
Universidad de Chile vive un momento delicado fuera de la cancha. El allanamiento de la Fiscalía al Centro Deportivo Azul y al domicilio de su expresidente Michael Clark, en el marco del Caso Sartor, agitó las aguas en la interna estudiantil.
Aunque el empresario dejó la dirección del club, el escándalo tiene ramificaciones que alcanzan la propiedad del club. En ese contexto, Clark sigue haciendo gestiones llamativas fuera de la cancha.
Exministro de Boric entra al caso
Según información de T13 obtenida vía Ley de Lobby, el 30 de abril se presentaron ante el fiscal de la CMF, Andrés Montes, dos abogados en representación de Clark: Fernanda Skewes y Luis Cordero.
El segundo es una figura conocida. Exministro de Justicia, primer ministro de Seguridad del gobierno de Gabriel Boric, y uno de los académicos más influyentes de la Facultad de Derecho de la propia Universidad de Chile.
El objeto de la gestión del exjefe de la cartera de seguridad quedó consignado como “la discusión en torno a la elaboración, dictación o rechazo de actos administrativos, y en concreto el denominado Oficio Reservado UI”.

En palabras simples, Cordero asume un rol estratégico en el Caso Sartor, específicamente ante la CMF. Su intervención se limita a la arista administrativa que afecta a Clark. En lo penal, el expresidente azul cuenta con otros representantes legales.
Es decir, el expresidente de Azul Azul está construyendo una defensa por especialistas, con equipos diferenciados según cada flanco que enfrenta. Que son varios.

No hay tranquilidad en la U
El Caso Sartor está lejos de cerrarse. Con el 63% de las acciones de Azul Azul embargadas por deudas impagas de los fondos vinculados a Clark, y una investigación penal activa, la concesionaria enfrenta una incertidumbre que va más allá de lo deportivo.
La nueva presidenta del club, Cecilia Pérez, asumió hace apenas una semana el timón de una institución que navega en aguas turbulentas hace rato. Y Clark, ahora desde afuera, sigue luchando por no hundirse.







