Aunque ha trabajado con varios entrenadores a lo largo de su carrera, principalmente en San Luis de Quillota, Sebastián Parada tiene claro quién fue el que más lo marcó. El delantero de los Canarios no dudó en mencionar a Francisco Bozán, técnico con el que vivió una de las etapas más importantes de su trayectoria y con quien incluso volvió a coincidir posteriormente en su única salida desde la Quinta Región.
En conversación con En Cancha, el referente y uno de los capitanes de los quillotanos, explicó que el estratega fue quien le entregó la confianza necesaria para asumir un rol distinto dentro del equipo. “Me hizo sentir importante cuando todavía no sumaba muchos minutos”, recordó, destacando además la libertad que le otorgó dentro de la cancha y la relación que construyó con el cuerpo técnico.
El futbolista de 25 años salió en defensa del técnico chileno y aseguró que muchas veces las responsabilidades por los malos resultados no recaen exclusivamente en los cuerpos técnicos, apuntando también al papel que cumplen los futbolistas en esos procesos.
—¿Quién ha sido el técnico que más te ha marcado en tu carrera como futbolista?
—Creo que a varios técnicos les he sacado ciertas cosas, ciertos aprendizajes que te marcan. Me quedo con esa intensidad que trabajaba Miguel (Ramírez). Pero si tú me dices alguien que me marcó, obviamente el profe Francisco Bozán fue el que más lo hizo: fue el técnico que me dio un rol diferente en la cancha, que me hizo sentir importante cuando todavía no sumaba muchos minutos. Con él hice cantidad de goles, después me llevó a Curicó Unido y se formó una buena relación con el cuerpo técnico en general. Es él el que me ha marcado desde el cariño, desde el trabajo y desde los resultados, porque los números están ahí. Pero siempre intento sacar algo de todos los técnicos, que me vayan dejando quizás un aprendizaje, y también entenderlos a ellos, porque tienen un trabajo difícil. Somos 30 (jugadores) y muchas veces hay que intentar hacer felices a los 30, pero no se puede. Entonces, mientras uno más rápido intente comprender al técnico, es más fácil para ellos.
—Me llama la atención que el profe Bozán sea el técnico que más te ha marcado, porque el seguidor del fútbol chileno en el último tiempo ha cuestionado harto lo que ha hecho. En su momento fue el técnico sensación, pero de ahí en adelante no ha podido establecerse. Tú que lo tuviste y entrenaste con él, me imagino que sabes mejor que nadie cómo prepara los partidos y los entrenamientos.
—Desde ese lado, la gente quizás opina desde afuera porque han escuchado un mal comentario de él. A mí me ha tocado y siempre he intentado defenderlo desde mi experiencia. A mí me marcó porque en San Luis peleamos la liguilla, pude hacer muchos goles y me dio un rol importante en el juego, de poder jugar libre, moverme por donde quisiera. Me dio esa confianza. Entonces, por eso yo creo que le tengo ese cariño y, si me preguntas por un técnico que me haya marcado, fue por eso, porque me dio esa libertad de jugar.
—¿Fuera de la cancha cómo es Francisco Bozán?
—Gran persona, él me entregó harto cariño. Pero a lo mejor tú le puedes preguntar a otro jugador que tuvo y te va a decir: “No, Bozán es un técnico frío”, y te va a dar quizás una mala perspectiva. Entonces, desde mi lugar, lo que me tocó vivir a mí es totalmente diferente.
—¿Por qué crees que no se ha podido consolidar como DT en Chile?
—En cuanto a lo que era como técnico, a nosotros, los jugadores que creíamos en él y en su manera, nos pasaba que trabajábamos algo en la semana y él te decía: “La pelota va a caer acá, la pelota va a caer acá”, y pasaba justamente eso en los partidos. Entonces, a medida que iba pasando el tiempo, ese equipo del 2023 al menos confiaba mucho en él y las cosas se daban. Por eso obviamente nos fue bien. Después, quizás su mala experiencia en otros clubes es diferente, también por los planteles y los jugadores. Son muchas cosas las que se tienen que dar para que a un equipo le vaya mal, como también son muchas cosas las que se tienen que dar para que a un equipo le vaya bien: que le crean al técnico, que los jugadores estén alineados. Son muchas cosas. Entonces, obviamente las cabezas que se cortan más rápido son las de los técnicos, pero uno como jugador también tiene una gran responsabilidad día a día.
—¿El futbolista igual tiene que hacer mea culpa? Este año hay clubes que ya van por el tercer técnico y es una locura...
—Claro. Son muchas cosas las que se tienen que dar para que un técnico se vaya de un club. Puede ser la dirigencia, problemas con la dirigencia, problemas del técnico porque a lo mejor no lo está haciendo bien, o directamente porque el mensaje no llega al jugador, o porque el jugador no quiere que entre ese mensaje. Algunos jugadores confían en eso y otros no. Entonces, uno como futbolista también tiene que hacer mea culpa y decir: “Bueno, nosotros también tenemos que elevar el rendimiento o ver qué estamos haciendo mal para que salgan las cosas”, porque al final uno también se encariña con los cuerpos técnicos y lamentablemente se tienen que ir porque los resultados no se dan. Entonces, es difícil eso.
—Quizás desde afuera se miraba con mucha curiosidad el debut de Humberto Suazo. Se pensaba que, si tenía un mal inicio, lo podían echar de inmediato. ¿Cómo tomaron ustedes este proceso de Humberto Suazo, pensando que las miradas estaban puestas sobre él?
—Sí, fue raro, pero en el buen sentido, este inicio del torneo. Quizás no ganábamos las primeras fechas, pero fueron muchos empates consecutivos, que a la gente o desde afuera le generaban dudas sobre el cuerpo técnico de Humberto. Pero nosotros, adentro, estábamos confiados en que se iba a dar, porque estábamos teniendo llegadas, el equipo respondía bien, se competía y se trabajaba bien en la semana. Había una buena competencia interna. Entonces sabíamos que ese trabajo nos iba a dar lo que hoy día nos está dando. Obviamente no digo que este equipo no va a perder más, pero sí que con el trabajo vamos a estar más cerca de ganar y así se nos ha dado en estas últimas fechas.
—Después de la primera victoria igual desaparece esa presión.
—Sí. Y tuvimos partidos como el de Rangers, que no nos cobran un penal. Después con Curicó nos hacen un gol con la mano y luego nos empatan al noventa y algo. Entonces habíamos quedado con esas ganas de que ahí se podría haber ganado y esa convicción estaba fuerte. Como que la supimos mantener y trabajar. No se generaba una presión de “no se puede ganar, no se puede ganar”, porque cuando se instala eso es complicado.
—¿Ves a Humberto con pasta para tener una buena carrera como técnico? Ya como jugador la tuvo, pero como entrenador, ¿crees que puede lograr cosas importantes?
—Sí. ¿Y por qué te respondo que sí? Porque él sabe lo que fue ganar cosas, sabe lo que fue competir a un alto nivel. Compitió en mundiales, ganó muchos torneos y muchos trofeos también personales. Entonces sabe lo que es competir. Eso él lo puede transmitir a sus jugadores, desde las experiencias que tuvo, desde cómo trabajó y desde cómo se hicieron las cosas cuando ganó títulos. No digo que tenga la llave del éxito, pero sí tuvo una carrera de mucho éxito y sabe más o menos por dónde va el camino.