César Bravo estuvo en las primeras planas del fútbol chileno con la Unión Española en el primer semestre de 2022. El entrenador de 49 años tuvo un paso por Cobreloa en la Primera B y en la temporada 2021 saltó de las divisiones inferiores “Hispanas” a asumir como entrenador definitivo del primer equipo. En la campaña 2022 remató en el liderato del Campeonato de Primera División al finalizar la primera rueda, posición de privilegio que compartió junto a Colo Colo y Ñublense, todos con 29 unidades.
Sin embargo, el 9 de septiembre la institución de Independencia decidió terminar su proceso cuando marchaban en el quinto lugar del torneo. Tras sostener conversaciones con algunos clubes del fútbol chileno, decidió asumir el desafío de comandar a Trasandino, equipo que tiene por objetivo lograr el título de la Segunda División y ascender a Primera B. Hoy van bien encaminados, puesto que comparten el liderato con Limache, ambos con 13 puntos en las primeras cinco jornadas del certamen que entrega un sólo ascenso a la categoría de plata del balompié nacional.
“Tuvimos conversaciones, reuniones vía zoom, con presidentes de clubes, directivos y jefe técnicos, pero al final no se dio. A nosotros nos seducía mucho esta posibilidad. Más allá de llegar y seguir creciendo, quería siempre partir de cero, demostrar. Aquí hay que dejar de pensar de que tú eliges a un entrenador por si tiene o no tiene experiencia”, expresó en diálogo con En Cancha.
“Nunca dirigí en Segunda División y en Primera División. En Cobreloa tuve la oportunidad de dirigir en la Primera B. Tampoco nos fue tan mal donde hemos estado. Lo que le llamó la atención a Harold (Mayne-Nicholls), al alcalde (Manuel Rivera) y a los dirigentes fue eso, que no tenía problemas. Soy entrenador de fútbol y estoy capacitado para dirigir en cualquier división, soy un profesional y vivo de esto. Me voy a abocar plenamente a esta profesión”, añadió.
Bravo siente que a los estrategas nacionales se les cierran muchas puertas, pero deja claro que no tiene nada contra sus colegas foráneos y cree importante probar sus capacidades en todas las categorías: “Los entrenadores extranjeros demuestran que ellos tienen las capacidades y condiciones de insertarse en un fútbol que no conocen ¿Por qué el chileno no? Era para demostrar eso. Tener esa posibilidad de que no me pueda cuestionar nadie más que no tengo experiencia, porque he dirigido en Segunda División, Primera B, cadetes, fútbol joven y la Primera División del fútbol chileno. Es un desafío personal”.
¿Qué pasó en Unión Española? Estaba puntero al finalizar la primera rueda el 2022 y después termina sorpresivamente el proceso.
Unión Española fue una casualidad que se dio por lo que demostré dentro del fútbol joven. Por haber tenido una buena campaña y demostrar lo profesional que fuimos, se nos dio la oportunidad de asumir un equipo donde yo era netamente desconocido para el hincha de Unión que es muy fanático de su historia y creo que nos ganamos esa confianza en dos temporadas. Estuvimos 18 meses a cargo del equipo, con altos y bajos, aunque tuvimos muchos más altos que bajos. Toda la promoción de jugadores que nosotros hicimos, que hoy en día siguen jugando con Ronald (Fuentes), el haber disputado buenos partidos y terminar punteros junto a Colo Colo y Ñublense.
Después vino un bajón y lamentablemente se tomó la determinación que teníamos que salir, estando quintos y clasificados a una Copa Sudamericana. Teniendo tres jugadores en la Selección Adulta, tres jugadores en la sub 23, chicos en la sub 20, en la sub 17, que entrenaban y eran del plantel, no que pasaron de la juvenil a la selección, sino que partieron del plantel por la promoción que hicimos el año 2021.
¿Cómo se sintió el ver que Unión Española se quedó sin nada a fin de temporada?
Fue una tristeza más que nada, porque se genera un cariño y un vínculo por la camiseta. Feliz de haber estado y que me hayan dado la oportunidad de estar en Unión Española, del cariño y aprecio que tenía por los jugadores. Los amigos que dejamos en los diferentes estamentos que circulan dentro del club, los administrativos, los cancheros, la gente de aseo, los utileros. Nos causó la misma tristeza que a todos, porque éramos parte de eso, de dejar al equipo en posiciones avanzadas en Copa Chile y lamentablemente no se pudo cumplir el objetivo. No sé si hubiese estado yo lo hubiésemos conseguido, a lo mejor hubiésemos quedado eliminados antes, pero es una tristeza que embarga primero por el cariño y aprecio que uno tiene al club.
