El mediocampista chileno Jaime Carreño despuntó en el fútbol chileno a mediados de los 2010, cuando brilló en Universidad Católica. De hecho, en San Carlos se le recuerda por marcar goles importantes. Sí, hacía uno al año, pero nótese el calibre de anotación por la que es recordado en la precordillera: uno para ganarle un clásico a la U; otro, para que la UC alzara el título de campeón, en Temuco...

Hoy, el mediocampista defiende los colores de Real San Joaquín, en la Segunda División de nuestro medio. Una realidad distinta a la que vivía en las luminarias principales de La Franja, pero que Carreño de todos modos atesora.

El torneo de Segunda está recién comenzado, van cuatro fechas y el futbolista ya deja huellas en San Joaquín: ha marcado dos goles, más arriba de su media histórica por temporada...

La lucha en Segunda con Real San Joaquín

El ex Everton, U de Conce, La Serena, Iquique, el Morning y Santa Cruz conversó con En Cancha sobre esta nueva etapa en su carrera profesional: Estoy muy contento. Acá me recibieron de muy buena forma. Hay un gran grupo de compañeros y el técnico tiene claro lo que queremos este año. Estoy feliz por el presente. He marcado dos goles en dos partidos, así que me he sentido muy cómodo”.

- ¿Encontraste un buen camarín?

Estoy a gusto con el equipo y con mis compañeros; se ha formado un buen grupo y el equipo está compitiendo, que es lo más importante.

Foto: @jaime.carre8 en Instagram.
Jaime Carreño. Foto: @jaime.carre8 en Instagram.

- A la Segunda División algunos le dicen “la carnicería” por lo impredecible que es. ¿Cómo sientes la categoría?

Es una división muy intensa, donde se corre mucho, pero también hay jugadores de mucha calidad y de alta experiencia en los otros equipos. Me he enfrentado a Santiago City y Concón National, que tienen jugadores con mucho recorrido. El cambio de la Primera B —donde estuve el año pasado (en Deportes Santa Cruz)— a Segunda no ha sido tan influyente, porque la idea de juego del equipo me ha acomodado mucho. No sé si le diría “carnicería”, hay de todo. Es una división demasiado competitiva.

- Esta temporada hay equipos muy tradicionales, como el Morning, Lota, Linares, Trasandino...

Sabiendo la categoría de equipos que hay, sumar es importante. Nos enfrentamos a Provincial Ovalle, a un Brujas de Salamanca que ha hecho buenas campañas, a Santiago City, Linares o Trasandino, que está peleando arriba y es un rival directo por zona geográfica. Pero uno mira al otro lado y están Osorno, Lota Schwager o Colchagua; los he visto y juegan súper bien. Cualquiera le gana a cualquiera y eso es lo bonito. Es una división intensa, se corre mucho, pero siento que el que comete menos errores es el que se lleva el partido.

La UC: imposible de olvidar...

A Jaime Carreño le tocó subir al primer equipo en una epoca complicada. Claro, la UC no ganaba títulos, sino más bien quedaba siempre en la berma del éxito y eso comenzaba a generar mofas de los rivales y lamentos en los propios.

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En su época de jugador de Universidad Católica.
Jaime Carreño En su época de jugador de Universidad Católica.

Carreño debutó y la cosa cambió: Mario Salas, el título que rompió la maldición y, después de eso, la historia de éxitos es conocida. ¿Cómo entró en un camarín de tantos futbolistas avezados?

Cuenta Carreño: “Cuando subo al plantel tuve una muy buena recepción de los jugadores más grandes y eso te ayuda a rendir mejor. Nos daban confianza y nos decían que jugáramos con personalidad, que nadie nos iba a putear por intentar hacer algo bien. Sentirse respaldado por los experimentados fue un plus”.

- ¿Cómo era el rol de los referentes como José Fuenzalida, Cristián Álvarez, Germán Lanaro o Cristopher Toselli?

Eran como hermanos mayores o padres. Destaco mucho a Germán Lanaro; quizás no siempre fue el más reconocido externamente, pero dentro de la cancha hablaba todo el partido, te ordenaba y estaba pendiente de cada detalle. A mí me ayudó mucho.

- ¿Se podrá contar algún “secreto” de ese camarín? Pero algo livianito, eso sí pues Jaime...

Había muchas anécdotas. Te hacían cantar, bailar o te querían cortar el pelo. El Chiqui Cordero era el alma del grupo, no pasabas penas con él. El ambiente era muy sano. Esas cosas que te hacían hacer, como pararte a cantar frente al grupo, te preparaban para tener personalidad y no entrar “a los leones” cuando te tocaba jugar con el estadio lleno.

- Como jugador formado en la UC, ¿qué tal ves a Fernando Zampedri? ¡Qué goleador!, ¿No?

No tuve el privilegio de ser su compañero, porque yo parto a Oriente Petrolero y justo entonces él llega a Católica semanas después. Pero todos hablan de manera excelente sobre él tanto dentro como fuera de la cancha. El tipo te conversa, para sacarte una fecha. Lo que hace engrandece a Católica. Está siempre ahí, gol, gol y gol. Un goleador de raza y de los que te definen los partidos. Que se retire en Católica, le queda para rato, y nosotros como hinchas lo seguiremos disfrutando.

- ¿Nostalgia de la UC?

Aunque esté en una división lejana, me preparo día a día, para algún día volver a Católica. El día que eso ocurra, mi familia será la más contenta, mis hijos, todos. El año pasado hice una buena campaña, que yo creí que me iba a poner más cerca. Pero me tocó una realidad distinta, ahora en Segunda División, que ojo es igual de intensa que la Primera B. Pero peleo día a día para volver a la Católica. Si no se puede cumplir, nada que hacer, pero voy a pelearlo todo para que así sea.

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