El alta médica de Fernando Gago trajo un suspiro de alivio a Universidad de Chile. Después de días de máxima preocupación por el infarto que lo obligó a dejar momentáneamente la banca, el técnico recibió la autorización para continuar su recuperación en casa y empezar a proyectar su regreso a las prácticas.

Pero junto con esa buena noticia reaparece un asunto que vino acompañando a los azules durante todo el año. Apenas pueda retomar la rutina, Pintita tiene en mente un plan exigente para el cuerpo de sus jugadores, y ese plan ya enfrenta complicaciones antes de ponerse en marcha.

La idea del entrenador es clara. Una vez que finalice la participación en la Copa Chile, los futbolistas tendrán apenas unos días de descanso antes de someterse a una intertemporada destinada a ponerlos a punto de cara al segundo semestre.

El problema está en el punto de partida. Ese proceso pensado para fortalecer al grupo deberá arrancar con varias piezas en recuperación, lo que limita el trabajo físico y obliga al cuerpo técnico a planificar con la calculadora en la mano.

Hormazábal, el último nombre en caer

La lista de sensibles bajas sumó un nuevo integrante en las últimas horas. Fabián Hormazábal sufrió un desgarro en el muslo derecho y, de acuerdo a lo informado por Emisora Bullanguera, estaría fuera de las canchas entre tres y cuatro semanas.

El fantasma que ronda a la U: cinco partidos en 15 días con un plantel al límite y sin el DTLee tambiénEl fantasma que ronda a la U: cinco partidos en 15 días con un plantel al límite y sin el DT

El lateral ya se había perdido el debut ante Santiago Wanderers y ahora queda comprometido buena parte de lo que resta del semestre.

Su recuperación quedará atravesada justo por las fechas en que Gago pretende intensificar el trabajo físico, restándole al técnico una de sus alternativas habituales en la defensa.

A esa baja se suman problemas que vienen de antes. Charles Aránguiz arrastra un desgarro en el bíceps femoral derecho, Eduardo Vargas quedó marginado por dos costillas fracturadas tras el choque ante O’Higgins, y Matías Zaldivia también ha sido baja las últimas tres semanas.

La acumulación de dolencias musculares fue una constante a lo largo de toda la temporada y se transformó en uno de los grandes dolores de cabeza del Centro Deportivo Azul. Incluso, en la interna se llegó a calificar la pretemporada bajo las órdenes de Francisco Meneghini como deficiente, apuntando a la planificación física como una de las causas de una racha que nunca terminó de cortarse.

Charles Aránguiz es uno de los lesionados que tienen los azules. Foto: Aton.
Universidad de Chile. Charles Aránguiz es uno de los lesionados que tienen los azules. Foto: Aton.

Intertemporada con novedades

Pero no todo en la intertemporada será bajas. Uno de los objetivos del trabajo será reincorporar progresivamente a Octavio Rivero, quien se espera vuelva a entrenar con balón después de un largo período al margen.

El retorno del delantero representa una de las pocas cartas positivas del proceso, ya que sumar variantes en ofensiva es una de las prioridades de Gago para encarar la segunda rueda con un plantel más completo.

Prepara su regreso en la U. Foto: Felipe Escobedo / En Cancha
Octavio Rivero Prepara su regreso en la U. Foto: Felipe Escobedo / En Cancha

A la recuperación física se le cruza otro frente. Durante el receso, la U espera mover el mercado con salidas notables y la llegada de refuerzos, lo que convierte a la intertemporada en un período donde hay que recuperar cuerpos y, al mismo tiempo, integrar caras nuevas.

La salida más avanzada es la de Lucas Romero. El volante paraguayo viajó a México para afinar su fichaje por el Juárez, en una operación que el club empuja para generar caja. El propio gerente deportivo, Manuel Mayo, reconoció el ajustado margen económico y la necesidad de vender para poder comprar.

Con ese panorama, los azules apuntan a sumar al menos tres refuerzos, aunque las incorporaciones dependerán de las transferencias que logren cerrar.

En ese sentido, la gran incógnita pasa por el futuro de Lucas Assadi, cuya eventual venta liberaría recursos y abriría la puerta a más movimientos. Cada cara nueva, además, necesitará tiempo de adaptación, algo que el corto receso no garantiza.

El parón llegará tras el cierre de la Copa Chile y se extenderá entre el 5 y el 26 de julio, cuando regrese la acción en la Liga de Primera.

Así, esta intertemporada se perfila como un examen silencioso para los azules. De cómo respondan los lesionados y de qué tan rápido se acoplen los posibles refuerzos dependerá buena parte del segundo semestre, justo cuando la U necesita dejar atrás la sombra de las lesiones que marcó todo su 2026.

abre en nueva pestañaabre en nueva pestañaabre en nueva pestaña