
Recién van cinco meses del 2026 y la cantidad de entrenadores que han salido en el fútbol chileno sigue creciendo. Uno de los últimos que dejó su puesto fue John Armijo, quien salió de Deportes Santa Cruz.
El estratega y expreparador físico de la Selección Chilena Sub 20 de José Sulantay y de la adulta con Marcelo Bielsa en el Mundial 2010 de Sudáfrica, había llegado el año pasado para salvar al equipo del descenso.
Logró el objetivo, y este año, el plan era mejorar el 14° puesto de la campaña anterior. Sin embargo, los resultados no se fueron dando y el penúltimo lugar le terminó costando el cargo, pese al fútbol ofensivo que siempre mostró y a contar con el máximo goleador de la categoría, Diego Arias.

“Tengo que hacer un cierre del proceso”
En la última parte de su conversación con En Cancha, el estratega cuenta en qué momento está tras el despido y lo que viene para él.
Han pasado algunos días de su salida. ¿Cómo se siente?, ¿en qué está?
“Todo es crecimiento, entendimiento, lectura y buscar tu mejor versión. Estoy intentando entender lo que ha ido pasando, las cosas que tenemos que mejorar para poder progresar en este desarrollo como técnico. Tengo que hacer un cierre del proceso que me tocó vivir en este último periodo donde logre valorizar y ser bien crítico”.
Un período de reflexión, entonces...
“Tiene que ver con la tranquilidad de ser entrenador, me refiero a tomar mejores decisiones cuando uno no trabaja por necesidad, sino que por gusto y no al miedo a qué pasará; sin esta sensibilidad o por lo menos este proceso anímico de ansiedad que te lleva a tener que sacar un buen resultado porque no solamente pierde tu equipo sino que también quedas expuesto económicamente como persona“.
¿Se le complejiza mucho el futuro tras perder el trabajo como entrenador?
“Yo tengo proyectos paralelos, un par de ideas de negocio importantes, que tengo que, por fin, lograr desarrollar, no solamente por el bienestar personal sino que para poder tomar buenas decisiones cuando me toque volver a dirigir y para no tener esta ansiedad del resultado, este miedo a que te puedan echar".

El próximo paso: “Desde el gusto, no desde la necesidad”
Todos quieren dirigir a Colo Colo, la U o la Universidad Católica pero ¿hay algún lugar específicamente donde a usted le gustaría dirigir?
“He tenido buenos pasos no solamente como entrenador y he conocido muchísimas instituciones también en otros roles. Estar en Católica y desarrollarse por la cantidad de herramientas que existen, no solamente en los planteles profesionales, sino que en toda su rama y estructura, su orden y su complejo; después, O’Higgins de Rancagua. Me llama mucho la atención el Monasterio Celeste, el plan de captación que existe en donde da gusto estar ahí para desarrollarse. También está la pasión de Cobreloa, una tremenda institución en donde todavía existe esa mística del triunfo. Lo cierto, es que espero una próxima oportunidad laboral que tenga también que ver con adaptarse a la forma, poder ir desde el gusto no desde la necesidad. Poder participar en los procesos que tienen que ver con la captación de los jugadores”.
Y el extranjero, ¿es una posibilidad?
“No me cierro a poder trabajar también en lugares que te permitan poder entrenar a jugadores con una intensidad futbolística más fuerte, más alta, más intensa, porque el chileno en general es muy talentoso, muy técnico, pero carece muchas veces de jugadores bien preparados físicamente. Hay países como Argentina, Ecuador en donde también el biotipo les permite jugar con jugadores de otra capacidad física”.
El recuerdo de Paqui Meneghi y su complejo paso por la U
Usted trabajó en la Selección Chilena con Paqui Meneghini. ¿Cómo vivió su complejo paso por la U?
“Fue muy doloroso lo de la U. Muy lindo inicialmente que él pudiese llegar un equipo grande, pero fue muy doloroso que no se pudiese mantener. Y acá no me lo ha contado, tiene que ver con las experiencias que uno tiene, que a veces llegar a estos equipos grandes con jugadores de otro nivel, de otra experiencia, otras formas de ser, uno también tiene que tener no solamente las capacidades metodológicas y la técnica. Hay que poner carácter, personalidad que nos permitan poder pararnos frente a estos jugadores grandes, más allá de la individualidad”.








