Este domingo, en el último minuto del partido, Diego Céspedes le clavó un tiro libre inatajable a Universidad de Chile en el Nelson Oyarzún y le dio a Ñublense tres puntos de oro en el torneo. El estadio explotó y Fernando Gago se quedó con la derrota más amarga de su proceso en el Romántico Viajero.
Lo que pocos saben es que ese mismo club, hace 15 años, le dijo a Céspedes que no iba a continuar en sus divisiones inferiores. El defensa central tenía 12 primaveras, no jugó ni un partido oficial y quedó libre. El fútbol ahora le entregó una revancha.
La historia de Diego Céspedes con la U
Este lunes, con la marraqueta todavía crujiente, el volante de 27 años conversó con En Cancha para hablar sobre su carrera y el gol ante los azules. El exfutbolista de Cobresal aprovechó de recordar su olvidado paso por la inferiores del Romántico Viajero.
“Entrené como dos años en la U, en las inferiores. Yo tenía 11 años, era un niño, tenía ganas de jugar nomás, de hecho me probé en varios equipos durante esa época”, admitió.
“Fui a la U, me dejaron, entrené con la profe Isabel Berríos y el profe Cristián Leiva, pero no alcancé a jugar por el torneo infantil. Al final después de un tiempo me dijeron que no iba a continuar”, relató Céspedes.
Tras quedar libre, pasó un buen rato sin club. Fue recién a los 16 años cuando Cobresal apareció en el horizonte. Y desde ahí, como él mismo describe, todo fue muy rápido.
“Estuve un par de años jugando en el barrio y luego apareció la oportunidad en Cobresal. A los meses ya estaba en el primer equipo y empecé a construir mi camino en el fútbol profesional”, comentó.
Ese camino lo llevó a pasar once años en El Salvador de Atacama, a sumar más de 130 partidos en Primera División y a convertirse en uno de los referentes del club minero. En enero de 2026 tomó la decisión de dar un paso nuevo y fichó por Ñublense, el club que este año le abrió sus puertas.
¿Aroma a revancha?
Céspedes habló del simbolismo que tuvo el gol de este domingo para él. “Se dio la posibilidad de que saliera el gol y fue bonito, con el estadio lleno, contra un equipo muy grande. Siempre es lindo marcar en esta clase de partidos, independientemente del pasado”, respondió.
Sobre si en algún momento le gustaría volver a ese club que lo dejó ir de niño, la respuesta fue igual de clara: “Uno siempre aspira a jugar en un grande, en el extranjero, a salir, pero en este momento estoy bien acá en Ñublense. La gente es muy cariñosa, el equipo anda bien. Prefiero quedarme con el presente que estamos viviendo y seguir mejorando".
Por ahora, el presente le sonríe. El niño que la U no quiso se quedó con los tres puntos en Chillán gracias a un golazo de otro planeta.