Tras una década de tramitación, la Cámara aprobó este miércoles por amplia mayoría la reforma a la Ley de Sociedades Anónimas Deportivas, iniciativa que fue despachada en su tercer trámite con carácter de suma urgencia, y que afecta directamente al fútbol chileno.
La sesión estuvo marcada por la participación de la ministra del Deporte, Natalia Duco, quien en su debut ante el Congreso llamó a respaldar el proyecto y destacó medidas como el fin de la multipropiedad, mayores exigencias de fiscalización y la regulación transversal para todos los deportes.
Pese a algunas críticas -como las del diputado Patricio Briones al rol del Instituto Nacional de Deportes- y momentos de tensión en la sala, el proyecto logró avanzar sin mayores contratiempos. Intentos por separar votaciones de ciertos puntos no prosperaron.
Finalmente, la iniciativa fue aprobada por 148 votos a favor y uno en contra, quedando lista para su promulgación. La nueva ley contempla un plazo de 180 días para dictar reglamentos y hasta 18 meses para que la Federación de Fútbol adecúe su estructura a la nueva normativa.
¿Qué debe hacer ahora la ANFP y el fútbol chileno?
En el corto plazo, la aprobación de esta reforma no cambia de inmediato el funcionamiento del fútbol chileno, pero sí fija un marco que obliga a ajustes relevantes, especialmente para la Asociación Nacional de Fútbol Profesional.
1. No hay cambios instantáneos en la cancha
Los torneos, calendarios y competencias seguirán igual por ahora. La ley entra en vigencia una vez promulgada, pero contempla plazos: hasta 180 días para reglamentos y 18 meses para que el fútbol se adecúe completamente.
2. Presión inmediata sobre la ANFP
Aunque los cambios estructurales toman tiempo, desde ya la ANFP queda bajo presión política y pública para:
- Ajustar su gobernanza.
- Revisar posibles conflictos de interés.
- Preparar su transformación hacia la nueva figura exigida (FDN).
3. Fin de la multipropiedad (impacto en revisión)
No obliga a vender clubes de un día para otro, pero sí inicia el proceso:
- Se deberán revisar casos donde un mismo grupo controla más de un club.
- Los controladores tendrán que diseñar planes de salida o reestructuración.
4. Mayor fiscalización desde el inicio
Aunque los detalles vendrán en el reglamento, el mensaje es claro:
- Se elevan los estándares de control financiero y administrativo.
- La ANFP y los clubes deberán prepararse para supervisión más estricta.
5. Cambios en la toma de decisiones
En el corto plazo puede haber tensiones internas:
- Dirigentes que buscan frenar o matizar cambios.
- Otros que impulsan adaptarse rápido para evitar sanciones futuras.
6. Señal política fuerte
Quizás lo más inmediato: la ley cambia el “clima”.
- Se instala la idea de que el modelo actual del fútbol chileno está en crisis.
- La ANFP pierde margen para autorregularse sin intervención.