Para no creer. El Liverpool ganaba cómodamente al West Brom en un partido clave para escaparse en el liderato de la Premier League. De hecho, abrió la cuenta a los 12 minutos gracias a Sadio Mané y desde ahí impuso un dominio total en el juego.
Según las estadísticas, el equipo de Jurgen Klopp tuvo el 78% de la posesión del balón y dio un total de 772 pases... casi cuatro veces más que su rival (213). Y aún así, al visita pudo rescatar un empate milagroso en Anfield, gracias a un certero cabezazo a los 82' de Semi Ajayi.
Con la igualdad, el Liverpool sólo quedó tres puntos por encima de su perseguidor, el Everton de James Rodríguez, aunque el Manchester United podría quedar sólo a dos si gana su partido pendiente.