
Aunque no estemos en época de altas temperaturas, de todas formas una escapadita a algún balneario siempre es un panorama imperdible, sobre todo para aquellos que buscan desconectarse y disfrutar de las bondades del mar, además de todas las actividades que se generan a su alrededor.
Es así como 2 horas y media en auto desde Santiago no se hacen nada si el fin último es disfrutar de lo que ofrece Matanzas, un pueblo costero ubicado en la comuna de Navidad, Región de O’Higgins, que con el correr de los años ha salido del ostracismo turístico para volverse una parada obligada debido al enorme desarrollo en la localidad.
Así que, si estás pensando en una escapada de fin de semana, este es tu panorama ideal. Ya sea solo, en pareja o con la familia completa, Matanzas ofrece una enorme gama de actividades para respirar aire puro y generar recuerdos imborrables.
Actividades en Matanzas: desde surfear hasta paseos a caballo

Gracias a sus constantes vientos, la zona se ha convertido en uno de los mejores lugares de Chile para practicar windsurf y kitesurf, especialmente en Playa Matanzas y Playa Pupuya. Además, en La Boca hay escuelas que ofrecen clases de surf, kitesurf y Stand Up Paddle (SUP) para quienes quieran iniciarse en estos deportes.
Más allá del mar, los alrededores también invitan a explorar sus paisajes a caballo, recorrer senderos en bicicleta de montaña en la Reserva El Maitén o navegar en kayak por el río Rapel hasta su desembocadura. Son actividades ideales para descubrir la belleza natural de la costa desde una perspectiva diferente.
Si prefieres caminar, el trekking hacia Los Arcos de la Polcura y el Mirador de San Pedro regalan postales inolvidables del litoral y de la unión del río Rapel con el océano. A ello se suma el Santuario de la Naturaleza Bosque de Calabacillo, un espacio protegido donde es posible observar aves, lobos marinos y la rica biodiversidad que caracteriza a este rincón del litoral central.
¿Qué comer en Matanzas?
En Matanzas, buena parte del viaje también se disfruta a la mesa. Una excelente forma de comenzar es con un pescado fresco o las ya tradicionales empanadas de camarón con queso que venden en los quioscos de la playa. Si quieres irte a la segura, las famosas empanadas de “El Yoyo” son casi una parada obligada por su sabor, calidad y precio, mientras que “Pez de Roca” también se ha ganado un lugar entre los favoritos de quienes buscan algo rico y rápido.

Si la idea es sentarse con calma a disfrutar del paisaje, las alternativas no decepcionan. Restaurante Mar Blanco ofrece una vista privilegiada del océano para acompañar sus preparaciones, mientras que Hotel y Restaurant Surazo apuesta por una carta de cocina internacional. En Pupuya, La Lobera Club combina una panorámica espectacular del islote con mariscos y pescados frescos, un escenario perfecto para cerrar la tarde con un buen sour.
Para quienes prefieren un ambiente más distendido, La Pizzería Matanzas es una apuesta segura para compartir, mientras que Café Ruda invita a hacer una pausa frente al mar con un café o un brunch prácticamente con los pies en la arena. Sea cual sea el antojo, Matanzas demuestra que su encanto no solo está en las olas y el viento, sino también en una oferta gastronómica capaz de conquistar a cualquier visitante.
Cómo llegar a Matanzas desde Santiago

Si viajas en auto, prepárate para un recorrido de unas dos horas y media desde Santiago. El camino comienza por la Ruta 78 (Autopista del Sol) en dirección a San Antonio. Al llegar a Melipilla, debes tomar el desvío por la Ruta G-60 hacia Rapel y Navidad, para luego continuar por la Ruta G-80-I, un tramo que regala atractivas vistas de la costa antes de desembocar en el encantador pueblo de Matanzas.
Si vas en bus, ojo, porque debes dirigirte al Terminal San Borja y comprar un boleto rumbo a Matanzas (cuesta $12.300 pesos) o, si no hay disponibilidad, a Navidad, comuna cercana en la que puedes abordar un taxi que, en 15 minutos, te deja disfrutando del espectacular balneario.

¿Dónde alojarse en Matanzas?
Antes de elegir dónde quedarse, conviene saber que Matanzas tiene alternativas para todos los estilos de viaje. Desde hoteles boutique frente al mar, con un sello moderno y espacios pensados para el descanso y el bienestar, hasta acogedoras cabañas y lofts independientes, ideales para familias o grupos de amigos que buscan despertar con el sonido de las olas y, en muchos casos, con una vista privilegiada al océano.
Quienes prefieren una experiencia más simple y conectada con el entorno también encontrarán su lugar. Hostales con ambiente relajado y zonas de camping permiten disfrutar de la naturaleza en su máxima expresión, convirtiendo a Matanzas en un destino donde cada viajero puede encontrar el alojamiento que mejor se adapte a su aventura. Te dejamos tres opciones para distintos tipos de bolsillo:
1. Económico: Simple y puro Chorrillos
- Contacto: 9 9994 4477
- Sitio web: Simple y Puro Chorrillos
Para quienes buscan disfrutar de Matanzas sin gastar una fortuna, este alojamiento ofrece una excelente relación precio-calidad. Sus cabañas y habitaciones destacan por un estilo sencillo, moderno y funcional, ideales para parejas o viajeros que pasarán la mayor parte del día recorriendo playas y practicando deportes acuáticos. En temporada baja es posible encontrar valores desde los $60.000 a $90.000 por noche, dependiendo de la fecha y el tipo de alojamiento.
2. Gama media: OMZ - Olas de Matanzas
- Contacto: 9 9643 4809
- Sitio web: Olas de Matanzas
Es una de las alternativas más versátiles de la zona, ya que reúne hotel, cabañas, domos e incluso camping en un mismo recinto. Está rodeado de bosque y muy cerca de la playa, por lo que es perfecto tanto para familias como para parejas que buscan desconectarse sin llegar al lujo absoluto. Los precios suelen moverse entre $110.000 y $180.000 por noche, según el tipo de hospedaje elegido.
3. Premium: Hotel Surazo
- Contacto: 9 9600 0110
- Sitio web: Hotel Surazo
Si el presupuesto no es un problema, Surazo sigue siendo uno de los grandes referentes de Matanzas. Su ubicación frente al mar, el spa, el restaurante y las habitaciones con vista al Pacífico lo convierten en una experiencia pensada para descansar y disfrutar del paisaje. Sus habitaciones para dos personas parten aproximadamente desde $150.000 por noche, mientras que las con vista al mar alcanzan los $180.000, con desayuno y acceso al spa incluidos.








