Semana de buenas noticias en Universidad de Chile. En plena previa del Clásico Universitario, Fernando Gago ha recuperado jugadores de cara a un duelo que apunta a ser crucial para los objetivos del cuadro estudiantil.
Sin ir más lejos, Eduardo Vargas está superando el desgarro en el gemelo que sufrió y todo indica que será alternativa para el sábado. En La Cisterna hay optimismo real de que dejará atrás su molestia para estar disponible ante la UC.
Si lo logra, no solo volvería a disputar uno de los partidos más importantes del fútbol chileno: también cerraría un ciclo que quedó abierto hace más de 14 años.
La última vez que Vargas disputó un Clásico Universitario fue en diciembre de 2011, en las semifinales del Clausura de aquel histórico año para Universidad de Chile.
Vargas fue protagonista, aunque no de la manera que hubiera querido: fue expulsado tras una disputa verbal con el árbitro Patricio Polic, abandonando el campo en medio de la tensión del partido.
A pesar de la inferioridad numérica, la U avanzó. El encargado de sellar la clasificación fue Osvaldo González, con un gol que quedó grabado en la memoria azul y que bastó para que el cuadro estudiantil avanzara a la final por su mejor posición en la tabla. El invicto de 36 partidos, sin embargo, quedó en el camino.
La polémica camiseta y la fecha de sanción
Lo que vino después del partido fue la polémica. Con la venta a Napoli ya acordada, Vargas sabía que le quedaban solo dos partidos con la camiseta azul: la final de vuelta ante Cobreloa. Eso lo llevó a buscar al árbitro en el camarín.
En una entrevista con La Tercera, Polic relató que Vargas llegó a disculparse por lo sucedido en la cancha y a consultar cuánto sería su sanción. El juez le aclaró que esa decisión no estaba en sus manos, sino en los organismos disciplinarios.
Pero la historia no terminó ahí. Según las declaraciones del propio Polic, fue en ese contexto de distensión que el árbitro hizo una broma que Vargas se tomó muy en serio.
“Vargas me insistió en las disculpas, y a modo de broma le dije ‘entonces, deja algo’. Todo en un contexto jocoso, de absoluta distensión. En ese momento, me dice ‘no hay problemas, profesor’ y me entrega su camiseta.Yo le pasé una mía, pero de entrenamiento. Nos despedimos, y eso fue todo", confesó el juez.
El juez aclaró que ese gesto no alteró en nada el informe que elevó a los organismos disciplinarios: incluyó todos los excesos verbales de Vargas tal como ocurrieron en la cancha, y fue ese documento el que determinó la sanción. El resultado: solo una fecha de suspensión.
La despedida perfecta
Con una fecha de castigo, Vargas pudo despedirse como se merecía. El 29 de diciembre, en la final de vuelta ante Cobreloa, le anotó a su exclub con un golazo de otro planeta en el arco de Nicolás Peric. La U se consagró bicampeona, y Vargas cerró uno de los años más gloriosos en la historia del club.
Un 29 de diciembre de 2011 jugó su último partido con la camiseta azul. El cierre de un año glorioso, con el título de la Copa Sudamericana bajo el brazo y como el jugador más caro de la historia del fútbol chileno, rótulo que mantiene hasta hoy.
Ahora, 15 años después, Turboman tiene la chance de volver a ese mismo estadio. Esta vez sin expulsiones, sin ventas selladas y con la oportunidad que no tuvo en aquella semifinal. El Clásico Universitario del sábado lo espera.