
En Calama todo es alegría. El conjunto de la ciudad, Cobreloa, logró la permanencia en Primera B. El cuadro norteño zafó de una delicada posición que lo presionó durante el torneo, situación que terminó con la caída a Segunda División de Barnechea (a la espera de la sentencia que condenaría a San Marcos de Arica). Ante esto, el técnico de los "Zorros", Héctor Almandoz, se expresó alegre, pero puso los paños fríos por lo logrado.
En conversación con el medio En La Línea, el estratega se refirió a la permanencia y cómo trabajó con un plantel que parecía estar condenado a seguir bajando de categoría.
"Confié mucho en este plantel, más allá del fierro caliente que me decían estaba agarrando. Confié en el grupo y en los jugadores que había. Creo que los jugadores ayudaron a cuidar la historia de un club tan grande como Cobreloa. Acá no fue un equipo sino un plantel, un cuerpo técnico, un directorio y sus hinchas. Todos juntos fuimos para adelante", señaló.
A su vez, el estratega de Cobreloa aludió al desafío personal que significa comandar a un club histórico del futbol chileno. "Obviamente fue el desafío más importante de mi vida profesional por la historia de la institución. Se presentaron muchas dificultades en el camino y me siento orgulloso porque el plantel siempre estuvo a la altura y nunca se entregó", comentó.
El sueño de Almandoz: el retorno de Cobreloa a Primera División
El técnico argentino de 53 años se permite soñar. Pese a que cerrará su permanencia en el penúltimo lugar de la tabla de Primera B, Almandoz quiere jugar en la máxima categoría del fútbol nacional, Primera División. El DT confía en el trabajo para obtener dicho logro.

"Creo que es lo mínimo lo que hicimos hoy porque este club debe estar en otra División (Primera), y tengo mucha ganas de quedarme para poderlo lograr. Mucha gente debe estar de la mano para que pueda lograrse ese objetivo tan anhelado y que el hincha se lo merece. Creo que hemos cumplido el objetivo de defender a un grande", expresó Almandoz.