¿Por qué toma la decisión de llegar a Trasandino?
Este es un desafío personal en lo profesional y sobre todo por la gente que está en la dirigencia, en este caso Harold Mayne-Nicholls que es la cabeza, Cristián Vizcaya (director), el apoyo del alcalde, de la comuna de Los Andes y sobre todo de las comunas aledañas que nos hace ver que hay un proyecto serio, donde nosotros podíamos crecer, proyectarnos y aportar algo a Trasandino. Creo que hasta al momento así ha sido. No nos conformamos con esto, queremos mucho más, sabiendo lo complicado que es la división y que hay 14 equipos que van a dar la vida.
¿De qué forma fue su primer diálogo con Harold Mayne-Nicholls?
Me preguntó qué es lo que tenía pensando hacer. Estaba la posibilidad de seguir ligado a la institución (Unión Española) a lo mejor en el fútbol joven que era la propuesta me había dado Jorge Segovia. Me decía que estuviera tranquilo, que algo podía salir, que ya había dado un salto y que quería invitarme a un café para que pudieramos conversar. Ahí empezó todo. Estuvimos prácticamente un mes y medio hablando, dentro de toda la comunicación, el conocer a la demás gente que compone la directiva de Trasandino, de venir acá la ciudad, ver dónde entrenar, las condiciones que ellos tienen. De tener una reunión incluso con el alcalde, realmente miramos que el proyecto no es a corto plazo.
¿Cuál es la valoración que se hace a la oportunidad de hacer una gira por Argentina en la pretemporada?
Fue un espaldarazo tremendo marcar un nivel distinto, dar una herramienta diferente, sabiendo lo competitivo y lo poco que llevamos trabajando. El 90% del plantel es nuevo, teníamos una semana y media de trabajo. Nos fuimos a terminar la pretemporada a Argentina, a nivel competitivo, jugando con Godoy Cruz, Deportivo Maipú y Huracán Las Heras. Fue sumamente importante y grato el esfuerzo que hicieron los dirigentes. Ahí te demuestran que realmente ellos quieren apostar a algo.
¿Qué balance hacen de las primeras cinco fechas que los tienen como líderes de la Segunda División junto a Limache?
El balance es positivo. La manera que los jugadores están llevando las ideas y desarrollando lo que nosotros creemos ha sido buena. Nosotros hemos estado bien, el equipo es nuevo, de los más jóvenes de la Segunda Dviisión por los jugadores que tenemos y por la apuesta que nosotros hacemos. Están cada vez más convencidos por las ideas que tenemos, lo desarrollan perfectamente.
Hay cosas que tenemos que mejorar, eso es lo que tenemos que ver. Tratar de manejar ciertos resultados que debiésemos sacar más ventaja, pero la competencia es difícil, no sé si hay algun rival que esté sobre los demás. Por cómo se juega, las condiciones que hay, las canchas, va ser una competencia muy reñida, ardua. Hay equipos que se armaron, técnicos de experiencia, conocidos y que tienen sus pergaminos. Nosotros vamos conformes y podemos seguir mejorando.
¿Cómo se van a tomar el desafío ante Unión La Calera en Copa Chile? Considerando que el objetivo principal es ascender?
Siempre es bueno hacer una buena presentación y participar decorosamente donde tengas la oportunidad, más si es oficial y con la connotación que tiene la Copa Chile. Para nuestros jugadores va a ser super importante. Vamos a tratar de afrontar lo mejor posible la competencia con la gente que nosotros creemos que podemos mostrar y, sobre todo, demostrar la calidad de jugadores y la seriedad del proyecto que hay en Trasandino.
¿Su desafío en Trasandino lo toma como una revancha?
Es una vivencia nueva. Dentro de las conversaciones que tuvimos, los llamados, algunos me cuestionaron por la no experiencia que tenía. Es mostrar eso, un desafío personal, no demostrarle a nadie. Demostrarme a mí mismo que apostando a un proyecto serio donde puedas elegir a tus jugadores, donde puedas armar el plantel que tú crees que va a encajar en la idea, feliz. Lo tomo como eso. Ojalá podamos demostrar todo lo que nosotros creemos junto a los jugadores y los dirigentes, poder darle alegría a la gente que nos ha tratado muy bien en Los Andes. La gente se ha encariñado de a poco, se ha ido convenciendo a través del fútbol que muestra Trasandino.