Este lunes fue una jornada de buenas noticias para Universidad de Chile. Lucas Assadi firmó la extensión de su contrato y seguirá siendo jugador azul hasta diciembre de 2028, poniendo fin a una negociación que se prolongó durante meses y que en más de una oportunidad estuvo lejos de resolverse de manera simple.

El mediapunta de Puente Alto estira así su vínculo con el club que lo formó desde los 7 años. Además, la renovación llega en un momento bisagra de su carrera: Assadi no atraviesa su mejor versión, pero la U seguir apostando por él y una posible venta, posicionándolo además dentro de los sueldos más altos del plantel.

La trama de una negociación que no fue fácil

Las conversaciones entre Azul Azul y el entorno del jugador comenzaron a principios de 2026, sin llegar a ningún acuerdo en esa primera instancia.

El principal escollo fue la cláusula de salida: la concesionaria pretendía fijarla en una cifra cercana a los cinco millones de dólares, mientras que la representación del futbolista argumentaba que un monto tan elevado podía transformarse en un obstáculo real para una futura transferencia.

En ese marco, ambas partes evaluaron opciones concretas del exterior. Llegaron avances preliminares desde la MLS, Israel, Rusia y Ucrania, todas con condiciones económicas que satisfacían las exigencias del club y del jugador.

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Sin embargo, ninguna prosperó: no representaban el salto que Assadi buscaba. La primera línea de Europa era la prioridad, y en eso coincidían el futbolista y la dirigencia.

Las conversaciones continuaron durante este semestre y el acuerdo se terminó de sellar durante los últimos días. Contrato hasta 2028 y una cláusula que asciende a los 2,5 millones de dólares, por debajo de lo que pretendía inicialmente Azul Azul, pero coherente con el objetivo de ambas partes: flexibilizar el camino para que llegue una oferta real desde el Viejo Continente.

Lucas Assadi. Foto: @udechile

Un 2026 complicado

La renovación llega en un momento clave. Assadi ha tenido un año complicado y una lesión de tobillo lo tuvo condicionado durante varias semanas. El 10 azul ya no es titular indiscutido y ha tenido que acostumbrarse a ingresar desde el banco en varios partidos.

Tanto la U como el propio Assadi entienden que en este nivel difícilmente llegarán las ofertas importantes de Europa, por lo que la decisión de renovar fue también la de apostar por la recuperación y esperar el momento adecuado.

Por lo pronto, el 10 del Romántico Viajero tiene contrato por dos temporadas más, tiene una cláusula y un desafío claro: volver a ser el jugador que ilusionó a todo el fútbol chileno durante 2025. La U hizo su parte. Ahora le toca a él.

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