Cada vez que en Uruguay el campeón es otro que no sean Nacional ni Peñarol, el fútbol internacional sufre un vórtex en el contínum espacio-tiempo... Es tan habitual que los dos gigantes orientales sean los monarcas, que obviamente si el desenlace es otro, sorprende.

Es lo que ocurrió el domingo en la noche. El modesto Racing Club de Montevideo se proclamó en el Apertura charrúa, el primer título en la centenaria historia de ese equipo.

Y la manera en que los jugadores se enteraron fue bien emotiva. Habían recién ganado a Cerro Largo y, como Peñarol cayó con Wanderers, la coronación fue matemática. El plantel venía en el bus, así que pararon en plena carretera y destaron los festejos... Histórico.

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