
Fue un partido con un desenlace triste. Claro, Tricolor de Paine lo ganaba cómodamente por 1-0 y Deportes Ovalle, con ¡9 jugadores! encontró el gol al último minuto y el resultado quedó en tablas, todo por la segunda fecha del campeonato de la Tercera B, la quinta categoría del fútbol chileno.
Allí estuvo presente En Cancha, en el Estadio Municipal de Paine, para ver in situ cómo sobrevive uno de los clubes más reconocidos en el país.
En la ocasión, conversamos con Martín Nilo, presidente de la institución, quien dio luces acerca de la actualidad del club y contó detalles de lo que significa ser dirigente en el amateurismo, donde lo que prima son el amor por los colores sobre los millones.

- ¿En qué está Tricolor de Paine hoy en día? La gente le ha perdido el rastro al club.
Tricolor está en su séptimo año desde que volvió a la categoría (Tercera B) en 2017. Estuvo en un receso desde 2003, y en los últimos años se perdieron dos ascensos directos (a Tercera A) en 2019 y 2021.
- ¿Cuánto cuesta ser presidente de Tricolor de Paine, en términos de los sacrificios que se hacen?
O sea, el costo no lo tiene, no es tangible hoy día. Nosotros trabajamos ad honorem, no percibimos remuneración alguna. Lo que sí cuesta en el club es tratar de conseguir y gestionar todos los recursos que se necesitan en esta división, todos los traslados, la indumentaria, el mantenimiento del plantel, del cuerpo técnico, las colaciones, en fin, un montón de gastos que, a la larga, no tiene retornos.
- O sea que aquí de verdad hay amor a los colores...
Claro. Yo desde el 86-87 que estoy ligado al club. Partí con 8 o 9 años en una escuela de fútbol y sigo hasta el día de hoy.
- ¿Qué le parece que se trate de minimizar lo que es Tricolor de Paine? Mucho futbolero lo usa de sinónimo cuando un equipo es muy malo.
La gente se burla por la historia de la década de los 50, cuando Tricolor fue a jugar con Colo Colo al Estadio Nacional y perdió 8-2. De ahí se han armado muchas leyendas que incluso hablan de un 14-2, y eso no es así, fue 8-2 (*La leyenda cuenta que la filial alba le clavó un 14-0 a Tricolor) Eso pasó porque le avisaron a Tricolor a última hora porque el Santos de Brasil no llegó a jugar. Pero de ahí en adelante el club fue protagonista en los regionales, y de hecho esta institución es fundadora de la Tercera División el año 81. Tenemos 116 años de historia y la verdad es que cuesta ser dirigente en un club amateur.
- ¿Sí?
Sí, y queremos subirle un poquito más el pelo a esto, y es en lo que estamos trabajando con el resto de los directores.

- ¿En qué pie está la ANFA hoy en día? ¿Tiene voz, tiene voto en Santiago, donde se toman las decisiones?
Bueno, ANFA somos todos los clubes amateur. ¿Qué incidencia tiene en la Federación? Es lo que se va a ver con la implementación de la nueva ley. Ojalá tengamos un poquito más de injerencia y que los clubes recibamos un poco más de recursos. Hoy en día, como puedes ver, nos valemos por lo que nos entrega la pérgola, los completos, las rifas que hacemos, los bingos. Con eso uno genera recursos, pero no tenemos uno fijo para todos los años. Siempre tenemos que andar postulando a proyectos, a subvenciones municipales, y hoy, con lo que está pasando a nivel nacional en la parte económica, claramente recursos para el fútbol no hay, entonces tenemos que andar al tres y al cuatro. Es una dura realidad, pero a los que nos gusta el fútbol y creemos firmemente que esto puede sacar a los niños y jóvenes de la droga y la delincuencia, aquí seguimos luchando.
- ¿Está Tricolor de Paine para ilusionarse con una ascenso este año?
Mira, yo siempre cuando empieza un campeonato y me meto en ello es para hacerlo 100%, y con eso me refiero a ser campeón. Ahora, hay accidentes en el camino, lógicamente, pero eso no significa haber fracasado, significa que lo intentaste. Yo soy de los que prefiere haberlo intentado mil veces a no haberlo intentado nunca y quedarme de brazos cruzados. Esa es la consigna que tenemos con el cuerpo técnico, y las ganas están, sobre todo de la gente que está apoyando con toda la logística del club y la generación de recursos. Fuimos a un partido a Copiapó y viajamos 12 o 13 horas, de ida y de vuelta, así que imagínate. Ahora vamos a Vallenar, a Mejillones, y ahí nos vamos acomodando con el bolsillo.








