Es este el adiós definitivo del Ingeniero en Andalucía?

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