
A poco más de una semana para que comience a rodar el balón en el Mundial 2026, la atención del planeta fútbol se trasladó de forma abrupta de las canchas de entrenamiento a las oficinas de migraciones.
La organización está viviendo horas de máxima tensión debido a los complejos escenarios logísticos y diplomáticos que están afectando directamente a las delegaciones de Medio Oriente, las cuales han acusado tratos hostiles y trabas severas para establecerse.
Lo que se proyectaba como una fiesta de integración multicultural está chocando de frente con las estrictas políticas de seguridad gubernamentales de la región, abriendo un flanco de críticas por el desprestigio y la precaria hospitalidad hacia los atletas de alta competencia.
Siete horas de terror para el héroe de Irak en Chicago
El primer gran escándalo de la semana estalló en el Aeropuerto Internacional de Chicago, donde la Selección de Irak vivió un momento de profunda alerta. Su máxima figura y delantero estrella, Aymen Hussein, fue apartado de la delegación y retenido por las autoridades estadounidenses durante siete horas.

Según denunciaron con indignación los medios de prensa iraquíes, el goleador del Al-Karma fue sometido a un riguroso proceso de fiscalización “como si de un terrorista se tratara”.
La explicación oficial apuntó a un insólito e injustificable error administrativo: un alcance de nombre en los registros del terminal aéreo provocó que los sistemas confundieran al futbolista con un ciudadano bajo alerta de seguridad.

Pese a los desesperados intentos de los dirigentes asiáticos por validar la identidad del deportista, Hussein solo obtuvo su libertad tras pasar casi un tercio del día bajo custodia.
Irán se refugia en la frontera de México a la espera del visado de EE.UU.
El panorama es aún más crítico para la Selección de Irán. El contingente asiático arribó la madrugada de este domingo a la ciudad de Tijuana, México, localidad elegida estratégicamente para establecer su centro de operaciones para el torneo.
Sin embargo, este traslado se concretó bajo una enorme incertidumbre política: las autoridades de Washington todavía no les aseguran el ingreso a Estados Unidos, país donde deben disputar la totalidad de sus tres partidos correspondientes a la fase de grupos.
El embajador de Irán en México desclasificó que un total de 15 integrantes de la delegación —que componen piezas clave del cuerpo técnico y la plana directiva— aún no reciben el visto bueno para cruzar la frontera.
Esta asfixia administrativa tiene a la escuadra iraní contra las cuerdas, considerando que su estreno oficial en la competencia está programado para el próximo lunes 15 de junio frente a Nueva Zelanda.
Lo que en un principio era llamado como una fiesta, pasó a ser, prácticamente, una persecución política contra las selecciones de Medio Oriente. La historia recién comienza y veremos cómo avanza en los próximos días.







