Al igual que Chile, Italia no logró clasificar al Mundial de 2026 y con eso ya suma tres ediciones consecutivas sin acudir a la máxima cita planetaria. Una verdadera crisis, entendiendo que la azurra es la segunda selección con más títulos de Copa del Mundo.
Ante esto, durante esta jornada se confirmó un fuerte golpe de autoridad total en el fútbol italiano. El flamante presidente de la FIGC, Giovanni Malagò, remeció a la selección de Italia tras confirmar que Paolo Maldini es el nuevo director técnico de la federación de su país, con el objetivo de liderar la restructuración de la escuadra nacional.
El proyecto de Paolo Maldini
La gran sorpresa de la jornada radica en que el histórico capitán no llegará en solitario. Su socio y viejo conocido del AC Milan, el brasileño Leonardo, se sumará a este ambicioso proyecto en calidad de consultor técnico internacional.
El plan estratégico trazado por el mandamás del balompié peninsular contempla un proceso a largo plazo de cuatro años, cuyo gran objetivo es clasificar y protagonizar la Copa del Mundo de 2030.
Si bien todos los esfuerzos estarán puestos en el próximo Mundial, en el trayecto Maldini tendrá la Nations League 2026/27, donde compartirán grupo con Bélgica, Turquía y Francia, además de la Eurocopa 2028, que será el primer gran desafío para esta reconstruida Italia.
El rol de la dupla directiva será crucial e inmediato. La primera gran tarea del nuevo binomio será la designación oficial del próximo seleccionador de la “Azzurra”. Paolo Maldini tendrá bajo su control toda la filiera de selecciones, extendiendo su poder de decisión técnica no solo a la categoría absoluta, sino también al desarrollo de los combinados juveniles italianos.
Ahora, el exdefensor tendrá la responsabilidad de supervisar todo el sector técnico de la federación, no sólo el plantel adulto, por lo que su trabajo se extenderá hasta las divisiones inferiores.